33 mil canas.

Y años. Bueno no treinta y tres mil, sólo 33 años, los que cumpliré el jueves 21 de noviembre.

Quien me lee desde hace un tiempo sabe que me gusta celebrar mi cumpleaños, los cumpleaños en general, los de mis hijas, mi familia, mis amigos. Me gusta celebrar y pedir deseos por el nuevo año que comienza, por la nueva oportunidad de hacer todo lo que antes no hicimos. Hago listas de las cosas que quiero, listas que casi siempre han expresado un deseo material: quiero un perfume, quiero una taza, quiero lapiceros de colores, etc.

Esta vez, este año, a los 33, sólo tengo un deseo y no es material. Esta vez, este año, sólo quiero un regalo, uno solo y quien me lo puede dar soy solo yo. Esta vez, este año, sólo quiero paz, tranquilidad, o ambos. Realmente no pido, no quiero más.

A los casi 33 años he descubierto que las corazas, que el aparentar estar bien para después estarlo, no funcionan. Que si no estás realmente en paz y tranquilo, lo demás es sólo apariencia. Que hay sacar de adentro toda la fuerza que uno necesita, que los demás no te la dan, los demás podrían ser motivos, pero el principal motivo es uno mismo.

La Mamá y las DOS chancletas.

A los casi 33 años he descubierto que las canas están arrasando con mi negra cabellera, que es casi un hecho que a los 35 -máximo- seré una cabeza blanca. A los casi 33 años he descubierto, he aceptado que me gusta la playa y he decidido que durante el verano que ya llega, mis hijas y yo, pasaremos la mayor cantidad de fines de semana ahí. Más que descubrir, comienzo a aceptar.

Dicen, dice una querida amiga, que “los 33 es la edad perfecta para resucitar”. Le creo, porque si bien sigo siendo la misma, he cambiado y mucho. Y claro, no se debe a la edad, se trata de lo vivido, de los aciertos y los errores. De lo que hice, lo que no y lo que voy a hacer. De aquello que me apasiona, lo que me trae abajo y aquello que me impulsa como resorte.

En sólo 3 días cumpliré 33 años, tengo dos hijas maravillosas, una familia que me acoge, un trabajo que me encanta, esta casa que me llena de tanta satisfacción. Tengo muchos y geniales mejores amigos, flores que llenan de color mi casa, tengo nuevas ideas y muchas ganas. Soy muy afortunada, debo aceptarlo.

Adiós 32, bienvenidos 33.

Lu 

1 comment

  1. Hola Lu!
    Los 33 siempre marcan un antes y un despues … no se porque .. pero en mi persona y varios de mis conocidos fue asi ..
    Que Dios te de un año lleno de paz y muchas satifacciones …. pon tu de tu parte y El pondra la suya.
    Felicidades !!

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