¿Por qué regalar libros?

Son muy pocas las veces en las que los adultos toman como opción regalar un libro a un niño (o a cualquiera), preocupante. “No lee”, dicen acerca del regalado. Todos leemos, lo que falta es un libro delante, nada más. Y leyendo mi web favorita encontré un artículo hermoso y revelador de Elena Ferro acerca de por qué regalar libros. Lo comparto con ustedes, disfruten:

Regalar libros, texto publicado en Kireei

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Póster de Coaner para Kireei

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges.

Cuando regalas un libro no estás regalando un objeto, no es papel y tinta, no. Cuando regalas un libro estás regalando la posibilidad de poner en contacto dos mentes separadas por el tiempo y el espacio. Estás ofreciendo la posibilidad de recrear ideas, pensamientos, mundos… de reinterpretarlos, de conectar con otro y a la vez desconectar de todo. Con un libro regalas una cerilla que, si se usa bien, puede hacer saltar una chispa e incluso encender una hoguera. Un fuego que tal vez arda para siempre.

Claro que te arriesgas a que el libro se convierta en un mero objeto decorativo en casa del agasajado. Un lomo muy visto para unas páginas nunca visitadas. Es un destino triste para un libro pero no menos digno que el de muchos objetos de los que nos rodeamos. Sin embargo, la mera posibilidad de que un día unos ojos recorran las letras y se produzca el milagro…

Si el receptor del regalo es un niño, todavía mejor. Hay personas que creen que todo lo de los niños no vale, es pobre, es “infantil” y, por lo tanto, irrelevante. Que con unos dibujos coloridos ya vale; “total, lo van a romper enseguida”. No puedo estar más en desacuerdo. Suscribo, en cambio, las palabras de Vicente Ferrer Azcoiti: “Según mi opinión, si tiene algún sentido hacer libros, tiene sentido sobre todo hacerlos para los niños. Porque el mundo (y a veces nos olvidamos) es de los niños. Los mejores libros deben ser para los niños, las mejores historias, los mejores dibujos, el mejor papel, las primeras estanterías. Nada de repartir las sobras y condenar a los niños al rincón más apartado de las librerías, nada de dedicarles textos poco exigentes y dibujos que no son sino una caricatura triste de lo que hacen los mismos niños. Eso no está bien, no es bonito.”

Para entrar en el mapa de la imaginación de un niño – magistralmente descrito, por cierto, por J.M.Barrie en Peter Pan y Wendy – hay que hacerlo con reverencia, con respeto, y llevando solamente lo mejor que podamos ofrecer. Los niños son futuro, y hay que cultivar ese futuro, pero sobre todo son presente, y hay que dignificarlo.

Creo, como Gianni Rodari, en el valor liberador de la palabra y en el poder de la fantasía.

Elena Ferro

Hablamos,

Lu

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