Mis hijas, mi tiempo

Casi siempre -desde que tengo 18 para ser más exacta- he tenido principalmente dos maneras de ocupar mi tiempo: 1) siendo mamá y 2) trabajando. También se han unido a la combinación 3) estudiar y 4) encargarme de mi casa (en las que he vivido y esta virtual). Para mí, para Lu, ha habido muy poco tiempo, pero básicamente porque así lo decidí, no porque algo o alguien me lo impidiera. Fue recién después de divorciarme que descubrí que podía dedicarME tiempo, tenemos custodia compartida y eso ayudó muchísimo, eso significa que hay días, semanas en las que mis hijas no están viviendo en mi casa, sino en casa de su papá. El tiempo apareció, me aterré, busqué ocuparlo haciendo cosas para mis hijas pero ellas ya no estaban, me aterré más aún, luego pude ver más claro.

Ya son años de cuidar celosa y cuidadosa, el tiempo que es sólo mío. Mi ser independiente se fortaleció en este tiempo, aprendí a estar sólo conmigo y a pasarla genial. A ir al cine sola, a comer sola, a caminar y caminar y seguir caminando. A dormir un fin de semana entero, sin salir de la cama, sólo aprovechar el tiempo para dormir. Cambié lo que hacía por la mañana hacia la noche, y lo de la noche a la mañana, o como se me antoje. Eso justamente, comencé a hacer con mi tiempo lo que se me antojaba, esto podía ser hacer mucho, también podía ser hacer nada.

Y así ha sido desde entonces. Soy workaholic y he dedicado varias horas al día a solo trabajar, habían personas que buscaban despegarme de la silla de mi oficina para que haga otras cosas, a veces funcionaba, a veces no. He estado con mis hijas 100% también, haciendo todo con ellas, yendo de un lado a otro haciendo cosas que a ellas las involucrara, algunas no tanto pero igual se han metido. Ahora que no estoy en una oficina vuelvo a tener un espacio por cubrir, que estoy llenando con todo, pero sucede algo: mis hijas. Teniendo una mamá que ha trabajado tanto, el tiempo con ellas se limitaba a muy temprano en la mañana y tarde por la noche, fines de semana y paramos de contar. Entiendo que ahora que estoy en casa quieren estar conmigo 100% del tiempo, yo no.

Así como lo lees, no siempre quiero estar con mis hijas. Y por eso no me considero mala madre o que las quiero poco, te aseguro que son otros los comportamiento o actitudes que pueden dar ese mensaje. Mi caso es sencillo: esta mamá es además mujer, necesita su tiempo, tiene intereses y motivaciones que nada tiene que ver con sus hijas, tiene una vida más allá de ellas. Y esto es lo que nos está costando acomodar estos días, me he sentido abrumada con niñas que estaban encima mío, un día les dije: “es necesario que me den espacio, hoy estoy con ustedes más tiempo, hoy podemos hacer más cosas, sin embargo necesito MI tiempo, les ruego”. Pude explicarlo mejor, pude decirlo usando mejores palabras, no es mi intención lastimarlas, menos alejarlas, sí que esté claro que no siempre haremos todo juntas, que querer un espacio personal, un espacio con personas que no son ellas, está bien, es saludable, es necesario. Y a ellas les pasa igual, Ana sale con sus amigos los fines de semana, está con el novio, Ale tiene pijamadas o lo que sea con las amigas y en ninguno de esos casos pinto yo, y no pasa nada, nadie muere, nadie sufre, todos gozamos.

Han habido días en los que me he vuelto medio loca, me he puesto de mal humor, Ale ha dicho que estuve muy “irritable”, entendí por qué. Soy un ser humano libre, que ama a sus hijas con locura, que quiere tiempo con ellas y que también tiempo consigo misma. Cuántas veces he deseado ese tiempo para muchas mamás, que hagan lo que quieran, sin culpas, los hijos van a sobrevivir, te aseguro. El papá jamás hará las cosas como tú (y al revés es igual), serán a su modo y todo estará bien, si no sabe hacer algo (y al revés también) lo aprenderá y cada vez será mejor. Tú como mamá, no eres un ser indispensable en la vida de tus hijos, quizás sí los primeros años de vida, la lactancia es demandante y se hace necesario estar a la altura del reto todo lo que se pueda. Pero mientras se hacen más grandes es necesario que les brindes sus propios espacios, que no estés ahí por si se caen, por si no quieren comer, por si lloran, por si, por si, por si lo que sea. Seguro estarás en muchísimos momentos, no necesitas estar en todos. No criamos solas, apóyate en la gente a tu alrededor, tu familia (la sanguínea y la elegida). Sigue tu carrera, busca un trabajo si así lo quieres, ten una pasión, sal con tus amigos, visita nuevos lugares, para cualquier de estas cosas no necesitas plata necesariamente (mucha), sí necesitas voluntad, harta voluntad, liberarte de la culpa y avanzar. Tu felicidad no comienza cuando tus hijos sean grandes y hayan terminado la universidad, es ahorita, a su lado, cerca o a distancia, en libertad se es feliz. Así se cría mejor, creo.

Hijas mías, las quiero tanto, pero tanto, y también me quiero a mí, un montón.

Lu

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