Custodia compartida, nuestra experiencia

Cuando tienes hijos y te separas o te divorcias vienen consigo decisiones adicionales –las que no están referidas sólo a la pareja- de vital importancia: ¿cómo criaremos a nuestros hijos?, ¿dónde, con quién vivirán?, por ejemplo. Esta última pregunta suele ser respondida de una sola manera: con la mamá y el papá tendrá un régimen de visitas de fines de semana.

custodia

Este fue mi primer pensamiento cuando me separé. Obviamente estarían conmigo, vivirían conmigo, no iba a ser de otra manera. Obviamente, no?. Pues no. Esta no era una decisión sólo mía por un principio básico: ambos padres crían. Cuando el papá de mis hijas me planteó que tengamos la custodia compartida de nuestras dos hijas mi primera respuesta fue un “no” rotundo, no escuché más, me parecía una terrible idea, cómo se atrevía siquiera a ponerla sobre la mesa, cómo. Su respuesta ante mi negativa fue: soy el papá, crío, baño, cambio ropa, hago tareas, cuento cuentos, no me quiero perder de nada (o de muy poco).

Me costó aceptarlo, me costó aun cuando ya estábamos metidos en todo, aun cuando ya habían pasado más de tres meses desde que comenzamos esta dinámica. La custodia compartida, para nosotros, que además ningún trámite legal tiene (no hay más que su palabra y la mía, su compromiso y el mío, nuestra responsabilidad por encima de todo), consiste en que nuestras hijas viven durante un mes completo en casa de uno, y el siguiente mes en casa del otro. Quien las tenga durante un mes, las tienen de lunes a viernes, los fines de semana son del otro. De esa manera no dejamos de verlas. Por ejemplo, el mes de agosto están conmigo de lunes a viernes, los viernes por la noche se van con papá, hasta el lunes que las deja en el colegio y ese mismo día vuelven a mi casa. Para setiembre será el mes de papá, los fines de semana estarán conmigo. Cualquiera de los dos puede ir a la casa del otro tantas veces sea necesario a tratar temas de las niñas, a verlas, a contarles un cuento, a lo que sea. Esto va a depender de cada dinámica familiar. Lo importante es que las niñas sepan que pueden ver a sus papás así no les toque estar con uno de ellos.

El primer mes, después de separados, las niñas estuvieron conmigo, juntas armamos nuestra nueva casa, fines de semana con papá, todo bien, hasta que llegó el primer día del mes siguiente y mis hijas debían ir a la casa de su papá. Yo las llevé, maletas con ropa y niñas, porque parte de nuestro acuerdo era que en ambas casas tuvieran lo mismo o casi lo mismo en términos logísticos, para no movilizarlas con tantas cosas y así evitar que la situación se complicara. Lo único que movían entonces era su ropa. Las llevé, bajé del carro muy rápido, casi corriendo, “chau chicas, pásenla bien”, bajé las maletas, su papá las esperaba en la puerta, yo debía hacer todo más rápido porque si seguía un segundo más ahí rompería en llanto. Su papá las recibió feliz, les contó cómo había arreglado sus cuartos, las entusiasmó, yo me despedí con una sonrisa y un beso. Me subí al carro, avancé una sola cuadra y no pude más. Lo que vino después fue puro llanto, no entendía nada, ¿cómo nos metimos en esto?, ¿por qué he dejado a mis hijas?, lo llamé llorando: “por favor, que regresen conmigo”. Recuerdo como si fuera ayer lo que me dijo: “tranquila, a mi también me dolió, pero vamos a poder, vamos a manejarlo, tranquila, ya no llores”. Seguía sin querer entender nada: “¡deberían estar conmigo, con su mamá!”.

Ya no recuerdo cuánto tiempo lloré ese día, esa noche, pero durante ese mes, de lunes a viernes después del trabajo abría la puerta de un túnel negro, negrísimo (mi casa), seguía hasta encontrar una luz (mi cama) y me quedaba ahí hasta el día siguiente, a veces me quedaba dormida llorando, a veces no me daba cuenta en qué momento me quedaba dormida. Los fines de semana mis hijas llegaban bien: hicimos tal cosa con papá, papá me lavó el pelo, papá me hizo la lonchera, papá vio películas conmigo, papá y yo nos quedamos dormidas, papá no sabe cocinar, papá se olvidó de recogerme, papá me dejó hacer tal cosa…

Ese dolor de no tenerlas iba bajando, es que ellas estaban (están) bien, su papá les ofrecía lo mismo que yo y otras cosas mejores (y al revés lo mismo). Luego entendí que no se trataba de mi, de mi visión egoísta del ser padres, de ser sólo yo quien podía proveer a mis hijas de ciertas cosas y nadie más, eso lo entendí con el tiempo. Entendí también que tenía miedo, es que lo se venía daba terror. Descubrimos en el camino, ambos, que la diferencia más importante que había en cada casa era la personalidad nuestra y aquello en lo que siempre coincidíamos era en qué significaba–para nosotros- criar a nuestras hijas.

Ser papás es meterte en el detalle, es hacer tareas, es peinar, es escuchar lo que acaban de descubrir, es cortarles las uñas, es prepararles el desayuno, es ver una película, es ir a las reuniones del colegio, es ser firmes cuando hacen algo que no está bien, es abrazarlos cuando más lo necesiten, es prepararles sopa de pollo cuando tienen gripe, es pagar a tiempo las cuentas, es recogerlas de madrugada cuando comienzan a ir a sus “reus”, es coser, es aprender a hacer una trenza, es explicarles cómo y cuándo crear su página de Facebook, es acompañarlas a comprar calzones, es hacer que escuchen música, es mil cosas más. Y nada, nada en absoluto es propio del papá o de la mamá solamente. Que algunas cosas nos salgan mejor a las mamás es posible, pero no es concluyente acerca de quién debería hacerlo.

Mis hijas entendieron (y yo también) que no soy la que ve película tras película, una sola noche. Quien sí puede es su papá. Yo me duermo en cuanto nos tiramos al sillón con nuestra canchita entusiasmada, me duermo y punto. Entendieron también que cualquier día las puedo levantar tempranito, subirlas al carro y llevarlas a cualquier parte del país manejando, parando por todos lados, descubriendo lugares en los que jamás hemos estado. Y que papá en vez de eso prefiere llevarlas a la Feria del Libro o tirarse al piso a armar de todo con los Legos.

Han pasado casi tres años desde que funcionamos con la custodia compartida, los cuatro. Mil cosas han pasado, buenas, malas, buenísimas, muy malas. Todo ha sido aprendizaje, golpes contra la pared, parar y avanzar. No ha sido fácil, no es fácil aún, pero es posible y mis hijas están bien. Nos cuestionaron el hecho de que no les ofrecíamos seguridad yendo de un lado a otro, que debía ser más tiempo, como si el tiempo asegurara algo. La verdad es que depende de tantas cosas, no exclusivamente del tiempo que estarán en casa de papá o mamá. La base es el cariño y la responsabilidad, no hay otra, si estas dos no existen obvien esto que les cuento porque no funcionará. Y esto que les cuento es sólo la parte logística, cómo nos movemos mes a mes, cómo funcionamos. Otra parte es el dinero y la manera cómo distribuimos los gastos comunes, aquí también aprendimos por ensayo y error, y esto es materia de otro post.

Después de escribir esto, después de la línea anterior, lanzo un tremendo suspiro y un sonido de “uffff”, qué rico es contar que algo va saliendo bien, que algo que parecía la peor ideal del mundo luego se convirtió en una no tan mala, que me dio tiempo y espacio a mi y a su papá de hacer cosas que antes no hacíamos, a mis hijas de descubrir a sus papás en situaciones distintas. He tirado la toalla mil veces, he querido cambiar la dinámica otras mil más (quizás menos), hemos pasado de todo, nos hemos jalado de las mechas tratando de hacer algunos acuerdos, pero si veo en perspectiva, si veo estos tres años en su totalidad el balance no es malo. Papás no dejaremos de ser nunca.

Ya les iré contando más, porque hoy salen nuevas interrogantes, mi hija comienza la universidad y plantea el quedarse en una sola casa. La menor me pide que pasemos más tiempo en casa y menos tiempo descubriendo… Ya les iré contando más.

Hablamos,

Lu

11 comments

  1. Lloré Lu… Se lee tan ideal y yo quería eso para mi hijo: papá y mamá siempre a su lado aunque ellos no estuvieran juntos y nada salió bien. Yo tengo a mi hijo absolutamente en todo y él? Bueno, él se desentendió de esta personita que hoy tiene 12 años, que hoy saca lo más fuerte de su personalidad, de su edad. Yo? A veces, muchas, no soy tan fuerte.
    Te sigo Lu, me encanta tu chamba, leerte. Me descubro. Sigue así, altas y bajas, sigue en altas. Sigue compartiendo con el papá y tu como mamá. Te felicito por la gran madurez que muestran cada día, cada año.
    Dios te bendiga y a tus niñas 🙂

  2. Lu, he leído tu post y he llorado un poquito también… es increíble ver como pasa el tiempo y todas las cosas por las que una transita para ir construyendo nuestra vida y la de nuestra familia, lo importante, como dices, es que vaya saliendo bien, y eso se refleja en nuestros hijos, y también un poquito en nosotras, un beso, abrazo y a seguir!! XD. Katty.

  3. Hola Lu, me pongo en tus zapatos y entiendo lo difícil que fue/es, recuerdo con un nudo en la garganta las veces que Vera salía con su papá en el tiempo que estuvimos separados (larga historia la de nuestra reconciliación). Como dices es ensayo y error como todo en la vida, y no dudo que tus hijas sabrán apreciar el sacrificio que ha significado estos años, y valorar lo bueno de ambos padres, que valiente Lu por haber perseverado y darles lo mejor a ellas por encima de todo.

    Hace poco yo también empecé a escribir, más por la necesidad de sacar ciertas cosas de mi, por catarsis, por poner las cosas en blanco y negro, apreciarlas desde otra orilla.

    suerte Lu con los nuevos cambios, fuerza que todo siempre es para bien 🙂

  4. Hola Lu hace tiempo q no te leía y creo q por los mismos motivos q tu escribes ahora nos conocimos en uno de tus sorteos que gano mi pequeña Adri en ese entonces éramos cuatro ahora casi el mismo tiempo que tu solo somos tres y se por lo que has pasado con la diferencia que el cuarto desapareció casi de nuestras vidas solo aparece una vez al mes y eso!!! En fin es difícil pero no imposible y mis pequeñas princesas ya están grandes como las tuyas y son nuestro motivo para seguir y es lo máximo y algunas de mis amigas me dicen como haces sola con ellas pero al final del día aunque es agotador es lo mas maravilloso del mundo y en mi caso me siento feliz de ver todo lo que les puedo dar estando sola
    A seguir adelante porque el cariño y amor que recibimos de ellas lo vale todo cual MasterCard!!!! Besos Lou

  5. Hola Lu,
    confieso que también se me salieron las lagrimas al leer el comienzo del post pero me encanta leerte, siempre dejo como no leido el correo con la notificación de tus post para q no se me olvide leerlo. Yo recien estoy comenzando en todo esto de ser padres, mi bb recien tiene 10 meses pero felizmente su papa también se ha comprometido y también hace lo mismo que yo de cambiarlo, darle su comida, bañarlo, al principio no lo hacia mucho pero poco a poco yo tb he tratado dq se involucre mas y es bonito ver a mis dos hombres jugar y reirse juntos.
    También vengo de una familia donde mis papas estan separados y definitivamente solo viviamos con mi mamá y mi papá al final no estuvo presente casi nada en nuestras vidas por eso creo q es muy bonito lo que estas viviendo con tus hijas, debes sentirte orgullosa 🙂
    Te mando mucha fuerza y exitos en todo.
    Mary

  6. Hola Lu, que fuerte lo que cuentas y que valentía al admitir lo bueno y lo malo. Que bueno que puedas llevarte así con el papá de las niñas, sobre todo si demuestra ser un real padre y no de esos que el título lo tienen pintado.
    Que cuerda su manera de razonar, a veces una da por sentada que por ser la madre los hijos siempre estarán mejor con una, pero, los niños necesitan ambas figuras por igual.
    Se me hacía un nudito en la garganta eso sí, al momento de ponerme en los zapatos de tus hijas, movilizandose todos los meses por 3 años. Me preguntaba cómo se sentirían ellas, porque si bien están con ambos padres, a veces los chicos quieren un poco de “estabilidad”. Parte de mi curiosidad se vio contestada con la interrogante que planteas respecto a que tu hija mayor quiere quedarse en un solo sitio. Parece que ellas ya quieren ir marcando la pauta y finalmente los adultos vamos a estar bien, ya sabemos manejar nuestras emociones (se supone :).., son ellas las que poco a poco muestras su voz en la casa y exigen que también sus puntos de vista sean validados.

    Me ha conmovido mucho tu relato. Saludos!

  7. Hola Lu!

    Yo aun recuerdo cuando el papa de mi hija se la llevo por unas horas semanas después que nos separamos ( esto alla por el 2009 ) … fueron las 4 horas mas largas de mi vida … hasta los espere en la puerta de las escaleras .. era como un temor de que no me la iba a regresar .. y cuando me la trajo de vuelta .. la vi tan linda, grande, hermosa.. como si en vez de horas hubieran pasado meses !

    Como una se acostumbra a todo, no ? … hace dos domingos prácticamente les dije “ya váyanse quiero dormir .. ” .. .. jajaja… y el me la quería regresar a las 3 pm .. y yo .. “no .. minimo a las 5 pm .. quiero descansar !! ”

    Sabemos que lo estamos haciendo bien cuando vemos a nuestras hijas crecer contentas y tranquilas … yo siempre veo a los ojos de mi nena .. para ver si esta feliz y triste .. y aunque yo tengo la custodia total … ella sabe que pueda llamar a papa cuando quiera … lo mismo el .. sabe que puede venir cuando quiera ..

    Cariños

    July

  8. Me encanta como escribes, expresas exactamente tus sentimientos. Ojalá yo pidiera hacer lo mismo, será que me ganan las emociones?? Leeré tus demás posts. Aprendo mucho. Saludos!

  9. A veces no es tan fácil, cuando el padre es irresponsable, y cuando la mamá hace de todo para que los hijos vean a su padre, y el otro más preocupado en buscar faldas, que ejemplo para un pequeño adolescente

  10. Soolo me queda felicitarte Lu. La decision que tomaste hace tres años consideró poner el beneficio de tus niñas sobre tus prerrogativas (sociales y de repente judiciales) como madre.
    Te lo comento porque yo tambie experimente aquello, y felizmente la mama de mi Joaquin fue tan inteligente como tu. Actualmente tenemos mas de cinco años de feliz (si cabe el termino) de custodia consensuada mas que compartida (sin intermediarios judiciales). Aunque en nuestro caso es media semana cada uno… no creo que aguantariamos mas tiempo :'(
    Fuerte abrazo Lu
    Yhuri

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