¿Un solo regalo?

Adobe Photoshop PDFCreo que antes ya les había comentado -esta página va a cumplir 10 años así que te todas maneras les debo haber contado- que cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, en navidad mi papá y mi mamá nos daban un regalo a cada uno. Uno solo, no dos, no tres. Y esperábamos recontra ansiosos que llegara el día de navidad para saber qué nos habían regalado, porque jamás nos daban ni una pista, mi mamá se encargaba de decir sí a todo y mi papá de decir no:

Mamá, ¿me vas a regalar la pelota esa que tiene unos colores bien bonitos? Sí, claro.
Papá, ¿me vas a regalar la pelota esa que tiene unos colores bien bonitos? No.

Recontra confundidos nos tenían, pero era alucinante porque nuestra expectativa estaba a mil. Luego de las palabras de mi papá a las 12 en punto -sí, él nos daba su mensaje a la nación a esa hora- nos íbamos encima de los regalos y terminábamos súper felices con lo que sea nos hubieran regalado. El único año en el que un regalo no me gustó -mucho- fue cuando me dieron un reloj. ¡Es que no uso relojes!, jamás me gustaron, jamás uso.

Pero a qué traía este recuerdo, es que parece que hoy en día los padres estamos súper preocupados por llenar a nuestros hijos de regalos, no dos, no tres, muchos más. Y nos confundimos entre una serie de pensamientos que quizás no sean reales, me explico, compras una muñeca, hasta ahí todo fabuloso. Pero de repente dices: pero esta muñeca necesita una casa, todos necesitamos una casa, y vas por la casa. Luego, la muñeca necesita ropa, cómo va a estar con una sola muda, no no qué va. Y seguimos, la muñeca necesita un amigo o una amiga… y esto se convierte en algo imparable. Y llegas a la casa con 5 regalos, feliz, alucinada porque seguramente tus hijos tendrán las mismas reflexiones que tú. ¡Y no!

Les estamos quitando a los niños la posibilidad de sorprenderse, de imaginar, de estar contentos realmente, nos estamos permitiendo la posibilidad además de hacer una conexión importante: ¿qué hice yo para ganarme estos regalos? ¿Hice algo, no hice nada? Ok, un bebé de dos años no hará esta reflexión, pero te aseguro que tampoco medirá cuánto lo quieres por la cantidad de regalos que les das. A veces creo que estamos tratando de llenar algún vacío, el que no estemos el tiempo que queramos con ellos porque estamos trabajando o haciendo algo, el que lleguemos a la casa cuando ya están durmiendo. Y la culpa, la culpa mata. Y vamos llenándolos de cosas que NO necesitan, que tendrían que desear y ganarse. A veces la reflexión nuestra no es tan emocional y compramos por comprar y regalamos por regalar.

Niños que esperan más, niños que creen que se merecen todo sin hacer nada, niños que no se satisfacen, que no se ponen contentos realmente, niños que podrían no llegar a valorar. Todo eso estamos formando, nosotros los padres. ¿Qué nos preocupa? ¿Qué se sientan mal porque tienen un solo regalo en navidad? Preocupémonos porque algo así los haga sentir mal, ahí hay una conversación importante que tener y conductas que cambiar (las nuestras principalmente).  Y nos olvidamos de algo, ¡de jugar con ellos!, de pasar tiempo con ellos y esos juguetes que compramos. ¿Qué creen que los niños valorarán? Todo comienza con lo que pensamos.

Este año tengo un sólo regalo para Ale y para Ana, su papá debe tener lo mismo (felizmente vamos en la misma línea de pensamiento). Sus abues les regalan también, sus tíos, sus padrinos. Un solo regalo no tendrán, es un hecho, pero de parte mía sí. Y me importa muchísimo el mensaje que reciben en casa.

Hablamos,

Lu

2 comments

  1. Cuenta verdad, creo que a los niños hay qiw enseñarles a valorar el esfuerzo de los padres, la dedicación al escoger el regalo, el amor con que los damos, muchos o pocos, eso no es lo importante, conozco algún padre que ha dicho que no compraría A o Z regalo y al final los compran, tampoco es el mejor mensaje, en fin, creo que la gran mayoría se deja llevar por el consumismo, a mi también me cuesta resistirme pero lo intento, este año todos tienen 3 regalos, todos pequeños y muy pensados, nada de extravagancias y derroche,

    Besos Lu

  2. Hola Lu, de acuerdo con lo que señalas. Sobre todo porque esta situación no se limita a la Navidad; el día del Niño se convierte en el día del regalo, el cumpleaños en el megaevento, etc…Ahora tratando un poco de explicarlo, me parece que tiene que ver con que la mayoría de actuales papás hemos tenido muchas restricciones económicas en nuestra niñez y adolescencia (somos hijos de los tremendos ochenta) y de alguna manera aflora este síndrome de «que tenga lo que yo nunca tuve». Que importa entonces resultan reflexiones como la que haces para que les demos a nuestros pequeños, lo que realmente quieren: un papá/mamá jugando y riendo con ellos. Feliz Navidad!!!

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