Manualidades artesanales, tradición y cultura.

He recorrido el Perú varias veces, desde muy pequeña. He visitado Costa, Sierra y Selva, he regresado a los mismos lugares en más de una oportunidad y en cada visita he descubierto algo que antes no había visto, que antes no había sentido. Y es que este país nuestro es tan diverso, tiene tanta riqueza, muchas caras diferentes en un solo lugar.

Y siempre quiero llevarme algo del lugar que visito, algo de su cultura, de su tradición. Y creo que una forma de hacerlo es a través de su artesanía, de lo que las personas representan con su talento, de su arte.

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Es así que mi casa tiene un torito de Pucará, una máscara que compré en Huancayo, cuadros de la escuela cusqueña, en fin, algo de varias partes del Perú encontrarás ahí. Una costumbre que tengo es que de cada lugar al que voy busco siempre algo para que mis hijas usen, pura artesanía, cuya característica principal es que:

Son trabajos con poca o ninguna intervención de maquinaria, muchas veces obras de arte de irrepetible belleza, y que justamente evidencian a una comunidad o un país como singular y se les destaca sobre otros pueblos.

De mi último viaje a Huaraz traje para mi hija menor una chompa tejida que tiene dos niñas campesinas bordadas en el pecho. Cuando se lo di me dijo: “qué lindo, ellas quiénes son, dónde están, de qué está hecha esta chompa…”, esa fue una extraordinaria oportunidad para contarle todo lo que vi en ese viaje, para –a través de mis palabras- llevarla por las manos de los artesanos peruanos hasta su chompa, única, hermosa, con historia.

Me emociona hablar de mi país, de mi lugar favorito aquí: Cusco, de mis viajes por la Selva, de cuánto extraño Puno, de todo lo que en cada lugar he encontrado y vivido. Una forma de mantener viva la emoción es todo lo que de cada lugar he recogido y tenemos tanto tan cerca, mira:

Se acerca mi cumpleaños #33 y hablando de artesanía peruana (y de regalos) hay algo que no tengo –entre otras tantas cosas- y es un retablo ayacuchano. Qué buen regalo sería, ¿no?

Hablamos,

Lu

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