Niños contra el tiempo

545cf8298b3d1b8b19f3fdfb78bc40d2¿Tu hijo/a de 4 años ya sabe leer, ya aprendió a contar hasta 20, ya dice los colores en inglés, ya escribe su nombre, ya recita las vocales? Seguramente las respuestas de los orgullosos padres serán que sí, obvio, claro, por supuesto, hace rato. Y si les pregunto ¿tu hijo/a de 4 años es solidario, cooperativo, empático, resuelve problemas cotidianos, controla sus emociones?, ¿más o menos cuál sería la respuesta?…

Estamos tan absolutamente preocupados por el desarrollo de las capacidades lingüísticas y lógicas en nuestros hijos que muchas veces -casi siempre- desestimanos la formación de una estructura emocional sólida, creemos que el colegio es sólo transmisión de conocimientos de profesor a alumno, no hay más. El éxito está definido por las notas, en matemática y lenguaje principalmente. Pero quién le pone nota al equilibrio emocional, a la tolerancia a la frustración, a la solución de conflictos. Niños apurados, congestionados, estresados, por “aprender” más, antes que los demás (obvio), primeros siempre (¡no puede ser de otra manera!). Ser exitoso, en la niñez, significa contar más números que el compañero de al lado de la misma edad, nos rajamos las vestiduras si nos cambian la edad para que entren a primer grado, “¿por qué le hacen eso a mi hijo, por qué lo “RETRASAN”?”.

Llevo años entrevistando profesionales para diferentes posiciones de trabajo, jóvenes, no tan jóvenes, ingenieros, administradores, de todo. Para posiciones de liderazgo, de confianza, críticas. He visto y he reconocido estrellas en el firmamento, profesionales maravillosos, especialistas en sus temas, con competencias técnicas altamente desarrolladas, cualquiera podría predecir que su futuro en las empresas sería realmente exitoso, pero no. En cuanto fueron puestos en situaciones críticas, de conflicto, en equipos con personalidades diversas, en las que había que asumir una posición de liderazgo, pues no, no valieron todos los títulos profesionales alcanzados, todos los estudios de post grado, las becas internacionales, no sirvió nada porque lo que se necesitaba era tan sencillo como ser emocionalmente inteligente, autocontrolado, confianza en las propias capacidades, tolerancia, todo eso por lo que no peleamos para que aprendan cuando están en el cole, en la casa, es que “eso no da éxito” y no le dediquemos tiempo. Es más sencillo lidiar con el desarrollo de estas capacidades en la niñez que cuando se es adulto.

No cuestiono el que enviemos a nuestros hijos desde muy pequeños al cole, al kinder, cuestiono las intenciones al hacerlo. Mamá y papá trabajan, o los dejamos en casa solos con la nana a que hagan nada o estén pegados a la tele o los matriculamos en un nido. Voy por el nido, de todas maneras, pero para que esté con otros niños, para que juegue, para que experimente, para que vea que hay otros niños en el mundo, que son distintos a él, a ella, para ponerlo en situaciones diversas, para que juegue, para que descubra. La intención no es que avance, ¿qué avance en función a qué?, para que no se retrase porque a su edad el hijo de tu amiga ya sabe varias cosas -lógicas y lingüísticas principalmente- y tu hijo/a aun no. Sí pues, da miedo, aterra equivocarse con ellos, queremos que sean mejores que nosotros. Pero ¿qué nos faltó a nosotros para ser mejores personas? ¿realmente no lo somos hoy?, ¿la vida no se trata acaso de descubrir, de dejarse sorprender, de estar seguro de quién es uno mismo, de no dejarse guiar por el entorno, de tener criterio propio, lógico, de ser honestos, consecuentes? ¿Esperamos que eso lo aprendan cuando tengan 30? ¿nunca?

No pues, el colegio no es el único espacio en el que nuestros hijos pasan el tiempo, aunque sí al que más tiempo le dedican. Se hace necesario que sean los maestros también capaces de educar teniendo como base el equilibrio emocional de sus alumnos, si eso no sucede, pues estamos perdidos. Se hace necesario que desde casa revisemos nuestras intenciones, evaluemos qué consideramos que es ser exitoso, cómo mediremos “el avance” en nuestros hijos. La espontaneidad se educa también, así como el ser razonable, que no se nos escape ninguna.

No tienen que ser gerentes de una empresa cuando sean grandes para finalmente haber alcanzado el éxito, que esa no sea tu meta para ellos, que tracen sus propias metas. Que confíen en sus capacidades, que sepan controlarse, que sean justos, que no pierdan la capacidad de indignarse, que se quieran, que se rían de sí mismos, todo eso, junto, les abrirá caminos y sumados a los conocimientos técnicos que hayan alcanzado, no tendrán límites.

Hablamos,

firma

4 comments

  1. Excelente! Es por post como este que me subscribi a Mama de dos chancletas ya hace varios años ! Recuerdo que mi hijito mayor era pequeño y ahora ya tiene 10!, ( tengo un nuevo bebe el 4to que cumplió un año!), y en esa epoca no existia casi ninguna o ninguna otra mama bloguera y todavía no se habian puesto de moda las mamas blogueras , en fin yo nunca he vuelto a leer nada realmente interesante ni autentico en otro blog peruano de crianza, sorry pero es mi opinion , y bueno extrañaba escritos tuyos así! De acuerdo 100 % y lo comparto! Un abrazote Lu! Bienvenida otra vez!

    1. Lucy querida. Gracias millones por tus palabras. Aquí estoy, lamentablemente no hubo inspiración por varios meses, pero ya, parece que algo se destapó así que a escribir 😉

      Un abrazo gigante. Y ya vamos 4! Eres lo máximo!

  2. Me encanta que seas tan clara y directa, las prisas son de los adultos, los niños no están pensando si saben más o menos que los demás niños, y lo mejor que podemos hacer es respetar sus tiempos, dejarlos jugar, que para estudiar tendrán años, cuando mi hija mayor estaba en inicial de 5 años las mamás se quejaban porque no enseñaban “lo suficiente” que aún no leían ni escribian como en X colegios, que entrarían “atrasados al primer grado”, si las hubieses visto molestas y quejándose, realmente no entendí tanto reclamo, mi Vera fue a primer grado sabiendo lo básico de lecto escritura, pero aprendió muy bien lo que sabía, estaba segura que el primer año sería fácil y así fue, siguió el ritmo del salón, no se exigió más o menos, disfrutó aprender y eso es lo mejor para mí
    Besos Lu,

    1. Que genial Clau. Yo he oído lo mismo, es que ya está implantado en la cabeza el que se “retrasan”, somos una sociedad que vive y se alimenta de comparaciones y estamos fritos en ese sentido. Alguien comentaba en facebook, que uno estudia toda la vida, que lo que debemos promover es que exista una actitud positiva hacia el estudio, no lo contrario que es lo que logramos con tanta presión. Abrazos!

Deja un comentario