Ideas para estimular la lectura (apto para todos)

Recuerdo con mucho cariño la colección del “Gran Libro de Preguntas y respuestas de Carlitos (Charlie Brown)”, que mi papá me compró cuando era bien chiquita. Los libros de “Cómo, cuándo y por qué”, también el Diccionario para niños de Larousse. No recuerdo cuándo los compró, sólo sé que tenía cerca de 5 años y ya estaban ahí, en el librero marrón gigantesco. Recuerdo a mi papá leyendo el periódico los fines de semana, es el momento que más recuerdo, después de leer cada sección las iba dejando en el piso, al final de la lectura había una alfombra enorme de papel periódico.

Nunca he sido una lectora voraz, siempre he tenido acceso a muchos libros y los iba leyendo tal cual llegaban. Ha sido mucho más grande, cuando tenía 19 y mi primer trabajo (remunerado) consistía en leer y leer, y no dejar de leer, que comencé a leer mucho más, a devorar libros y a transformar lo leído en aprendizaje, en nuevas ideas. Me enamoré de Julio Ramón Ribeyro hace mucho y creo que he leído casi toda su producción literaria, llevo un libro suyo a todas partes y  él me volvió a la lectura. Distinto ha sido con mis hijas, cada uno en su formato y en distinta intensidad, van devorando lo que llega a sus manos. Ale, lectora voraz, lee todo lo que puede, en el formato que sea, a los 10 años tiene más libros que todos los que he tenido en toda mi vida completa, cada vez que llega su abuelo a casa se lo lleva a la librería y “le saca” un libro nuevo.  ¿Pero cómo sucedió?

La verdad es que estuvo siempre dispuesta de manera positiva a la lectura, todo fue muy sencillo, con un papá lector y muchos libros a su alcance, la cosa fue fluyendo. Pero aquí algunas ideas que pueden ser aplicadas a todos, que ojalá y no se pierdan porque su éxito se basa en la sencillez al momento de ponerlas en práctica, también de la voluntad de quien lidere este proceso:

  • En principio, debemos reconocernos nosotros los padres como motivadores iniciales de la lectura, a través de la narración de la lecturas nocturnas (¡que no se pierda este hábito jamás!), el relato en torno a un tema de interés (¡las conversaciones de sobremesa!), la creación de historias fantásticas que estimulan la imaginación y la reflexión (mientras vamos en el carro, mientras vamos bañándolos, cualquier momento es perfecto para contar una historia). El cole no nos va a hacer la chamba, hagamos nuestra parte.
  • La lectura no puede ser obligada. “Me han dicho que leer es importante, lee, toma este libro”. No, no. Rubén Silva decía: “Cuando un niño es obligado a leer un libro contra su voluntad, es muy probable que termine odiando ese libro y todos los libros”. Esto tiene que ser natural para que tenga un impacto positivo, es necesario intentarlo tantas veces sea necesario. Silva nos recuerda también que: “Nadie puede incitar a la lectura si a él mismo no le gusta leer”. Ojazo con eso.
  • ¿Qué libro compro? Todos, cualquiera. No tiene que ser una enciclopedia, ni un librazo, puede que tenga cero texto y que sea pura imagen, puede ser al revés. Ve con tus hijos a buscarlos y compra el que le interese, el tema que sea, paseen por las Ferias de Libros y deja que la curiosidad los vaya llevando a su libro. Luis Jaime Cisneros se preguntaba: “¿por qué hacerle creer a un niño que leer un libro es leer a Cervantes, Vallejo o Eguren? ¿Por qué no puede ser un lindo pasaje sobre historia o sobre química?”. Puede ser el periódico (uno bueno), una revista, cómics, etc, etc, etc., la lista de posibilidades es infinita.
  • No hay libros para niñas y otros para niños, así por separado, los libros son para seres humanos en general, para todos.
  • Los libros no tienen edad determinada, de acuerdo a la complejidad van a requerir cierto nivel de comprensión o quizás asistencia para entenderlos, mantente cerca y ofrece lo necesario.
  • Leer no es aprender de memoria lo leído. Hay que deglutir lo que se lee, saborearlo, masticarlo, tomar lo que nos gusta, someter a consulta aquello que no resulta comprensible, mantener lo que nos suma. León Trahtemberg escribió hace muy poco acerca de la comprensión de lectura: “es que la comprensión de un texto tiene que ver con la empatía y familiaridad que siente un lector con lo que está leyendo, (que es distinto para cada persona); y, que lo que le queda a cada uno de provechoso de una lectura no es el recuerdo fiel del texto -y la capacidad de reproducirlo-, sino todo el mundo de pensamientos, reflexiones, asociaciones de ideas, analogías, moralejas, imágenes visuales, motivaciones, inspiraciones, anotaciones, que dejan huella como consecuencia de haber leído algo que fue significativo para uno, y que nuevamente, es distinto para cada persona”.
  • Cambia algunos de los juguetes que darás a modo de regalo este año por un libro o varios. Verás lo que generas.
  • Busca un espacio en casa que sea especial para la lectura, aunque cualquier lugar es un buen lugar para leer, es ideal tener un ambiente especial para esta actividad. Uno con estantería y de fácil acceso. Ojo, los libros deben ser siempre de fácil acceso, no son para no tocar. Hasta hoy doblo las puntas de las hojas de los libros para recordar dónde dejé la lectura, lo único que no hago y que mi papá jamás me dejó fue marcar un libro, aunque sí le pongo harto post-it si necesito recordar algo en especial. Posee tu libro.
  • No huyas a lo que ofrece la tecnología al momento de leer. También podemos leer importantes lecturas a través del celular, la laptop, el Kindle (¡compra uno de estos!). Los ebooks son una realidad, no hay que tener miedo. Aunque nada quita la magia de abrir un libro nuevo, oler sus ojos, doblarlas, etc, etc…

En un país como el nuestro en el que en promedio se lee 1 libro al año, sólo 2 horas a la semana y en el que sólo el 24% de peruanos ha visitado una biblioteca una vez en su vida, se hace necesario poner sobre la mesa la necesidad de incentivar la lectura como medio para ampliar el conocimiento, aumentar la fluidez verbal, desarrollar la formación crítica, entre otras razones que nos permitirán además descubrirnos como personas…

Recordemos que no se trata solo de enseñar a leer, sino de enseñar a amar la lectura.

Lu

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