El banquete de todos los meses

Me gusta cocinar, es un hecho, pero me gusta más ver las caras de mis comensales cuando comienzan a probar lo que he cocinado. Estoy expectante para saber si les gustó, si le “chunté”, si no se me pasó la sal, si me quedó como le hubiera quedado a mi mamá. Y al fin respiro en paz y feliz cuando los veo a todos disfrutando. Muy pocas veces como lo que preparo, copa en mano sólo cocino y disfruto. Y hace unos meses se me ocurrió hacer una cena, una vez al mes, una gran cena. Un par de entradas y unos tres fondos. Invitar a personas que conocía desde hace años, o a quienes haya conocido recién. Gente de mis anteriores trabajos, gente que conocí a través del blog, amigos de la vida, todos juntos en mi pequeña casa. Gente que no necesariamente se conoce y que a partir de este encuentro puedan desarrollar lazos […]

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¡Nos fuimos a Colán! (aquí todos los datos)

Ya les había contando, renuncié a mi trabajo en diciembre y necesitaba -aún necesito más- vacaciones de verdad, sin tener que pensar en “uy el lunes debo volver a la oficina, y no he mandado tales mails, y tengo estos pendientes…”. Lo primero era alquilar una casa en la playa, en una de estas playas exclusivas al sur. Felizmente no pude alquilar porque uno de los requisitos era que estuviera casada (sí, así como lo estás leyendo), entonces no pues amigas, no me iba a volver a matrimoniar para alquilar y menos necesito a nadie que valide que soy capaz de alquilar una casa -y hacer lo que me queda la da gana- by my own… Entonces, le comentaba de esto a mi buen amigo Jorge, más piurano que cualquier piurano. Él me dijo: “Colán, ese es el lugar que necesitas”. Y me contó tanto de este lugar en el que nunca antes estuve que […]

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¡No volverás a dormir jamás!

Por esas casualidades de la vida me crucé en el camino hacia la oficina con una persona a la que no veía hace un tiempo. Debo para aquí y decir algo acerca de esta persona, intrascendente mi dato, pero que debo decirlo pues, resulta que es el churro más churro de Lima y alrededores, guapísimo, alto, sonrisa hermosa, mirada bonita, cara de buena persona y ese cabello largo que va al viento. Bueno, algo iba a contarles, pero ya no me acuerdo 😛 Ah sí, sí. Resulta que hablaba con el churro, digo con “Papacito” y le preguntaba cómo le iba, está casado (buuuu) y dentro de un par de meses será papá (por eso vamos a llamarlo Papacito pues). Me contaba que estaba muy bien, que su bebé es hombrecito y que ya habían escogido su nombre. “Oh, qué maravilla”, le dije (mientras apreciaba su sonrisa bonita). Y en ese momento sentí que debía […]

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Microteatro: obras de 15 minutos

En Microteatro captamos la esencia de un tema y lo expresamos en un periodo corto de tiempo con un reducido número de espectadores. Ya había ido a ver algunas obras de Microteatro, algo escéptica porque cuestionaba el hecho de “vivir” un argumento en solo 15 minutos. De eso se trata Microteatro, 25 obras de entre 10 a 15 minutos, para 15 espectadores. La conclusión fue que sí, sí puedes vivir, trasmitir, emocionarte con una obra de 15 minutos. El esfuerzo de los actores y directores para condensar en sólo 15 minutos una historia es realmente un éxito. Las obras que fui a ver fueron geniales, pero resulta que Microteatro tiene obras para niños también, desde los 3 años hasta los 14, los sábados y domingos desde las 4pm hasta las 6pm La entrada para todos cuesta S/13, para las obras de la noche (que ya no son para niños) la […]

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Un miedo nuevecito

Alrededor de mis hijas se han generado las alegrías más grandes, felicidad genuina y demás emociones maravillosas. Pero también mis más grandes miedos. Uno de ellos, nuevo, nuevecito para mí, es el que vengo experimentando hace sólo unas semanas. Llevamos 4 años de custodia compartida, el papá de mis hijas y yo criamos juntos, estamos súper involucrados en todo lo referido a nuestras hijas y ellas van pasando por situaciones y experiencias que desde la perspectiva de cada uno de nosotros les vamos generando. Conocen nuevas personas a través de su papá y a través mío, personas con las que se involucran, con las que comparten, con las que van formando historias. Esto me parece fabuloso, enriquecedor, hasta que Ale comenzó a nombrar a alguien que sabía hacer muchas cosas que a ella le gustan, luego fue Anita. “La amiga de papá hace esto…”, me dijo el otro día, “seguro le gustará esto y también lo otro…”. Y ahí […]

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Calle “Las moras”

Cada vez que puedo -que últimamente es todas las mañanas- voy a un café que queda muy cerca de mi casa. Tienen un ristretto que para qué te cuento, ve y pruébalo. Y además de disfrutar del café, cada vez que voy a este lugar me gusta recoger las moras que encuentro -en abundancia- en la vereda. Recuerdo claramente cuando tenía 8 ó 9 años y mi mamá me recogía del colegio, caminábamos de regreso a nuestra casa y en el camino pasábamos por un árbol de mora. Mi mamá me animaba a subir al árbol y sacar moras: “¿no quieres?”, me decía súper cómplice. Y yo me colgaba y le iba pasando las moras maravillosas, y mientras andaba super metida en mi hazaña escuchaba el grito de mi mamá: “señoraaaaa, ¡hay una niña colgada de su árbol de moras!”. Y me veías tirándome del árbol, asustada, con moras por todos […]

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El lunar

Tengo un lunar en la mejilla desde que nací. Dice mi mamá que en cuanto salí de la panza le dijeron: “wooowwww qué tal lunar tiene esta niña” y que ella creyó que tenía un lunar del tamaño de mi cara. Era más pequeño, desde aquel momento me llamó “lunareja”. De niña no lo aceptaba, me molestaban, me creaba una inseguridad tremenda. Pasé años rogando que se vaya, que se borre, que se haga chiquito. No sé en qué punto de mi vida mi lunar se convirtió en mi marca personal, ponía un dedo sobre él y decía “no, sin mi lunar no soy yo”. En efecto, mi lunar no me define, me define aquello que pienso y hago, pero hoy me gusta, hoy acepto ser la lunareja. Y durante mucho tiempo cuando era pequeña, llegué a sentir que los niños podían llegar a ser muy crueles con aquello que les parecía distinto, […]

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Para no olvidar

10 de agosto del 2007, se publica el primer post de Mamá de DOS chancletas, en ese entonces “Diario de un embarazo”. Tenía 26 años, 1 hija de 8 años y otra en la panza. 9 añazos han pasado. Las cosas han cambiado, todos hemos cambiado y esta casa se ha mantenido en el tiempo. A veces llena de vida, a veces completamente desolada. Pero este es el lugar al que quiero volver siempre, como a la cama de mis hijas temprano por la mañana, como a la voz de mi mamá cuando necesito ánimo y sabiduría, como a los abrazos de mis amigos. Hoy, como suele pasar en los aniversarios, recordaba años anteriores y recordaba también por qué abrí un blog. Quería decir, tan simple como eso. Decir cómo me sentía, registrar mis días, contar mi historia. Entonces, se hace necesario volver al principio: decir, quiero contar, sólo eso. Vamos a […]

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