“Los padres no cuidan peor a los hijos, es que las madres quieren que lo hagan como ellas”

Esto lo señala María Calvo, profesora titular en la Universidad Carlos III y autora del libro «Padres destronados» (Editorial Toromítico), y puedo decir que estoy de acuerdo.

9788415943167_portada

Me ha pasado mil veces escuchar a muchas mamás decir que no dejan a sus hijos con los papás de ellos porque “ellos no saben cuidarlos”, porque “se mueren si se quedan con los hijos”, porque “no tienen la menor idea de cómo cuidar a los niños”. Y, debo admitir, que en efecto hay hombres que no tienen la menor idea, pero no de la parte “logísitica” de la crianza sino más bien de la parte emocional, más soft de la crianza, lo que representa un peligro. Pero no son la mayoría.

La mayoría de padres están “castrados” por las madres, porque en algún  momento demostraron que no son capaces de desarrollar las labores de crianza como lo hace la madre. Pero aquí OJO: “como lo hacen las madres”, ¿esto quiere decir que cualquier otra forma distinta está mal?.

¿Por qué está devaluada la función paterna?

—Está demostrado que cuando una pareja se separa y va a los juzgados, el 90% de las custodias se concede a las madres, independientemente de que el padre haya estado implicado en la labor de cambiar los pañales a su hijo, llevarle al pediatra; en definitiva, de su cuidado y educación. Hay una creencia mayoritaria de que los hijos están mejor con las madres porque ellas les atienden mejor.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el padre y la madre ante la crianza de un hijo?

—La presencia de la madre es esencial en su papel de darle cariño, protegerle, cuidarle, educarle… pero al mismo nivel que el padre. Lo que ocurre es que el padre y la madre se dirigen a los hijos de manera distinta por su propia educación, cultura, valores, etc. La mujer es la que, por excelencia, se encarga de controlar el espacio vital del pequeño, su comida, sus amistades, que no le falte nada cuando va al colegio… Las madres tendemos a tener una actitud sustitutiva. Es decir, cuando a un hijo se le cae un tenedor, la madre se lo recoge, pero el padre no. Cuando un niño llega tarde a la ruta del colegio por la mañana, la madre le abrocha los botones del polo y le ayuda a ponerse las zapatillas, aunque el niño tenga diez años. El padre le anima: «venga, date prisa en abrocharte el abrigo». El hombre, en definitiva, se decanta por dotarles de mayor autonomía y libertad. De esta forma se fomenta un equilibrio en el desarrollo del niño. .

Tal como lo indica Maria Calvo en esta entrevista los padres se van a dirigir de manera distinta a sus hijos, y esta no necesariamente representa una mala manera. Debo admitir que “la sociedad” presiona a la madre para que sea ella quien críe, ¿quién más?, “la madre es la madre”, pero los hijos son de ambos, a los hijos los crían ambos, los cría el entorno también.

¿Son, en ocasiones, las mujeres muy celosas de la maternidad y no permiten que el padre se desarrolle como tal?

—Efectivamente. Hay madres que renuncian a trabajar por la tarde, a ir al gimnasio, quedar un día con amigas porque piensan que sus maridos no saben cuidar bien de los hijos. Que no lo harán bien. Sin embargo, sí que saben hacerlo, la cuestión es que no lo hacen como ellas quieren, sino desde su enfoque masculino, con su propio estilo paternal. Las mujeres a veces somos demasiado exigentes y este modelo de madre dominante perjudica al niño porque le desequilibra en su desarrollo.

Hay matrimonios en que la mujer exige al padre que se comporte como una «madre bis». No es lo correcto. Lo que hacen los padres no es que esté mal, es que no lo hacen a la manera femenina. Nosotras somos las que en ocasiones les ponemos los límites.

Algunos padres no son valorados y son criticados y considerados estorbos en la educación de sus hijos por sus propias mujeres, por lo que finalmente optan por apartarse y dejar esta competencia en manos de sus mujeres. Sin embargo, la defensa de la maternidad es también la defensa de la paternidad.

Rechazo totalmente, y perdonen la poca tolerancia, las expresiones del tipo “el papá de mis hijos me ayuda con las cosas cosas de los chicos”. Nooooooo, la responsabilidad es de ambos, la crianza -su totalidad y todo lo que signifique- les corresponde a ambos, no es tarea adjudicada a uno solo, no debería serlo. Lo único que nos diferencia (y seguro aquí me caerán piedras) es que las mujeres damos de lactar y los hombres no, pero ¿te has dado cuenta que si extraes tu leche y la pones en un biberón o si das formula y la ponen en un biberón tu y/o el papá se la pueden dar a los hijos?.

Si pues, hay hombres que son más lentos que nosotras, que no son tan diestros y expertos como nosotras al momento de criar, pero primero admite que como mamá también te equivocas y que si el papá de tus hijos tiene la chance (y la promueve también, no se hagan papás) nos sorprendería lo bien que cuidan a sus hijos. Si de arranque ves que no cargan bien a los bebés y se los quitas y le dices “dame que no sabes hacerlo”, estarás siendo parte de esta “individualización” de la crianza que tremendo favor nos hace.

También debo reconocer que hay papás que están totalmente integrados en la crianza de sus hijos, que reconocen su aporte y se esfuerzan por hacerlo mejor cada vez, como las mamás. Papás que escuchan, que acompañan en las tareas, que educan con el ejemplo, que sin temor cocinan algo para sus hijos, que tienen claro que criar no es exclusivo de las madres.

Que no solo “saquen el chanchito”, que sean esa parte clave en la crianza, como tú mamá.

Hablamos,

Lu

NOTA: Acerca de los padres y la crianza estoy de acuerdo con varias ideas de la autora, pero sólo con esas. Creo que es importante aclarar que otras de sus postulaciones son bastante lejanas a mi parecer.

Deja un comentario