El lunar

Tengo un lunar en la mejilla desde que nací. Dice mi mamá que en cuanto salí de la panza le dijeron: “wooowwww qué tal lunar tiene esta niña” y que ella creyó que tenía un lunar del tamaño de mi cara. Era más pequeño, desde aquel momento me llamó “lunareja”. De niña no lo aceptaba, me molestaban, me creaba una inseguridad tremenda. Pasé años rogando que se vaya, que se borre, que se haga chiquito. No sé en qué punto de mi vida mi lunar se convirtió en mi marca personal, ponía un dedo sobre él y decía “no, sin mi lunar no soy yo”. En efecto, mi lunar no me define, me define aquello que pienso y hago, pero hoy me gusta, hoy acepto ser la lunareja. Y durante mucho tiempo cuando era pequeña, llegué a sentir que los niños podían llegar a ser muy crueles con aquello que les parecía distinto, […]

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La PokeMadre

Ese es mi nick para jugar Pokémon, estoy en el Equipo Sabiduría, en nivel 8, he atrapado más de 80 Pokémon, ando incubando algunos huevos, aprovechando las Pokeparadas porque las Pokebolas se me acaban al instante y aún no he evolucionado a varios de mis Pokémon. Mis hijas juegan también, en efecto salimos juntas a caminar, a cazar. Las calles han sido tomadas, los espacios públicos (aquellos que están hechos para todos nosotros) están repletos de personas que conversan, que encontraron en esta realidad aumentada un puente para compartir, conocer otras personas, caminar y caminar. Hace unos días, mientras cazaba por mi casa, una señora que iba detrás me dijo: “tienes un Sandshrew a tu derecha, atrápalo, atrápalo”. Le dije: “¡no puedo, se me escapa!”… y así nos quedamos unos diez minutos conversando acerca de nuestros hijos, del juego, ella me contaba que sin darse cuenta ya había caminado 10km. […]

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La niña que lo perdía todo 

Había una vez una niña que todo lo perdía. Había una vez una madre que se preguntaba por qué esta niña maravillosa perdía con tanta facilidad todo, absolutamente todo. Lapiceros, chompas, loncheras, pantalones, juguetes, a veces se perdía ella misma. “¿Y dónde dejaste tal cosa, niña? No lo sé”, siempre era “no lo sé”. Esa es la historia de Ale, la de todas las semanas. He llegado a pensar en ponerle alarma a sus cosas para luego poder encontrarlas, así como cuando no encuentras el carro en el estacionamiento y comienzas a hacer sonar la alarma hasta que lo encuentras, así igualito quiero hacer con todo lo que se le pierde. En serio, es alucinante lo distraída que puede ser esta niña. Hace unas semanas batió el récord entre que comenzó a usar algo y luego lo perdió, se trata de una chompa que me demoré semanas en encontrar, ya […]

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Palabras, palabras, palabras

Quienes conocen a Ale caen en lo mismo: “cuánto habla, habla de todo”. Esa es Ale, jamás te aburres, siempre trae un tema, o dos, o cinco a la vez. Habla con facilidad abrumadora de cómo Peppa –sí, la chanchita- juega con su hermano, así como de lo bien que le haría a tu cutis ponerte mascarillas faciales hechas con café molido. Si pones atención, aunque no hay manera de no hacerlo porque ella no lo permitirá, notarás que usa palabras “difíciles”, que argumenta de manera muy lógica, que trae inocencia, esa que viene con sus casi 8 años, que no deja de sugerir, de cuestionar las respuestas vagas con todo el contenido que ha acumulado después de haber leído casi completos los 4 libros de “El Gran Libro de Preguntas y Respuestas de Charlie Brown”. Hablar con Ale es una delicia, pero a veces me canso, a veces quiero […]

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¿Dónde pasaremos la navidad?

Me ha llamado la atención la cantidad de correos que he recibido, de papás y mamás, que preocupados me consultan ¿dónde deben pasar la navidad?, si en sus casas, si en casa de los papás de ella o los de él, qué pasa si están divorciados, ¿cómo hacer?. Lamento comentarles que no tengo la respuesta, sólo tengo mi propia experiencia, dos hijas, un divorcio y una ganas locas de celebrar navidad. En este post, de hace 4 años les contaba cómo hacía -cuando aun estaba casada- con el dilema de pasarla en casa de su familia o en la de mi familia. Mantengo muchas de las cosas que en ese momento pensaba y que considero aplica para diversas situaciones: Democracia, cero dramas, negociar. Un año con tu familia, un año con la mía. Con tu familia el 24, con la mía el 25. Cuando formas una familia con otra persona, aquella […]

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La niña que no podía parar de hablar

Sé que seguramente dentro de unos años me arrepentiré de decir esto, sé que diré “por qué cambió” con lágrimas en los ojos, “por qué no me habla, por qué no me dice nada”… Pero hoy, estos días, desde hace unos años, soy la madre de una niña que no puede parar de hablar. Y dirás, “pero Lu, todos los niños hablan y un montón, no exageres”. Te invito a pasar una hora con Ale, la niña palabras, y de ahí me cuentas. Que si ya son las 7:15 y es tarde, que qué día es hoy, que su hermana hizo tal cosa, que por qué no tiene rompecabezas más grandes, que qué día es hoy (sí, de nuevo), que por qué no es bueno comer dulces, que conoció a unas niñas en el parque, que no recuerda el nombre de su miss de inglés, que ya pasó a otra […]

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¿De dónde vienen los nombres?

Nací a las 5 de la mañana un día de noviembre, debido a la hora en que nací me llamaron “Lucero”, como el del amanecer. ¿Qué motiva a un padre ponerle a su hijo/a determinado nombre? Las razones van desde un tema de tradición familiar, hasta padres fanáticos del fútbol que ponen a sus hijos el nombre de su jugador favorito. Intentar comprender las motivaciones de cada padre es un tema difícil porque se trata de decisiones muy privadas. Es, finalmente, decisión de ellos cómo llamar a sus hijos, a qué colegio llevarlos, qué religión inculcarles. Las opiniones de la familia -los abuelitos, los tíos- son inevitables, importantes y necesarias pero no decisivas. No es necesario convertir en conflicto un momento importante en la vida de los padres. Algunas consideraciones que podríamos tener en cuenta al elegir el nombre de nuestros hijos son: Que el nombre cuente una historia, que tenga […]

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Mi hija, “la rompe corazones” ♥

No sé si serán los dos dientes que se le acaban de caer, su risa encantadora o la cantidad de veces que dice “qué ternura” con esa, su adorable voz. Sólo sé que en lo que va del año ya dos niños han demostrado un inocente interés por Ale, la chancleta menor. “Joaqin”, como escribió en la tarjeta que le dejó en su casillero en el colegio, decidió darle una “sorpresa” dibujando lo que más le gusta a Ale en una tarjeta rosada. Ale la encontró y fue corriendo hacia su amiga para que ella le diera un “consejo” acerca de qué decirle al pequeño “Joaqin”. “Dile gracias y por qué te hizo la tarjeta”, aconsejó la sabia amiga. Eso hizo. “Joaqin” salió corriendo del salón después de la pregunta. No más se habló del tema. ¿No son acaso demasiado geniales? No hablemos de amor, son muy chiquitos. Hablemos de […]

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