La facilidad de decir

Lo hice otra vez. Dije sí, sí quiero. Y aquí estoy, estrenando nueva casa virtual. Se trata de la nueva plataforma digital: La Prensa. Ahí me encontrarán en: blogs.laprensa.pe/mamadedoschancletas Y esta es mi primera nota, nos leemos por ahí también: La facilidad de decir Me refiero a transmitir aquello que sientes, piensas. Me encantaría tener la facilidad que tiene Ale, mi hija de 5 años, para hacerme saber que las clases de educación física son sus favoritas, que esto de saltar, correr y estirarse es su fuerte. Que ejercitarse es bueno para la salud y que yo debería hacer algo de ejercicio :/ Sería genial tener la facilidad que tiene Anita, mi hija de casi 14 años, para –a través de una foto, o varias- decir qué es lo que ve y cómo lo ve. Le toma foto a todo, prefiere salir con cámara en mano a perpetuar instantes, personas, situaciones, […]

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Diciéndole adiós al pañal, dos realidades que podrían ser las tuyas.

Dos realidades, una de ellas -o ambas- podrían ser tuya: ¿Qué pasa si trabajo todo el día y sólo estoy muy temprano por la mañana y por la noche? Pues vamos a tener que ir con mucha paciencia, observar a nuestros hijos, organizarnos y delegar si es posible. Cuando Anita, mi hija mayor, cumplió año y medio mi mamá -que era quien prácticamente la criaba porque yo me iba muy temprano a la universidad, luego a hacer mis prácticas y llegaba muy tarde a mi casa- fue quien la acompañó en su proceso de control de esfínteres. Ella sabía qué hacer mejor que yo, ella me contaba cómo iban día a día, cuántos calzones habían ensuciado, cuántas veces había pedido pis, entre otros. No delegué en ella el apoyo a Anita, ella decidió hacerlo, pero si es que tenemos a alguien de confianza en casa, dispuesto a apoyarnos en este […]

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Mucho para contar…

Han pasado varios días desde la última vez que me senté a escribir aquí. En efecto, han sido varias las veces que me senté con la intención de escribir pero no habían palabras, no sabían cómo salir. Aún no saben, ando ensayando a ver qué tal. Muchas cosas han pasado, muchas están pasando y faltan montones que aún no han pasado (y seguramente pasarán). Esta Lu no es ni la sombra de lo que fue (hace casi tres meses), esta Lu está siendo más ciudadosa, hasta cremas para no arrugarse se pone. Esta Lu recuerda sus errores, los tiene presente para no volver a caer en lo mismo, en ninguno. Y siempre termino hablando de mí como si fuera otra persona, pero es que esta práctica de salirme de mí misma y ver todo lo que he hecho y en lo que me he convertido, de alguna manera debe tener […]

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A la hermana mayor se le respeta.

A la menor también, a la mamá, al papá, a la policía, a los vecinos, a todos. Pero este post tiene que ver con la relación hermana mayor-hermana menor, con el ejemplo y con que los niños de TODO se dan cuenta. Tener una hija de 13 años, adolescente nuclear, y una de 4 años, no es un problema, es -en efecto- una gran ventaja, creo. Pero ni el que ambas sean mujeres, o que una vea a la otra como su muñequita  y que la otra admire a morir a su hermana mayor, nos asegura que entre ellas ningún problema habrá. En realidad, nada lo asegura. Ana, mi hija mayor, adora a su hermana, lo sabemos, pero también le desespera. Siendo Ale como es, tan curiosa, tan comunicativa, tan expresiva… bueno, la pequeña habla hasta por los codos, todo pregunta, todo cuestiona, todo quiere ver, como todos los niños. […]

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Mi héroe.

De pequeños la mayoría de nosotros sintió que alguien era su héroe. Eran nuestros papás las figuras más comunes en las que poníamos toda nuestra confianza, y a quienes -llenos de imaginación- les atribuíamos los más grandiosos poderes: fuerza, habilidad para hacer y deshacer, para hacer aparecer y desaparecer, rayos láser, visión que traspasaba paredes, y un montón más. A dos días de cumplir 32 años tengo un héroe, o mejor dicho: una pequeña GRAN heroína. Se llama Ana Cecilia, tiene 13 años, es mi hija mayor y tiene los poderes más impresionantes del mundo. Es hermosa, es fuerte, muy fuerte, demasiado fuerte. Es lógica y práctica, es un corazón andando. Está para sus papás cuando más lo necesitan, esperamos estar para ella también. Tiene la sabiduría de una mujer de 100 años, y la inocencia que trae su edad. Mi hija es mi héroe, quiero ser como ella cuando sea grande. […]

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¿Qué hacías cuando tenías 13 años?

Voy a llamar a mi mamá a preguntarle, pero la verdad es que recuerdo claramente. Recuerdo lo que ella sabe y lo que no también, lo que le dije y lo que mantuve en secreto. Las travesuras de niña, y las de no tan niña también. ¿Y por qué recuerdo esto ahora? La verdad es que desde hace un tiempo, desde que mi hija entró en la etapa pre-adolescente (para quienes recién me leen, tengo una hija de 13 años) voy recordando qué hice yo, qué hicieron mis hermanos, qué nos pasó a esa edad. La verdad es que busco comprender a mi hija, a veces lo logro a veces no. A veces olvido que también tuve su edad, que hice lo mismo que ella o más cosas aún. Y quizás es algo que nos pasa a muchos papás, estamos “a la orden” con el castigo, con las ganas de […]

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Estrategias para incentivar la lectura.

Anita, mi hija mayor, fue -de pequeña- una lectora voraz. Se hizo más grande y con el tiempo empezó a leer cada vez menos, a pesar de tener como principal modelo a su papá, quien además siempre le ponía un libro cerca. Parecía que nada estaba funcionando, parecía que las redes sociales nos iban a ganar, que sólo iba a leer lo imprescindible. Para su cumpleaños nº 13 Anita recibió lo que consideró un gran regalo, pero ella no tenía ni idea que este regalo venía con truco. Aunque muerto de la pena, su papá no aceptaba la idea que una hija suya no gustara de la lectura y un día maquinó un perfecto plan para cambiar la situación. Decidió -sí, lo hizo solo- que para el cumple de Anita le compraría un Kindle: Kindle es un lector de libros electrónicos (e-books), un dispositivo portátil que permite comprar, almacenar y leer […]

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Contracciones.

Empezaron a las 6am, hace trece años. Tenía que ir a la universidad pero esa tensión extraña en mi panza hizo que saliera un poco más tarde de lo normal. “Mamá, creo que hoy nacerá Anita”, le dije a mi incrédula mamá. Tenía 8 meses y medio de embarazo, 18 años y ni la más mínima idea de qué estaba por venir. Llegué a la universidad ese día, bueno la panza llegó antes que yo. Y junto a unos buenos amigos comenzamos a planear mi shower que sería al siguiente día. Me reí tanto ese día, tanto pero tanto, que creo que eso ayudó de manera directa en el trabajo de parto. Eran las 12m y mi antojo de torta de chocolate se activó, como había sucedido casi todos los días durante los últimos 8 meses. A correr todos con la panza a comprar la bendita torta. Segundo bocado y […]

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