¿Qué habrás hecho pues?

Ya no recuerdo quién me agregó, ni tampoco cuándo. Sólo recuerdo -y claramente- la sensación de profunda rabia, tristeza y asco que me generaba leer las historias -lamentablemente tan ciertas- que compartían cientos de mujeres violentadas a través de un grupo de Facebook. Una a una las fui leyendo, no entendía qué estaba pasando. Es que suele pasar, maldición, que te haces a un lado del mundo real, que si no te pasa algo entonces no existe ese algo, no es contigo, no es tu problema. Pero la violencia de género está ahí, todos los días, en la casa de tu vecina, en un distrito aledaño al tuyo, en alguien de tu trabajo, en tu propia casa. Las mujeres somos violentadas por el solo hecho de ser mujeres.

ni una menos

Y leía y comencé a entender la magnitud de lo que estaba pasando. Miles de mujeres que encontraron una puerta hacia un ambiente seguro, que las abrazaba, que no las reprochaba, que les decía que no estaban solas, que no había sido su culpa. Mujeres que habían sido golpeadas, violadas, maltratadas psicológicamente, desde niñas, otras recientemente, algunas pasaron la vida entera siendo violentadas. Mujeres, sólo mujeres a quienes reconocí como valientes, por quienes es necesario decir YA NO, por todas, por mis hijas, NO, NO VAN A MALTRATARNOS MÁS.

De cada diez mujeres peruanas, siete han sufrido alguna vez violencia de género. Según el Registro de Feminicidios del Ministerio de la Mujer, durante el 2015 hubo 95 mujeres asesinadas. Y en lo que va del año ya hay 54 muertas, solo por ser mujeres. Somos el segundo país, después de Bolivia, con la tasa más alta de violaciones en la región, según el Observatorio de Seguridad Ciudadana de la OEA. Gabriela Wiener.

Me dan ganas de tatuarme el texto entero que escribiera Gabriela Wiener para el New York Times el día de ayer. Este extracto específicamente, empapelar las calles con él, tapar la boca de hombres (y algunas mujeres también) que ante esta gran revolución responden con un “¿y quién defiende a los hombres?, son tonterías, no hagan tanta alharaca”.  No hay peor ciego que el que no quiere -no le conviene- ver.

Este 13 de agosto, mañana mismo, se va a sentar un precedente, un precedente histórico para este país, para nosotras las mujeres. Muchas iremos a la Marcha #NiUnaMenos, iremos solas, con nuestros hijos, con nuestras familias, todos con un sólo espíritu: esto se acabó, se acabó el abuso. Nadie tiene derecho a maltratarme, nadie tiene derecho a tocarme, nadie tiene derecho a llamarme basura, puta, nadie. Nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero, nadie puede decirme que merecía que me maltrataran, que yo lo provoqué, nadie.

Es histórico, es doloroso, es esperanzador cómo miles de mujeres peruanas perdieron el miedo y decidieron abrazarse. Gabriela Wiener.

Mujeres y hombres, los mismos derechos, el mismo respeto. Somos seres humanos valientes, no sometidos. Levanta tu voz, ya no calles más lo que sea que te esté pasando. Créele a tus hijas, créele a tu hermana, a tu amiga, protégelas. No sabes cuántas mujeres le contaron a sus mamás, de niñas, que las habían violado y no les creyeron, y les dijeron que no mientan, que no inventen, que ese hombre que vivía con ellas era lo mejor que les había pasado. ¡Basta ya! No estamos solas, no dejemos solas a las mujeres de nuestra vida. Vamos a la marcha, si quieres, si puedes, pero principalmente ya no calles, tú no hiciste nada para merecer ningún tipo de maltrato.

La marcha es mañana sábado a las 3pm, la preconcentración a las 12pm. Aquí la ruta:

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Elige en qué bloque quieres marchar, organicémonos:

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Hablamos,

firma

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