Palabras, palabras, palabras

Quienes conocen a Ale caen en lo mismo: “cuánto habla, habla de todo”. Esa es Ale, jamás te aburres, siempre trae un tema, o dos, o cinco a la vez. Habla con facilidad abrumadora de cómo Peppa –sí, la chanchita- juega con su hermano, así como de lo bien que le haría a tu cutis ponerte mascarillas faciales hechas con café molido. Si pones atención, aunque no hay manera de no hacerlo porque ella no lo permitirá, notarás que usa palabras “difíciles”, que argumenta de manera muy lógica, que trae inocencia, esa que viene con sus casi 8 años, que no deja de sugerir, de cuestionar las respuestas vagas con todo el contenido que ha acumulado después de haber leído casi completos los 4 libros de “El Gran Libro de Preguntas y Respuestas de Charlie Brown”.

Hablar con Ale es una delicia, pero a veces me canso, a veces quiero apretarle el botón de “mute” o que simplemente respire para que haya un espacio –de silencio- entre tantas palabras.

Este domingo, un domingo cualquiera, me levanté temprano. Sólo dos minutos después de haber entrado a la cocina, una vocecita maravillosa me dice: “¿sabías que puedes dejar estar paredes muy limpias?”. Muy maravillosa pero igual me hizo saltar del susto. “De qué hablas?, qué pared?”. “Mira, me dijo, ves esta línea marrón?”. Miércoles, no veía nada, me acerqué, la niña había -otra–vez- captado mi atención.

“Aquí, mira, esto es suciedad. Sabes que puedes dejarlo blanco, muy blanco?”. Cómo, preguntó la ilusa madre sin sospechar lo que venía. “Te voy a contar, se trata del TRUSTER 465CT7, funciona a vapor y es justamente el vapor lo que quita la suciedad, aun no entiendo cómo ni por qué, pero sé que funciona”. Aquí la agarro, me dije (ilusa otra vez). “Y cómo sabes, acaso lo has probado?”. Muy, pero muy segura: “no, pero lo he visto en la televisión y sé que funciona. También he visto algunos videos. Sabían que el TRUSTER 465CT7 tiene cinco usos, que no sólo sirve para las paredes de la cocina, también para los baños, llega a los lugares que menos pensabas, limpia a profundidad como ninguna otra máquina lo haría”.

Ok, me dije, esto no va a parar. Seguí haciendo lo que hacía, me moví por toda la cocina, sube, baja,  jala. Jamás me perdió de vista, jamás dejó de hablar, tenía su voz aquí en la oreja. Vivo en el tercer piso de un edificio, tenía que bajar al sótano (que a ella no le gusta) y le dije “debo bajar, vamos?”, obviamente sabía que diría que no. Me volví a equivocar. “¡Vamos!”, dijo y siguió, “sabías que si compras ahora el TRSUTER 465CT7 te regalan un aparato que te va a permitir llegar a los espacios más pequeños de la casa, ahí donde no entra la mano, donde no entra la escoba…”

Bajamos por la escalera, subimos por la escalera.

No

Dejó

De

Hablar.

Llegamos a la cocina otra vez. ¡Está bien, le dije, lo compro!. Cara de satisfacción, cara de mata de risa. “Yo no vendo mami, yo soy una niña”.

Ale ha cumplido 8 años, ayer mismo. Mi niña hermosa se impone, su voz, su opinión, sus gustos, su melena. Ale es pura luz, es equilibrio y a la vez es locura. Su sonrisa, que no nos falte su sonrisa nunca.

Ale

Hablamos,

Lu

3 comments

  1. jajaja! preciosa…Feliz cumple para Ale!!!…
    los niños son maravillosos, Vera es así, curiosa, pero no habla mucho, observa, pregunta, y cuando quiere algo ahí si tiene mil argumentos, mi Sebas, el no habla aún, cuando lo haga…uff…”agarrate Catalina!” si ahora no para, no me imagino como será!! ojalá llegue ese día muy pronto..
    Besos

  2. Mi bella preciosa!!!

    Sorry pero casi muero de risa. Esta mujer lo que tiene es una memoria privilegiada!!! Como recuerda todo lo que dice el anuncio???

    Que se dedique a las ventas!!!!!

    Decile que se le quiere un montón!

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