Desde hace un mes

Un mes después desde la última vez que estuve aquí, me propongo escribir. Suena mi canción favorita, la más favorita de las favoritas como diría Ale. Tengo tanto por hacer, le robo días al calendario para poder lograr lo que busco. A veces estoy tan agotada que “no hay manera de seguir”, me sentencio a mi misma.

Escribir es terapéutico, escuchar música y tomar vino también. A las dos últimas le voy siempre, pero a la primera debo darle algo de orden. Intenté escribir por aquí todos los días, ya vi que no hay manera. Me ordeno entonces y tengo una nueva meta: escribir dos veces a la semana, martes y viernes. No, mejor no me pongo días específicos, que sean cuando tengan que ser, pero que sean dos.

Otra cosa que me “limita” a escribir, además de tener tan poco tiempo, es que en esta nueva etapa del blog quiero escribir de mí, de lo que va pasando por mi cabeza, por mi corazón y no necesariamente de temas relacionados a los pequeños de la casa. Y a veces siento que quienes me leen -o me leían porque seguro que ya se fueron cansados de no encontrar nuevos contenidos por aquí 🙁 #losiento- esperan que siga hablando de niños, de crianza, de maternidad, pero luego me cuestiono y digo: “wait Lulú, esta es tu casa y aquí hablas de lo que quieras, cuando quieras”. Entonces, que así sea.

A quienes pasen por aquí les agradezco leerme, a quienes no les gusta lo que escribo o esperaban otros temas les agradezco también (hay muchos blogs ahora así que siempre encontrarán material para leer), yo sólo quiero escribir, no quiero dejar de hacerlo. Quiero contarles -entre otras cosas- que cumpliré 36, que las canas han empezado una guerra tremenda conmigo y que las odio con odio jarocho. Que me voy a Nueva York ¡a celebrar mis canas!, que es una chambaza criar un adolescente (si creyeron que lo difícil estaba hasta los 2 años, nooooo, agárranse que se viene algo buenazo), también es súper bacán compartir con un hijo grande, con mi Ana; que mi Ale -aún no adolescente- es mi #partnerincrime para la música, para los abrazos más melosos y las conversaciones extendidas.

Supongo que esta necesidad de escribir acerca de otros temas viene también porque hace casi 4 años vivo sola -por primera vez en mi vida, antes jamás viví sola- y me ha tocado experimentar cosas que antes no pensé que me pasarían. Me ha tocado resolver y decidir sin consultarle a nadie porque era Lu con Lu. He descubierto una parte de mí que no conocía, disfruto más de lo que hago, me premio, me hago barra, soy mi más grande crítica también. Y en este proceso surgen nuevas cosas de las cuales conversar, las que tengo para compartir.

Y es momento de seguir con mis reuniones interminables, contestando mails, preguntándome siempre “cómo ayudo a la empresa en la que trabajo a conseguir los resultados que espera, a través de las personas”, aquí estoy. Es momento se seguir, avanzar, siempre avanzar.

Hablamos,

Lu

7 comments

  1. Siempre es un placer leerte .. y eres el reflejo de muchas de nosotras que nunca pensamos “vivir solas” despues de casadas .. pero ahi vamos .. sacando adelante a nuestros hij@s .. y sin olvidar que debemos siempre tratar con cariño y respeto a la que nos mira desde el espejo: nosotras mismas ! Siempre imparables !

  2. Ah.. y no es tanto el tema de “vivir sola” .. pues tienes a tus pequeñas .. es mas bien el no tener que rendir cuentas a nadie .. es la LIBERTAD de hacer y disponer .. asumir logros y fracasos .. y esa sensacion es fenomenal ! … jajaj creo que me dio ganas de escribir a mi tambien … 🙂

  3. Sigue escribiendo Lu, la vida de las madres va más allá de los niños, y su crianza, hay estudios, trabajo en casa y fuera de ella, hay metas, hay emprendimientos, exitos y fracasos, hay tanto que decir y hacer siempre, voy a leerte con gusto siempre

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