14 años.

Los títulos de mis últimos post, he notado, son números, son fechas. Será que ando sumando, ando guardando, ando buscando no olvidar.

Así como no olvidé, ni olvidaré jamás, cuando después de un parto rápido me entregaron a Anita. Roja como ninguna, bonita, gritona y yo no tenía ni idea qué hacer con ella. Me la dejó la enfermera y se fue, ¿acaso yo sabía qué hacer? Tenía 18 años, no tenía la menor idea. Y como ya lo conté varias veces, Anita me enseñó todo, ahora me pone a prueba, pone a prueba mi paciencia y mi constancia. Adolescencia, le llaman.

El miércoles cumplirá 14 años y, la verdad, es que no puedo creerlo. Creo que me niego a creerlo. ¿Cómo es posible? ¿Quién es esta niña que es más alta que yo? ¿Quién es esta chiquilla tan fuerte y valiente? Ha pasado por dos operaciones cuando aún ni entraba a primer grado, la hemos cambiado de casa 6 veces  y de colegio 5 veces, es parte del proceso de separación de un matrimonio de muchos años. ¿Quién es esta señorita madura, sensible, que demuestra sensatez constante, más que la madre? Es mi hija, mi hija de casi 14 años.

Anita post

Talentosa como ninguna, con ojos mágicos y curiosos que fotografían todo, a todos. Desesperada y terca, amorosa, terapeuta de sus amigas, hermana malvada de su hermana menor, dulcera en exceso, fan de One Direction a morir (¡¿qué hicimos mal?!). Aún ahora cuando la despierto por las mañana, le huelo el cuello, como cuando era chiquita, como hago con su hermana. Me encanta el olor de ambas. Me encanta llamarla mi reina, mi cielo, mi vida, ¡Ana Cecilia Valencia!, cuando estoy molesta.

Le cuento mil veces anécdotas de cuando era chiquita, mil veces y miles veces me dice, pero al final de mi relato: “ya me habías contado”. Me fascina remedarla, molestarla, buscar que se burle de ella misma (tan necesario para sobrevivir). Ha logrado que mi casa se convierta en el bunker de ella y sus amigas, sin exagerar, por lo menos 6 de ellas llegan durante la semana. Tere, la nana, hace magia para dividir el almuerzo, aunque hemos optado por aumentar siempre un plato más, alguien “cae” de todas maneras. Prefiero que sea así, que su casa sea el mejor lugar, sea un buen lugar, que no encuentre ahí limitaciones absurdas, sí condiciones básicas de respeto y orden.

Esa es Anita, de letra que parece dibujada, de fotos maravillosas, talentosa, atleta incansable, luchadora. Esa es mi chica, Anita.

¡Felices 14 años pequeña gigante! ¡Feliz, feliz!

Tu mamá.

3 comments

  1. Feliz Cumpleaños !!! igualita a tu mama….. De aca unos 13 años me vere como Lu con esas anecdotas que detallas con Anita … Felicidades Lu!!! haces un buen equipo con tus hijas…

  2. ¡Pero qué grande que está la Princesa! 😀

    Te felicito Lu, se ve que hacés un muy buen trabajo. 😉

    Besoootes! :*

    P/D: El miércoles vengo a saludar a la cumpleañera. 😉

Deja un comentario