Es momento de ponernos al día

Y escribo esto sin hacer correcciones, que salga todo para que no existen pendientes, para comenzar otra vez con la mochila vacía, con espacio para más, para lo nuevo. Imaginen que nos estamos tomando un café, aunque mejor recuerden este aprendizaje para la vida: en algún lugar del mundo, a esta hora, ya es de noche, entonces cambiemos el café por el vino. Hay que ponernos cómodos y preparen sus oídos y ojos que comienzo a contarles.

Comencemos por la chamba. Tuve una hasta el 5 de octubre, después de ese día aquí me ves (por eso me ves, porque ahora tengo tiempo), tratando de ponerme algo cómoda sin una oficina, reuniones, mis tacos, ideas, caos. Van 12 días y aún no estoy cómoda, no tiene que pasar más tiempo para saber que mi vida está en una oficina, que ahí, creando, soy un pez en el agua. Y ya no estoy en el que era mi trabajo porque así tenía que ser, no lo planeé, pero finalmente sucedió. A veces sabes cuándo es momento de hacer la retirada, abrirte paso hacia algo nuevo e irte dejando un maravilloso recuerdo. Y así fue, he tenido no una ni dos despedidas, han sido hasta 5, todas con llanto, con hartas risas, muchas fotos y demasiado cariño hacia mí. Ha sido demasiado impactante sentir tanto cariño, que vino en masa y de la manera más intensa. Estoy más que agradecida. Como dice Wendy Ramos, me sentí “trisliz”, triste y feliz. Triste porque dejaba a mi equipo querido, 21 profesionales súper talentosos, amables como pocos. Dejaba mis proyectos, sueños que se volvieron realidad y comenzaba a ver cómo crecían y cumplían sus promesas. Feliz porque creo que construí algo muy bonito, porque de alguna manera impacté de manera positiva en un grupo de personas y de ese logro me siento inmensamente orgullosa. Y aquí me tienen, lista y dispuesta para buscar y encontrar un nuevo trabajo, más clara acerca de qué quiero y haciendo qué me siento feliz, sabiendo además en dónde está mi principal aporte para una empresa.

Las niñas. Ellas van muy bien. Ale crece y se hace gigante, está dejando de ser niñita y es casi una pre adolescente. Su cuerpo cambia, su voz, sus preguntas, todo a su alrededor se ve distinto. Tiene una manera de ver la vida que ya quisiera tener yo, muy positiva, alentadora, resiliente, potente. Es pura luz esa niña, que su luz no se apague nunca. Ya casi termina 5to grado, ¿cómo pasó el tiempo así de rápido? ¿por qué es tan inclemente? Sigue yendo a coro, sigue siendo una lectora voraz, sigue jugando con Legos, detesta la actividad física, es #CanchitaAdicta y todos los días nos enseña algo. Distraída al mango, bailarina con dos pies izquierdos, me lee el horóscopo los sábados con voz esotérica, ve todas las series del mundo con su papá.

Anita es enorme, enorme, y no me refiero a la estatura. ¡Qué mujer para más talentosa! Es parte del MUN de su universidad y va a Harvard el próximo año. Si tuviera que calificarla, en términos de potencial, ella sería High potential, aka HiPo. Perdonen que me sale el perfil de Recursos Humanos siempre, inclusive con mis hijas. Y si tuviera que ser su coach, al darle feedback le diría que si bien es increíblemente talentosa, pues esto no lo es todo para ser una profesional outstanding. Y como soy su madre lo que le digo es que es necesario ser amable, tener una buena actitud y ser siempre agradecido. Ella claro que lo es, sin embargo puede ser mejor, como todos. Y en estos temas es prioridad hacer el mayor esfuerzo siempre. La veo y me siento súper orgullosa, qué completa es, qué loca también. Pero quién no, no?. Está descubriéndose como adulta, está pasando por situaciones en las que sola debe tomar decisiones y hacerse responsable por ellas, ahí vamos su papá y yo, mirando de reojo, sosteniendo. Tiene una red de amigos que le da soporte, ¡tiene amigos!, lo resalto porque era media antisocial pues, pero ahora la vieran: “mamá es el cumple de Pepita, la fiesta de Marquitos, el almuerzo de Juanito, la cena de Marianita, Halloween, Fiestas Patrias….”. Intercambiamos ropa y zapatos, es una súper ventaja porque cuando una se compra algo la otra dice “yeeee, ya tengo algo nuevo”. No somos amigas, somos madre e hija, es mi bebé aún, es tremenda mujer poderosa.

¿Qué más les cuento? No recuerdo si les comenté que me mudé, creo que sí, vivo en el mismo distrito de hace 7 años, en el que vivió mi Julio Ramón y mi propósito es vivir en la calle que lleva su nombre, quiero comprarme una casa enorme ahí. Esta casa es también la casa de las flores, tiene harto verde por todos lados y huele a flores realmente. Tiene color, muchísimo, harto sabor también porque siempre hay música. Hace unos meses redecoré los cuartos de mis hijas, armé muebles, compré muchas almohadas (¡me alocan!), ordené y ordené. Desde este piso 8 las cosas se ven distintas, hay muchísima luz y me encanta mirar por la ventana a quienes hacen parapente, me encanta estar de noche en el balcón y además de ver hacia el edificio de mi amiga, ver este pedacito de Lima todo iluminado, imaginar qué pasa en cada casa, tomarme una copita de vino mientras observo. Sigo siendo débil (e intensa a la vez) ante el café pasado, el chocolate y, por supuesto, el vino tinto. ¿Les sirvo una copita más de cabernet sauvignon? La van a necesitar con esto que les voy a contar. Se trata de los afectos, del cariño, del amor bonito. ¿Alguna vez sintieron que tenían que hacer algo, que tenían que intentar algo más, dejar claro qué quieren, a quién, pedir perdón, tratar de resarcir, acercarse, tomar la iniciativa, algo para que no se les pase ese cariño bonito? Yo lo sentí, intenté algo, chiquito, y dije que lo sentía, expuse mis emociones a un amor anterior, a alguien que me sacó de mi tristeza hace mucho, y sólo hacerlo, sólo decir me llenó de ilusión. Y confirmé lo que sentía, lo que siento, lo bonito que es querer bonito. Pero no siempre conseguiremos lo que anhelamos, menos si antes la regamos, y yo no lo conseguí. Como les contaba arriba, a veces es momento de irse y hay que hacerlo rápido y sin aspaviento. Sirva aquí una copa más. Pero estoy tan contenta de querer así, lamento los errores que antes cometí, pero esos errores -y también mis aciertos- me han convertido en quien soy ahora. Y ya habrá oportunidad de poder acompañar a alguien y de ser acompañada, de ofrecer mi tranquilidad y de compartir felicidades. En realidad, aún te espero.

Y mientras tanto la paso muy bien. Intento no frustrarme con la búsqueda de chamba, acabo de conversar con un genio y le contaba esto del trabajo y se le ocurrieron un par de cosas maravillosas y ya tenemos un almuerzo para estos días, para vernos la caras y compartir más ideas locas que seguramente haremos realidad. Me quedan dos meses y un poquito más para volver este cuerpazo en un real cuerpazo verano 2019. Mis hijas se van de viaje ahorita también, viajan solita, ¡8 horazas!. Yo también me voy, más cerquita, a mi Cusco querido, por mi cumpleaños número 38 que es ahorita nada más. Y me pongo “maruja”, limpio, ordeno y vuelvo a ordenar, hago postres y busco sentirme útil, también duermo.

Y ufff, qué buena conversa, no? Ya regreso con más.

Abrazos miles para quienes aún me leen.

Lu

11 comments

  1. me sirves una copa de vino? prometo no dormirme .. y es que sentí que estaba ahi, junto a la ventana observando ese pedacito de Lima contigo … por unos instantes ! un abrazo y mucha buena vibra Lu !

  2. Muy bien querida Lu!!! …y como dice la cancion de jarabe de palo: “volver a nacer cada dia…respira, respira, respira”. Un abrazo!.

  3. Ay! pero como se te extrañaba, que bien hace leerte y no saberse sola!! Eres tan auténtica. Disfruta este momento de paso, que te lo mereces. Muchos Abrazos!!

  4. Creí que había comentado, y no!! :O wow, como siempre me dejas atónita con todo lo que escribes!! Casi un mes después; ahora, cómo te sientes con respecto al trabajo? Bendiciones!! 🙂

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