Malas madres

Desde que te convertiste en mamá, ¿más o menos cuántas veces has recibido consejos para criar mejor? Mil veces seguramente. Y, ¿has contado la cantidad de veces que te han criticado -directa o indirectamente- por la manera cómo crías? Seguro fueron millones.

Dos o más mamás, un tema de conversación: los hijos. Qué comiencen entonces los “juegos del hambre”:

  • Mamá maravillosa 1: ¿y hasta qué edad le diste de lactar?
  • Mala madre 1: Sólo hasta los dos meses, luego ya no tuve leche, traté…
  • Mamá maravillosa 1: ¡¿Dos meses?! Sabías que la leche materna es lo mejor para tu hijo, debiste tratar más, espero que no le hayas dado leche de fórmula…
  • Mala madre 1 queriendo salir huyendo y guardando la lata de fórmula que tiene en la cartera…

 

  • Mamá Maravillosa 2: Y duermes con tus hijos, supongo, ¿no?. Uy el apego que se genera al dormir juntitos, no importa si estás doblada y no duermes bien, lo mejor para ellos.
  • Mala madre pensando para ella misma: pero estamos a más de 30°, somos dos hechos agua de tanto sudor, ¡ninguno duerme de puro calor!

Y así “n” veces, por “n” temas, algunas veces comentarios bien intencionados, otras veces la agresión hecha palabras. Y es que existe el mito -malsano- de la madre perfecta/maravillosa que hace todo bien, sobre estándares que no sé quién dictó acerca de la crianza. Personalmente soy pro lactancia, no soy pro colecho y principalmente soy una madre que cría por ensayo y error. Tuve dos hijas, la primera por parto natural, la segunda por cesárea (¡no me quemen!), a la primera le di la teta un mes, luego me fui a estudiar a la universidad (dice mi mamá que le dio leche de tarro y algo de fórmula, ella la cuidaba), a la menor le di un año leche materna, al año exacto me dijo “guácala” y se autodestetó. He trabajado toda mi vida, no he participado de talleres para padres (porque no he querido y porque no tenía tiempo). Le he levantado la voz a mis hijas alguna veces, quizás varias veces, cuando me he desesperado. Hubo un tiempo en el que todos los días había gaseosa en mi casa, todos los días. No he dormido con ellas cuando eran bebés, salvo cuando estaban enfermas y el cansancio me mataba, sino cada una en su cama.

Me parece realmente buenísimo que hoy con muchísima más fuerza que antes se promueva la lactancia materna (y extendida), el colecho, la alimentación saludable, el parto natural, la crianza positiva. Es realmente genial que hoy las madres gocen de mucha más información, por tanto tienen más opciones, cosa que antes no pasaba. Lo malo está cuando “el deber ser…” se convierte en un mandatorio que sólo genera culpa en la madre que “no sigue los estándares”. Parece ser que el peor enemigo de una madre es otra madre, y es lo opuesto a criar en comunidad, en tribu. Una tribu te reconforta, te alienta, no te presiona, no te culpa.

La culpa mata, cuántas madres al día se preguntan si lo que están haciendo lo están haciendo bien. Si irse a trabajar le generará traumas a sus hijos, que si le ponen un jugo no natural en la lonchera lo estarán matando lentamente, que si no lo inscriben al nido en cuanto supo sentarse está retrasando su desarrollo… Cuántas veces al día se preguntan si está bien sentir que no quieren estar en sus casas por un rato, que quisieran estar solas panza para arriba, que no quieren hijos por unas horas. ¿Cuántas se sienten culpables por sentirse así? Es que nos han enseñado que hacer y sentir todo esto es malo, no está en el manual de la madre perfecta. ¿Saben ustedes cómo realmente esa culpa interfiere en la crianza de nuestros hijos? La culpa es lo realmente dañino, no si no duermes con tu hijo todas las noches, no si no le diste la teta dos años seguidos, no si no le mandas verduras orgánicas en la lonchera. La culpa mata, nos anula como madres, como personas.

Todos los días las madres son juzgadas por su entorno, por su propia familia, por otras madres. La madre debe estar en su casa criando, anulando la responsabilidad del padre en esta acción, siguiendo con pensamientos retrógradas del padre como único proveedor de la familia. Todas las madres tienen derecho de equivocarse, deben equivocarse, la crianza se da por ensayo y error, así se va aprendiendo. Además uno no tiene hijos en el mismo momento de su vida, las condiciones cambian, las personas cambian. Yo tuve a mi hija mayor a los 18 años, acababa de recibir mi DNI y una hija, no tenía idea de nada, era estudiante universitaria. A la menor la tuve a los 25 años, tenía un buen trabajo, me mantenía sola, estaba casada. Diferentes momentos que te van a llevar a desarrollar tu maternidad de una manera distinta, quizás más preparada (aunque cada hijo te enseña algo nuevo y te salen con cosas nuevas), quizás más confiada, quizás lo que sea. Pero uno va cambiando, pero ese cambio debe darse sobre la base de la seguridad en uno mismo. Si estamos constantemente atacando las madre tendrán hasta tres opciones: a) se enferman de culpa o b) se la pasan defendiéndose y dejan de criar al 100% c) les llega todo altamente y esta tribu pierde sentido.

Tener la mente abierta para criar, para todo, para entender que existen diferentes formas de hacer lo que tú haces y que esta otra no es mala, sólo distinta. Criar sin sentenciar, sin juzgar, sin etiquetar, ni meter a todas en el mismo saco. De la misma manera como no existe una manera de criar, no existe un solo tipo de madre ni de padre. Lo importante, a ti que eres líder de una tribu de madres, es darle confort a esta madre preocupada, hacerle saber que todo estará bien, que tiene opciones y que principalmente tiene el derecho de decidir cuál será la forma de criar a sus hijos, que puede cambiarla en el tiempo también y que nadie la va ni la debe juzgar. Las madres necesitamos sentirnos seguras de nosotras mismas, sólo es necesario responder una pregunta: ¿quieres a tus hijos? Seguramente la respuesta será que sí, que mueren por ellos, que están locas de amor (cada una a su manera), entonces sea lo que sea que hagan está bien, porque está basado en ese amor que sienten. No hay más.

Ojo, algunas cuestiones para llevar a la reflexión:

  • La felicidad de los seres humanos no dependen de los hijos que tengan. Puedo no tener un sólo hijo y ser sumamente feliz. Dejemos de preguntar a otras mujeres: ¿Y cuándo tendrás un hijo?, como un algo que de todas maneras tiene que pasarle. La maternidad no es el estelar en la vida de una mujer.
  • Hay madres que no sienten ese amor incondicional por sus hijos en cuanto nacen. ¿Sabías eso? Cuántas madres habrán pasado por esto y no lo han dicho por el temor a ser juzgadas, pero pasa. El amor requiere tiempo, inclusive el amor entre padres e hijos, y convivencia para ser afianzados.
  • Existen padecimientos como la Hipogalactia y la Hipoplasia mamaria cuya consecuencia es que la madre produzca muy poca leche o nada. No es que no le quieran dar de lactar a sus hijos, es que simplemente no pueden.
  • Estar en tu casa 24/7 criando a tus hijos no garantiza que estos reciban una crianza saludable. Mujeres que trabajan y no pasan tanto tiempo en casa pueden desarrollar y gozar de hijos emocionalmente saludables.
  • El padre cría, no ayuda. Sácalo de tu discurso para que comiences a sacarlo de tu esquema de pensamiento y así de tu vida. La crianza no es exclusiva de la madre, la mujer no tiene que dejarlo todo para criar, puede ir a hacer lo que quiera y el padre puede criar sin problema.
  • Sentir alguna vez, o varias veces, que quieres estar sola y en algunos casos no haber sido madre, no te hace mala persona, te hace ser humano. Todo agota y el amor no es incondicional a todo, ni a todos. Saquemos de la clandestinidad nuestras emociones, digamos claramente ¡estoy agotada! y hagamos algo al respecto, verás y sentirás lo liberador que es.

Mis hijas son personas maravillosas, espero que ambas reconozcan que hice lo mejor que pude, que me equivoqué mil veces y que lo asumí, que me valoré además como ser humano, que no me dejé de lado cuando las tuve, que ellas me ayudaron a entender mejor muchas cosas y que le dieron un sentido menos egoísta a mi vida. Espero que sean mujeres libre y seguras, que tengan hijos si así lo decidan. Espero que sepan que pueden decidir, que la vida no es blanca o negra, que hay un universo de colores y que pueden tomar el que quieran.

Hablamos,

firma

5 comments

  1. Me encanta porque es todo lo que siento y más.
    A veces tengo flojera de corregir, a veces no quiero renegar e ignoro sus engreimientos o rabietas, a veces no quiero cocinar y les doy nuggets con papas fritas y coca cola helada, a veces no quiero lidiar con ellos y regreso tarde a casa, a veces me da flojera preparar el desayuno, a veces no tengo ganas de jugar y les enchufo la tablet o la tele… a veces, a veces, a veces.

    Pero otras veces me amanezco con ellos cuando están enfermos, me amanezco repasando Science con Sebas para sus exámenes, me levanto 6am para atender a Nico y lo llevo tempranito a caminar al parque para que no despierte a nadie, a veces me escapo temprano del trabajo y los llevo a la piscina, les cocino lo que les gusta y los obligo a comer verduras, etc y etc.

    Ser madre es una montaña rusa de emociones y cada madre y cada hijo es diferente. Nada nos debe obligar a seguir ciertos estándares que no sabemos quién nos ha inventado. Dejémonos de joder.

    Besos hindúes, mi Lu!

    1. Maga <3
      Qué distinto sería todo si todos fuéramos buena onda o si simplemente no metiéramos nuestra opinión donde no nos la piden :/

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