Vacaciones ¿útiles?

Les paso esta nota publicada en Somos hace unas semanas, es acerca de las vacaciones útiles, de qué pueden hacer los chicos con el tiempo libre. Colaboré y aquí les paso el texto completo:

Vacaciones ¿útiles?

Todos los niños esperan con ansias la temporada de verano. Algunos padres le temen. ¿Qué pueden hacer los chicos con tanto tiempo libre? Aquí algunas pautas para equilibrar el ocio y el aprendizaje en época de merecido descanso.

¿Quién no recuerda cuando las vacaciones se pasaban en el parque, montando bicicleta, comprando chups y leyendo algún libro de aventuras? Hoy, las demandas de los niños son mucho mayores. Posiblemente porque se trata de generaciones más cercanas a la tecnología, la inmediatez y las disciplinas múltiples.

Es ahí donde se abre un debate. ¿Se debe aprovechar estos meses para que los chicos aprendan más cosas? ¿O para que se relajen y se diviertan? “Se ha desvirtuado la idea de usar el tiempo para lo que el niño quiera hacer, como jugar”, señala Lucero Papa, autora del blog Mamá de DOS chancletas. “Se ha olvidado también que el juego en sí es aprendizaje, que incentiva la creatividad, estimula el desarrollo motor y sensorial. Hay talleres de veranos en los que los niños pueden relajarse y divertirse. Practicar un deporte siempre es bueno e importante, o desarrollar habilidades como pintar y cantar”, añade.

El equilibrio en la selección de actividades es primordial. Es común en los padres -especialmente quienes trabajan todo el día- pensar que la mejor solución para tener a los niños ocupados es llenar su agenda con un sinfín de tareas. “La mayoría de los adultos minimiza el esfuerzo que hacen los niños y adolescentes durante el año escolar”, explica la psicoterapeuta familiar Silvia Ochoa.

Según sostiene la experta, para los estudiantes las vacaciones son una necesidad biológica y psicológica, y tienen una función equivalente al descanso de dormir a diario. “Un estudiante que tiene una pausa, un periodo de descanso sin estrés durante sus vacaciones, estará en mejores condiciones para los estudios el siguiente año escolar”, acota Ochoa.

Hogar, dulce hogar.

No a todas las familias les entusiasma tener a los hijos en casa las 24 horas. Menos aún cuando los niños piden constantemente acción y dinamismo. Lo primero que se debe evitar es recurrir a los fácil: prender la tele, conectar la computadora o dejar que pasen el día con videojuegos. Los niños deben saber que hay un mundo más allá de las pantallas. ¿No puede pagar un taller ni tiene tiempo para llevarlos? Organícese con otras mamás o papás para que los pequeños se encuentren y socialicen entre ellos. Se pueden quedar en casa en grupo, armar juegos o proyectos y así impedir que se refugien en la tecnología.

“La culpa motiva muchas de nuestras acciones como padres y no nos deja ver reales y simples soluciones al día a día. Ante esto es necesario organizarse, planificar y delegar. La familia y el entorno son importantes. Programar actividades con los primos, salir por la noche a caminar, jugar mientras se prepara la cena, contar un cuento al dormir, todo eso suma”, finaliza Lucero Papa.

Recuerde que siempre hay una solución ante el “¿qué hago?, estoy aburrido”. Es básico que los padres -y las personas que se dedican al cuidado de los hijos- los entiendan de esta manera. Tener una lista de opciones previamente pactada con los niños es una excelente opción. “Reunir a la familia y hacer una lluvia de ideas entre todos de las mil cosas que pueden hacer en verano es bueno. Una vez conversada, hay que dejar la lista en un lugar visible”, sugiere Ochoa.

Eso sí, el fin de semana no hay excusa. Armar planes en familia, salir a la playa y, básicamente, disfrutar de la compañía mutua son ejercicios que nutren tanto a grandes como pequeños. No descuide el tiempo compartido. La infancia se pasa volando.

Hablamos,

Lu

Deja un comentario