25 formas de preguntar a tus hijos ‘¿cómo ha ido el día en el cole?’

He leído esta nota del huffingtonpost.es y me he sentido plenamente identificada y además en dos tiempos distintos, de cuando éramos sólo mi mamá y yo, y de cuando estamos mis hijas y yo. Es que seguro te ha pasado, en cuanto nuestros hijos comienzan el cole, 1er grado por ejemplo, vamos muy emocionadas con esta pregunta: “¿Cómo te fue en el cole hoy?. Y al principio recibes la mar de respuestas: bien mami, he cortado, he pegado, he jugado, me caí, mi amiga tal…, la profesora… Y las respuestas son interminables y geniales.

Pero a medida que va pasando el tiempo la pregunta se vuelve rutinaria tanto para padres como para hijos. Atraviesa el hijo la puerta de la casa después de salir del cole y lanzamos: ¿cómo te fue hoy?, y llega un absoluto y solitario: “bien…” #cricricri No hay más. Muchas veces insistimos, a veces resulta, a veces no. A veces ni insistimos. Y cuando ya se hacen adolescentes los hijos nuestros es peor, el bien cambia por: “ahí“.

Alguna vez escuche a Roberto Lerner comentar que esta pregunta era un ancla al bloqueo en la comunicación de padres e hijos. El niño acaba de salir de cole, quiere ir a su casa a hacer cosas que no hace en el cole, no a que la casa sea un extensión de este último. Todo aquello que lo lleve hacia atrás no necesariamente le va a gustar. Entonces, la recomendación, y aquí les paso la nota que leí, es motivar la comunicación que además es básica y necesaria mantener con nuestros hijos que van creciendo y haciéndose mil preguntas. Cómo lo hacemos, una forma: ¡cambiemos la pregunta!

Aquí una mar de ideas:

Este año, Simon está en quinto de primaria y Grace en segundo, y todos los días me veo preguntándoles: “¿Cómo ha ido el día en el cole?”.

Y todos los días me dan respuestas como “bien”, pero a mí me sabe a poco.

¡QUIERO SABER MUCHO MÁS!

O, al menos, quiero que me respondan con una frase entera. Así que la otra noche me puse a hacer una lista de preguntas más concretas para hacérselas al volver de la escuela. No son perfectas, pero por lo menos consigo que me contesten con oraciones completas, y algunas han dado lugar a conversaciones muy interesantes, a respuestas cómicas y a visiones más profundas de lo que mis hijos piensan y sienten acerca de la escuela.

1. ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy en el colegio? ¿Qué es lo peor que te ha pasado hoy en el colegio?.

2. Cuéntame algo que te haya hecho reír hoy.

3. Si pudieras elegir, ¿con quién te gustaría sentarte en clase? (¿Con quién NO te gustaría sentarte y por qué?).

4. ¿Cuál es el mejor lugar de la escuela?

5. Dime una palabra rara que hayas oído hoy (o algo raro que alguien haya dicho).

6. Si llamara hoy a tu maestra, ¿qué me diría de ti?

7. ¿Has ayudado a alguien hoy? ¿Cómo?

8. ¿Alguien te ha ayudado a ti? ¿Cómo?

9. Dime algo que hayas aprendido hoy.

10. ¿Qué es lo que te ha hecho más feliz hoy?

11. ¿Qué es lo que te ha parecido aburrido?

12. Si una nave de alienígenas llegara a tu clase y se llevara a alguien, ¿a quién querrías que fuera?

13. ¿Hay alguien con quien te gustaría jugar en el recreo y con el que nunca hayas jugado?

14. Cuéntame algo bueno que te haya ocurrido hoy.

15. ¿Cuál es la palabra que más ha repetido el maestro hoy?

16. ¿Qué crees que deberíais hacer más o aprender más en la escuela?

17. ¿Qué crees que deberíais hacer menos o aprender menos en la escuela?

18. ¿Con quién crees que podrías ser más simpático en clase?

19. ¿Dónde juegas más en el recreo?

20. ¿Quién es la persona más divertida de la clase? ¿Por qué es tan divertida?

21. ¿Cuál ha sido tu parte favorita de la comida?

22. Si mañana fueras tú el maestro, ¿qué harías?

23. ¿Hay alguien en tu clase que necesite tiempo muerto?

24. Si pudieras cambiarle el sitio a alguien de tu clase, ¿con quién lo harías? ¿Por qué?

25. Dime tres momentos diferentes en los que hayas utilizado el lápiz hoy.

*****

Hasta ahora, mis respuestas favoritas proceden de las preguntas 12, 15 y 21. Las preguntas como la de los extraterrestres dan a los niños la oportunidad de decir sin problema a quién no les gustaría tener en clase, y abren la puerta a la discusión, a la posibilidad de descubrir razones y problemas ocultos de los que antes no tenías ni idea.

Las respuestas que obtenemos a veces son realmente sorprendentes. Cuando les hice la pregunta 3, descubrí que uno de mis hijos ya no quería sentarse al lado de su mejor amigo en clase, no por un deseo de crueldad o discriminación, sino por la esperanza de poder trabajar con otros niños.

Mis hijos se hacen mayores y sé que voy a tener que trabajar con más intensidad para comprometerme con ellos, pero sé que el trabajo merecerá la pena.

Este post apareció originalmente en Simple Simon and Company.

Traducción de Marina Velasco Serrano

Interesante, no? Estimulemos la comunicación, si queremos algo distinto entonces hagamos algo distinto.

Hablamos,

Lu

Artículo publicado en: huffingtonpost.es

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