Buena vibra

Así como un tapón imposible de sacar, como el corcho de un vino que jamás pusiste de manera horizontal y ahora ni se puede mover, así como la tapa de un frasco con goma que alguna abriste pero que luego toda chorreada tapaste, dejaste pasar mucho tiempo y ni con la boca pudiste abrir. Así he estado, mil tapones me han invadido (aún). Dispersa, procastinando, abriendo y cerrando la laptop, mirando horas la pantalla, imposibilitada de escribir. Principalmente porque -creía- que no tenía tema de qué escribir.

¿Cómo llega a pasar eso? Escribir para mi es como hablar. Sí, también me quedé sin palabras. Y bueno, mejor ya no te cuento todo esa mala onda, la pésima influencia (la mía, la mía que ponía sobre mi). Mejor ya ni te cuento.

by Mallory

Tu lenguaje crea realidades.

Fue lo primero que oí, me golpeó. Vivía repitiendo todo el tiempo: “estoy sumamente agotada, ya no puedo más”. Y, en efecto, estaba -estoy- agotada. Pero no descansaba nada, le daba al día, a la semana, al mes. Y todo tenía que hacerlo, y todo era para ayer, y todo es necesario, y “no cambien nada por favor que me desorganizo”. Y todo sigue siendo para ayer, pero lo cierto es que estoy mucho más organizada, las cosas van saliendo, como panes, calientes y de buen sabor. Aún me falta tiempo, aun quiero hacerlo todo, pero ya lo acepté: ¡ASÍ SOY YO! Y en vez de renegar tanto acerca de eso, debería disfrutarlo y descansar tantas veces sea necesario.

Hay que hacerlo todo desde el cariño.

Esto sí que me está costando. ¿Por qué hacerlo todo desde el cariño? ¿Por qué si cuando se trata de mi no recibo ese cariño? ¿Por qué entonces? Y me repito a mi misma cada segundo -porque tu lenguaje crea realidades, y también aquello que piensas- porque de otra manera no es posible, porque es necesario, porque hay personas que lo merecen. Y decido hacerlo todo así. No voy a convertirme en una santa, mi objetivo es tener como base la honestidad, el cariño y la buena onda.

Antes, hoy, mañana.

Mucho tiempo creí que no era suficiente, siempre me faltaba algo o me sobraba algo, más inteligencia, menos peso, más encanto, menos rabia. Lo cierto es que ha sido una batalla imposible asumirME, reconocerME, saberME suficiente. Con imperfecciones que me hacían distinta, no mala. Intensa, impaciente, un corazón andando. Adoro a mi Ale y sus frases de autoayuda y positivismo. A mi Ana, perfecta, perfecta, poderosa. Necesito querer y sentir que me quieren, ya lo acepté, no soy una persona solitaria. Vivo entre flores y entre flores quiero vivir, siempre. Como más chocolate del que mi hígado pueda tolerar, intento armar una casa de puros corchos por eso tomo bastante vino. Disfruto de la música y sin música NO VIVO. Hoy tengo claro quién es “la Lu”, hoy me gusta esta versión de mi, mucho.

Hay cosas, situaciones, personas, que aún “me cuestan”. Este es un proceso y va a ser largo, lo cierto es que ya estoy metida y no me quiero salir. He cometido un “ufff” de errores, de los feos (de esos horribles, con los que sueñas todas las noches, esos cuya culpa persiguen insistentemente), otros no tan malos. Y aquí voy, creciendo, acomodándome, adquiriendo nuevos hábitos, creando situaciones favorables, para mi, para quienes están a mi alrededor. Es importante contar con un grupo de soporte, tu familia, tus amigos, solos es más difícil aún.

Es necesario sonreír, estar triste y sentir la satisfacción de volver a ser feliz. Es necesario equivocarse, aprender, perdonar y pedir perdón. Es necesario ser compasivos, ver en perspectiva, aceptar.

Buena vibra para todos, para quien lo necesite.

Hablamos,

Lu

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