El camino al colegio.

Todas las mañanas, Ale, mi hija menor se levanta con una pregunta:

  • ¿Hoy me toca educación física?
  • ¿Hoy es el día del juguete?
  • ¿Estamos tarde?
  • ¿Puedo dormir un poquito más?
  • ¿Soñaste con mariposas?

Alepost

La niña de las preguntas no descansa. Se levanta, se va a tomar desayuno y sigue. Una y otra vez, preguntas de todo tipo: “mami, ¿qué es ser sexy?”. Pero todo se pone “¿mejor?” cuando nos subimos al carro rumbo al colegio. La conversación gira en torno -todos los días- a 4 temas relevantes, de especial interés para la niña.

  • El primero: Las rimas. “Mami, ¿me dices una rima?”. La primera vez le dije no sóla una, le dije como 5. Lo rimé todo, entusiasta e ilusa. Los días siguientes (nótese que va a ser un mes que empezó el cole) me he venido rompiendo el cerebro pensando en nuevas rimas, ¡todo tiene que rimar para mi hija!. Si no me sale ninguna me dice: tú puedes, concéntrate :S Si le digo: hoy no sé ninguna rima, me dice: “a ver, yo te voy a enseñar una”. Y eso es mentira, porque no me dice una, habla sin parar, sin parar, sin parar y sus rimas son versiones extendidas, hasta el siguiente tema.
  • El segundo: Los chiste. “Mami, ¿me cuentas un chistecito?”. Sí, dice “chistecito”, creo que lo hace porque sabe que ya le agarré tirria a los “chistes” que me pide le cuente todas las mañanas. Necesito un libro, un amigo cómico, alguien que me de chiste para contarle a esta pequeña curiosa.
  • El tercero (y el más divertido): Las adivinanzas. “Mami, ¿sabes una adivinanza?”. Como ya gasté todas las adivinanzas que sabía, que creía que eran un montón, pero saquemos la cuenta: a por lo menos una por día, por todo el año, pues a cualquiera se le acaba la imaginación. Pero como en las rimas, ella me “enseña”, improvisa, inventa: “a ver mamá, qué es una señora de rulos que está manejando el carro donde estamos todos ahorita?” :/ La respuesta es: YO, pero me hago la que no adivino. Le encanta, le encanta que sus adivinanzas sean así de difíciles y que yo no adivine a la primera.
  • El cuarto: Los trabalenguas. Este tema sí que lo tengo dominado, la vuelvo loca con “María Chusena, su choza techaba…”. Y como aún sigue pegada con ese trabalengua (todos los días me lo pide), no tengo inconvenientes. Después seguirá: “Pablito, clavó un clavito…” Luego “tres tigres tigres…”, así que material hay.

Y todo esto sucede camino al colegio, la niña tiene un timing impresionante, TODOS los días tocamos los 4 temas, TODOS. Y de manera paralela, Ana, mi hija mayor pone la música a todo volúmen porque justo esa era la canción que “hace años” quería escuchar (y que recién se lanzó hace un mes), o me habla cuando su hermana me está hablando. Y bueno, bulla no falta camino al colegio.

Hablamos,

firma

 

2 comments

  1. Ja,ja,ja…sabes, a mis hijos una tía les regaló esos libritos miniatura que venden en las librerias, uno de chistes, otro de fábulas y otro de adivinanzas…ahora son ellos los que camino al cole me cuentan todo…yo sólo digo me rindo, o me río o simplemente me quedo escuchando las hisotrias.

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