A la hermana mayor se le respeta.

A la menor también, a la mamá, al papá, a la policía, a los vecinos, a todos. Pero este post tiene que ver con la relación hermana mayor-hermana menor, con el ejemplo y con que los niños de TODO se dan cuenta.

Tener una hija de 13 años, adolescente nuclear, y una de 4 años, no es un problema, es -en efecto- una gran ventaja, creo. Pero ni el que ambas sean mujeres, o que una vea a la otra como su muñequita  y que la otra admire a morir a su hermana mayor, nos asegura que entre ellas ningún problema habrá. En realidad, nada lo asegura.

Ana, mi hija mayor, adora a su hermana, lo sabemos, pero también le desespera. Siendo Ale como es, tan curiosa, tan comunicativa, tan expresiva… bueno, la pequeña habla hasta por los codos, todo pregunta, todo cuestiona, todo quiere ver, como todos los niños. Y esto a Ana, por ratos la desespera, ella está en la búsqueda de su privacidad, le comienzan a interesar otros temas, prefiere estar con ella misma y sus amigas, lo que a su edad es también normal. Entonces, ¿qué pasa cuando Ale -desesperadamente- quiere estar con su hermana y Ana -desesperadamente- no quiere? Ana termina respondiéndole mal, Ale insiste, Ana sigue siendo cortante, Ale sigue insistiendo.

Más de una vez le hemos pedido a Ana que sea paciente, que no importa cómo esté, responder mal NO es una opción. Que se trata de su hermana, que siempre puede contestarle de otra manera. A Ale le hemos comentado que su hermana a veces tiene que hacer algunas cosas sola, que si necesita algo nos puede preguntar a nosotros (cosa que también hace) y que llorar porque su hermana no quiere hacer algo tampoco es bueno.

Más allá de este discurso y de cualquier otro, ¿qué más podría acompañar el que se de una nueva y buena respuesta ante esta situación? Pues el ejemplo. Y este fin de semana pasó algo particular. Ana y Ale, en el carro, una preguntando, la otra respondiendo, más preguntas, más respuestas. La mayor se cansó de responder, la menor no se cansó de preguntar. Comenzaron las malas respuestas y el llanto. ¿Ana podrías dejar de hablarle así a tu hermana? ¿Ale podrías dejar de llorar por las puras?

Nos bajamos del carro y comencé a caminar con Ale, quien me sorprendió (y avergonzó) con su pregunta: Mami, ¿por qué cuando Ana me habla feo tú le dices FEO que no lo haga? Cara de ¿? la mía, “eso está mal”, le dije, “a veces me equivoco también”. “Entonces, me dijo la pequeña sabia, si tú te equivocas, Ana también, ¿no?”.

Es que es necesario ser consistentes, consecuentes con aquello que decimos y hacemos. Cómo le puedo pedir a mi hija mayor que le hable bien a su hermana si mientras se lo digo hablo tan feo como lo hace ella. Sus referentes, sus modelos también se equivocan, obviamente, pero en cuestiones tan frágiles como el respeto por los demás, es muy poco (o nada) lo negociable.

Ojo con nuestras palabras, con nuestras acciones, no vaya a ser que estemos pidiendo algo que no hacemos.

Hablamos,

Lu

4 comments

  1. Oh! Me identifiqué con el post totalmente si pues, hay que tener mucho cuidado con lo que exigimos y lo que practicamos con nuestras hijas muy buen post

  2. Sí, lamentablemente asumimos que por el hecho de que uno es mayor, debe tener más entendimiento, y por ende reaccionar mejor, o bien asumir que lo que se le dice a la primera es lo que hará, y no es verdad, son humanos pequeños un poco más grandes que el otro, que también necesitan enseñanzas, y más en la adolescencia.

    Y lo digo no porque tenga hijos, si no porque lo veo con varios de mis sobrinos, tengo una pareja igual y ambos son hombres, David de 11, Diego de 3, asumen que David ‘debe’ hacer las cosas ‘mejor’ porque es mayor, pero no es verdad, al final, es cuestión de tratar a ambos con la misma firmeza y con la misma serenidad y amor.

    Yo no se si deje pasar tantos años en tener uno y otro hijo, siempre he dicho que incluso con apenas 3 años de diferencia las relaciones se tornan difíciles, porque al final, somos humanos independientes..

    En fin, que llevo rato siguiéndote y es la primera vez que me atrevo a comentar, un abrazo, y saludos a tus nenas! 😉

  3. Recién leo el post muy interesante y es mi día a día tiene mucha razón Ale hay que ser consecuente con lo que hacemos 🙂
    Saludos

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