Productividad y salud en la mesa

En muchas ocasiones, balancear el trabajo o la escuela con mantener una vida saludable con una dieta balanceada parece una labor titánica que requiere invertir una gran cantidad de tiempo hasta el punto de sacrificar el tiempo de ocio y diversión para lograrlo.

Sin embargo, existe un gran número de alternativas que permiten llevar una dieta balanceada sin requerir invertir demasiado tiempo en la cocina, y sin recurrir a la comida rápida o comida chatarra para ahorrar tiempo.

Sencillo, pero efectivo

Existen una gran cantidad de alimentos de sencilla preparación para un desayuno o merienda saludable ya que, además, son perfectos para llevar a la escuela o al trabajo para disfrutar a la hora del almuerzo.

A) Ensaladas. Son excelentes para cualquier momento como aperitivo, guarnición, plato principal o como postre. Además, son sumamente versátiles, generalmente no requieren ningún tipo de cocción, a menos que lleve vegetales hervidos o carne, o refrigeración, ya que pueden comerse a temperatura ambiente.

B) Sándwiches. Comprenden prácticamente cualquier platillo que se sirve entre dos panes, por lo que existe una gran variedad de estilos. Son tan populares como almuerzo, que es fácil encontrar bolsas herméticas con la medida de la rebana de pan de caja para transportarlos fácilmente y preservar su frescura

C) Smoothies o licuados. Estas bebidas son muy fáciles de preparar y pueden ser sumamente nutritivas dependiendo de sus ingredientes. Aunque los licuados se preparan con leche, los smoothies pueden o no llevar algún producto lácteo. Además, es muy fácil agregarles nutrientes adicionales en forma de polvos o jarabes.

Aunque las ensaladas pueden llevar ingredientes ya cocidos, en general, estos tres tipos de alimentos son preparados con frutas o vegetales frescos, por lo que tienen un alto valor nutricional. Además, es sumamente fácil personalizarlos dependiendo de las preferencias o requerimientos de quien lo consume sin que esto afecte la identidad del platillo.

El estrés

Se conoce como estrés al sentimiento de tensión o presión física, emocional, y en muchos casos, mental. Esta tensión ocurre como respuesta a algún tipo de estímulo que es percibido por el individuo, generalmente de forma inconsciente, como un peligro.

Generalmente, se entienden tres etapas principales del estrés: etapa de alarma, en la que el cuerpo envía más sangre a los miembros para preparar el cuerpo en caso de escape o lucha; etapa de resistencia, o adaptación al estrés para mantenerse alerta hasta que el peligro pase, si es que pasa; y etapa de agotamiento, si no se percibió una solución al peligro, el cuerpo termina agotando su energía.

Causas

Aunque existen varios tipos de estrés especializados, en general el estrés es causado por sensaciones de miedo e incertidumbre, que causan que el cuerpo se alerte como un método de defensa ante dicho riesgo.

En la vida cotidiana, las causas puede ser internas: depresión, ansiedad, pena, enojo, enfermedad, o externas: dificultades financieras, dificultades en relaciones interpersonales, fallecimientos de seres queridos.

Efectos

Entre los efectos más severos del estrés están las diferentes afectaciones al cuerpo, pero también mentales, emocionales y de comportamiento, por lo que es de suma importancia mantener el estrés bajo revisión constante.

Entre los efectos más básicos y comunes se encuentran: pérdida de energía, jaquecas, problemas estomacales, dolor muscular, y en casos más severos, bajas defensas que llevan a resfriados e infecciones, problemas cardíacos, alta presión arterial, obesidad, diabetes, insomnio, entre otros.

Hay que recordar que estos efectos pueden a largo plazo y no necesariamente por una súbita explosión de estrés, por lo que pueden pasar desapercibidos hasta que ya han generado un daño evidente. Es por ello que, aunque resulta imposible evitar el estrés al cien por ciento, es importante observarlo cuidadosamente y asegurarse de que los niveles sean aceptables.

Herramientas modernas

Desde la computadora hasta el teléfono, el Internet proporciona a chicos y grandes la oportunidad de utilizar un sinnúmero de herramientas en tiempo real: calculadoras, enciclopedias, recetarios, diccionarios, convertidores de medidas y divisas, traductores, entre otros. Además, es posible encontrar tutoriales y videos con información académica excelentes para estudiar de forma más entretenida, juegos, arte, cursos de idiomas interactivos, entre otros. Uno de los principales atractivos es el hecho de que su contenido puede cambiar según sea requerido, ya sea para mejorar el aspecto técnico o estético, como también actualizar y expandir los contenidos de forma inmediata. Por ejemplo, a diferencia de muchos diccionarios que toman un gran tiempo en ser producidos, y pueden llegar a contener términos obsoletos o incompletos debido a esta demora, los diccionarios en línea pueden modificar su contenido en cualquier momento.

El lado positivo

Si bien es cierto que en Internet también pueden encontrarse una gran cantidad de peligros y contenido inadecuado, su uso y utilidad resulta innegable e imparable. Cada vez son más las escuelas que no sólo ofrecen cursos en línea, sino programas completos, desde talleres con certificaciones y especializaciones, hasta licenciaturas y posgrados. Es por ello que, hoy más que nunca, es importante reforzar el lado positivo de su uso para toda la familia, fomentando los beneficios culturales.

Uno de esos beneficios es el uso de tours virtuales a museos y otras zonas de interés. Si bien es cierto que pocas cosas se pueden comparar con visitar sitios de interés en persona, tomar fotografías o conocer a otras personas con intereses similares en dichos sitios, un tour virtual es excelente en caso de no poder salir de casa, no poder visitar el país o región donde se encuentra esta atracción, o simplemente para echar un vistazo antes de realizar algún gasto de traslado.