¿Por qué un blog?

Honestamente, porque quería decir todo lo que con palabras aún no había dicho. Quería compartir, quizás ubicar a un alguien sintiendo lo mismo que yo. Este espacio virtual, como a muchos les pasa con los propios, se convirtió en un espacio de catarsis, un sillón de terapia, en una amiga con un café, en una botella de vino. Escribir por el simple placer de escribir.

Estos días parece -espero equivocarme- haberse perdido ese placer básico. Leo y percibo, a veces con pánico, que los intereses al abrir un blog (o crear una página en Facebook, que no es lo mismo, pero hagamos como que sí) son principalmente conseguir dinero, hacerse visibles (para qué, para quiénes, me pregunto), conseguir poder (salvo valiosas y maravillosas excepciones que ojalá sean más). Entre memes y sorteos, veo con pena menos historias de cómo les ha ido, cómo les va yendo a otras mamás y papás acerca de este chambón que es criar. Veo con preocupación, tengo que admitirlo, que la mayoría se convirtió en psicólogo, pediatra, educador, sin serlo, sin dimensionar la responsabilidad que implica darle consejos a muchas personas que los leen.

Repito: escribir porque sí, para crear comunidad, para decirle a otras mamás, a otros papás: “todo va a estar bien, a mí también me pasó y sobreviví”, para que -de ser el caso- te lo digan a ti también, desde la perspectiva de crianza que tengas, no importa, pero creando lazos, creando verdadera c o m u n i d a d. A veces parece tan lejana la palabra y no, no es un problema de blogs, es un problema de país. Darle soporte al que está a mi costado, a quien lo necesita y a quien no, con quien tengo diferencias, con quien coincido en todo, con justicia, con trasparencia, con humildad.

Maravillosa la época en la que escribíamos lo que salía del corazón, lo que se tenía atorado en el alma, que vuelva, que se quede, que permanezca y se expanda. Que quienes escribimos -mal, bien, más o menos- no perdamos perspectiva, creemos oportunidades (¡quizás de negocio!) basadas en la búsqueda de lo mejor para todos, como debe ser. Que mamás no seamos enemigas de otras mamás, que de eso no seamos modelos para nuestros hijos, que a través de nosotras, de nuestras letras, se practique efectivamente la tolerancia.

Al final, uno hace lo que quiere, como quiere. Olvídate de mi opinión, es la mía, no intento convencer a nadie. Es sólo la nostalgia, son sólo estos 10 años (la edad que esta casa virtual cumplirá este año), esto que hoy percibo y que no me gusta.

No le tengo miedo a lo nuevo, intento no juzgar, valoro la esencia que motiva.

Hablamos,

firma

2 comments

  1. Hace tiempo que leo tu blog y me encanta porque es honesto, sincero con lo que es ser madre/padre he encontrado muchos buenos consejos y experiencias, no te digo que es el único pero si el que más me gusta, últimamente como tú he visto mucha propaganda, mucho ánimo de figurar, de ser más o “mejor” que otros, yo escribo, y escribo para mí, para recordar, para descargar, para hacer el camino, de la mano de otras, y quizás quien sabe a alguien le ayude mi experiencia..
    .Besos Lu, sigue escribiendo, espacios como el tuyo siempre son necesarios

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