Mis hijas, la novia de su papá, las familias reconstruidas

Ale me pidió estrellas de mar, debía llevarlas al colegio para una investigación. No sé cómo las conseguí, pero ahí estaban: 4 estrellas de mar. Ale y Ana estaban con su papá, esto fue hace casi un año. Ese fin de semana Fito (el Beagle de mis hijas) se comió las estrellas. El lunes Ale me contó lo que había pasado, le dije: “¡ay noooo, pero debías llevarlas hoy al cole!”, “no te preocupes mamá, Catalina me trajo todas las que necesitaba, eran lindas, de varios colores…” Esa fue la primera vez que sentí la presencia de la novia del papá de mis hijas -a.k.a Catalina-, en la vida de mis hijas. Ambos llevaban juntos ya algunos meses, él me la quiso presentar en más de una oportunidad. Debo confesar que yo no quise, “es solo tu enamorada, sé feliz, no me integres”. Asumí que consolidarse en una relación le […]

Continuar leyendo

La niña que paró de hablar

Alejandra es una fuente inagotable de conversación. Cuando tenía dos años y solo decía: “ño”, “abua” y “guaguau”, creíamos que no hablaría, nos preocupamos un poco la verdad. Repetía solo esas palabras y el nombre de su hermana, así estuvo meses. Un día comenzó a incorporar nuevas palabras, decía más y de manera más constante, nunca más paró. La preocupación de que no pudiera hablar se convirtió luego en angustia porque no se callaba, jamás. ¿Respira?, nos hemos preguntado más de una vez. Hoy, con 11 años, su repertorio verbal es más que amplio, es enorme, su voluntad para comunicarse es excepcional y sus temas de conversación, infinitos. En más de una oportunidad me he visto mirando al vacío mientras ella iba contándome la película #3 de una saga de 8…, yo asentía, validaba, me sorprendía, pero no escuchaba. Lo siento Ale, una hora y media hablando de personajes, tramas, […]

Continuar leyendo

Las mamás necesitamos vacaciones de la maternidad

Antes de separarme, cuando éramos cuatro viviendo en la misma casa, el papá de mis hijas y yo nos encargábamos de todo, cada uno con su afán, cada uno con sus talentos, ahí íbamos avanzando, aprendiendo y fregándola acerca de nuestras hijas. Cuando nos separamos y cada uno tenía su propia casa, yo asumí que mis hijas se quedarían a vivir conmigo y que él las tendría sólo los fines de semana. Jamás fue así. Desde el minuto cero me pidió que tuviéramos custodia compartida, un mes las chicas vivían con él, un mes conmigo. Durante ese mes nos íbamos repartiendo los fines de semana. Casi me muero, en efecto morí un poquito. La propuesta partió por algo que era real, por algo que vivíamos en casa todos los días: el papá de mis hijas también criaba (cría), no “ayudaba”, no “me ayudaba” en todo lo referido a SUS hijas. […]

Continuar leyendo

Cómo sobrevivir a un año de loncheras…

Primero lo primero. No te hace mejor mamá/papá hacer loncheras maravillosas, ultra nutritivas, mega pensadas. No te hace mala mamá/mal papá no hacer la lonchera, no cocinar, enviar dinero. Menos palo y más apoyo entre nosotros. Menos presión, más comprensión y vamos un día a la vez. Si bien la buena alimentación es prioridad, lo es también la salud mental y ahí a veces -muchas veces- fallamos, y no hay fruta/verdura/huevo que contrarresten esa deficiencia. Atención a eso. El tema con la lonchera es que resulta “un parto” pensar todos los días qué hacer, que además sea nutritivo, gluten free, en las proporciones adecuadas y que además el niño/la niña quieran comerlo y felices. Bueno, antes de que nos arranquemos los ojos, dejemos de dormir y nos terminemos de comer las uñas pensando y pensando, les paso algunas ideas que -deseo de todo corazón y por todos los santos- les […]

Continuar leyendo

De cómo un trastorno alimenticio cambió la vida de una familia completa

LLevo cerca de 40 minutos tratando de escribir esto, solo comienzo a recordar y no puedo dejar la cantidad de emociones que vienen a mí. La verdad es que llevo casi 5 años tratando de escribirlo. — Anita tenía 15, estaba en 4to de secundaria, no recuerdo el día exacto, estábamos en mi cuarto, yo estaba en la cama, era invierno. No recuerdo si Ale estaba, supongo que sí. Por alguna razón Ani entró a mi cuarto, se comenzó a quitar la ropa que traía encima porque iba a probarse algo, creo, esta parte no la recuerdo tan bien. Traía varias capas de ropa encima, era invierno, repito. Se quitó todo lo que traía de la cintura para arriba, aquí comenzó la pesadilla, la de la familia, ella ya estaba en una hacía varios meses atrás. Levanté la mirada, ella estaba de espaldas, ella no era mi hija, era un […]

Continuar leyendo

Casi 20, casi 11, casi 38

Son las casi edades de mis hijas y la mía. En breve -yo seré la más breve porque mi cumple es este 21 de noviembre- todas cumpliremos años. Entre Ana y Ale hay 9 años de diferencia que si bien es una ventaja en muchos casos, en otras representa un reto que me cuesta. Entre que hay una casi adulta (digo casi porque a veces es una bebe aún, y no lo digo tan feliz eh) y una púber (o “puberta” como se hace llamar ella misma), la manera cómo abordo varias situaciones en casa no necesariamente es la misma, es decir, la esencia sí, pero la estrategia no. Por ejemplo, para ambas, los espacios de reflexión ante una situación determinada son una necesidad (para todas las edades inclusive). Pero sobre qué se reflexiona en cada caso es distinto. Ale va entiendo qué significa ser tolerante, empática, a través de […]

Continuar leyendo

Peleando con un adolescente :/

Anita, mi hija mayor, cumple 18 años en tan solo algunos días (inserte lágrima de la madre aquí). Si bien ahorita deja de ser una adolescente pues aún lo es, con todo lo que esta etapa implica (inserte lágrima de sufrimiento de la madre aquí). Si bien es esta mujer fuerte, valiente, maravillosa, consistente y constante, es también un pocotón de mal humor andando. Todo lo define la manera cómo se despierte, si se oye un “mamita linda, buenos días”, uff será un muy buen día. Pero si lo que oyes es un “grrr….” sumado a una mirada que mata, mejor me preparo para lo que vendrá. Anita es tan dulce como el mejor cacao al 60%, no mucho, suficiente. Pero revienta con facilidad, se indigna, sufre, su visión maravillosa cambia por una totalmente negativa cuando algo no le cuadra. Cuántas veces he llamado a mi mamá para preguntarle si yo era así […]

Continuar leyendo

Qué debe saber un niño(a) si es que se pierde

Hace unos días me pasaron un artículo súper interesante, trataba de un tema en el que nunca me había puesto a reflexionar a profundidad: 5 cosas que nuestros hijos deben saber si es que se pierden. Es decir, uno como adulto sabe qué hacer -¿cierto?- pero los niños, por ejemplo de 3 años en adelante, ¿saben qué hacer?, ¿hemos hablado con ellos acerca del tema? En mi casa hemos hablado un par de veces acerca de qué hacer, pero nada muy relevante. He perdido de vista a Ale un par de veces (quizás más), cuando hemos estado en un Centro Comercial, pero al toque mi radar la ha ubicado, claro que los segundos entre que me di cuenta que ya no estaba y que la ubiqué fueron los más terroríficos de mi vida. Una vez estábamos en un conocido supermercado muy cerca de mi casa y se suponía que ella andaba ahí […]

Continuar leyendo