¡El mundo está lleno de cosas asombrosas!

Ayer llegué a mi casa por la noche y Ale, con toda su emoción desbordante y su voz ensordecedora, me dijo: “Mamá, mamá, no sabes, no sabes, ¡ha pasado algo fabuloso!”. Y como a mi me encanta darle cuerda y me contagio de su emoción, le dije: “Noooo, ¿qué pasó? Cuéntamelo todo, dame detalles, exagera”.

Resulta que la pequeña había ordenado todos y cada uno de sus juguetes en su cuartito de juegos, todos y cada uno de ellos estaban en su sitio (el que ella había decidido), todos limpios, todos armados, todo en orden. Esto lo puedo hacer yo en menos de 15 minutos, ¿por qué tanto alboroto? Es que lo había hecho ella misma, ella sola, según su propia organización, se trataba de sus cosas, ¡era su logro!.

Y bueno, fuimos al cuartito, me enseñó todo, cada detalle, cada juguete, un buen rato de atención exclusiva para ella fue lo que tuvimos. Nos emocionamos tanto que luego me dijo que ella solita había ordenado su cuarto, parte de la sala, etc., etc., poco le faltó para decir que ella había preparado el almuerzo ese día también… Es que se me emociona la niña.

Lo que trato de explicar es que aquello que para nosotros es algo común, algo simple y quizás sin importancia es, para otras personas (en este caso nuestros hijos), algo asombroso, maravillos, súper importante y no deberíamos desestimarlos. Se imaginan qué es lo que se siente contarle a alguien importante algo que acabamos de hacer, que es importante para nosotros, y que la respuesta sea un “ah, ok”. O, en el peor de los casos, que no haya una respuesta. Seguramente esto que hoy escribo es también algo muy sencillo, pero cuenta cuántas veces dijiste “ah, ok” a aquellas personas que morían por tu atención.

Hay que detenerse un segundo y dejarse sorprender.

Lu

1 comment

  1. Me encanta emocionarme con mi hija. A veces viene y me cuenta algo toda emocionada, nos miramos y juntas gritamos “aaaaahhhh”, ya sabes, con ese movimiento de manos y toda la exageración femenina…me encanta…y sí, también le digo “cuéntamelo todo”…claro que mi niña tiene 8 años, así que tampoco es mucho lo que tiene que contar, pero para su mundo sí lo es. Pero debo admitir también que a veces me agarra tan cansada que no le doy bola…pobre…

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