Las mujeres peruanas trabajan 10 horas más que los hombres a la semana.

A inicios de año, entrevisté al genial psicólogo Roberto Lerner acerca de -según yo- el “nuevo” rol del padre en la crianza de los hijos, que el padre actual está mucho más metido en las cuestiones cotidianas y domésticas que hace unos años. Y Roberto me decía que sí y que no, sí hay actividades en las que interviene ahora y antes no, pero hay todavía muchísimo que sigue siendo asumido sólo por la mujer.

Y hoy, de casualidad, encontré los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2010), presentados en Mayo del 2011, que dice lo siguiente:

Las mujeres peruanas trabajan 10 horas más que los hombres a la semana, entre el tiempo que desempeñan realizando trabajos  remunerados y en labores domésticas. Los hombres invierten 14 horas más que las mujeres en trabajos  remunerados. Sin embargo, las mujeres dedican un día completo más que los hombres en tareas domésticas no  remuneradas. En el área rural, las mujeres dedican 27 horas semanales más que los hombres a estas funciones.

En la entrevista de meses atrás, Roberto me comentaba:

La presión es mayor en una mujer por tener que manejar dos trabajos (casa-oficina), dos mundos, y llenarlos con mucha responsabilidad, con una carga de tareas muy grande.

Esto lo revelan los resultados del estudio también:

En la actualidad, en el Perú, prevalece una doble jornada de trabajo en las mujeres debido a que su incorporación masiva a las  actividades económicas no ha generado un cambio en la distribución de la carga laboral doméstica. Ellas invierten significativamente más tiempo que los hombres en tareas domésticas no remuneradas, incluyendo la gerencia del hogar, el cuidado de menores de edad y personas dependientes, el aseo de la vivienda, la cocina y las compras para el hogar,  entre otras. Por otro lado, los hombres disponen de mayor tiempo libre y horas de estudio, y la única actividad del hogar en la que invierten mayor tiempo que las mujeres es en el mantenimiento de la vivienda (1 hora más a la semana en promedio).

Y es que si bien las mujeres nos convertimos también en proveedoras, trabajando para alguien o en nuestra propia empresa, no nos desconectamos de nuestras casas y de lo que ahí hay que hacer. Unas más que otras, en ritmos distintos cada una, pero la mayoría siempre anda pensando: ¿qué falta en mi casa, qué hay que hacer hoy ahí?

This is the House Where Jack Lives by Aliki (1962)

Cuando conversaba con Roberto acerca de si había algún tipo de riesgo de conflicto con las mamás que trabajan fuera de casa y sus hijos, él me comentaba que el mismo riesgo existía entre ellas y las mamás que se quedaban en casa.

Esto -ir a trabajar- no determina el destino de un ser humano, son tantas las variables en juego. Hay investigaciones que demuestran que cuando los niños le ponen nota a sus padres (ASK CHILDREN), las notas no son mejores ni peores en función de que la mamá trabaje o no trabaje. Es cierto que hay riegos y problemas con respecto de una mamá que trabaja, pero también hay riesgos y problemas con respecto de una mamá que no trabaja. Entonces, yo no creo que eso defina las cosas.

Y bueno, me fui del tema. Pero si hablamos de la carga de trabajo en los hombres, la de su casa, Roberto comenta que:

La casa para los hombres, en promedio, sigue siendo mas un lugar de desconexión, una serie de cobacha, de refugio. Las mujeres, por ahora, no pueden hacer eso, conozco cada vez más mujeres que me dicen “me voy a descansar a mi trabajo”.

Es evidente la desigualdad en la distribución del trabajo (especialmente el no remunerado), en cuanto alejemos pensamientos pre-concebidos como “mi esposo me ayuda”, y dejemos de asumir que lo que los hombres hacen es una “ayudita” y no que son parte responsable, total y absoluta de llevar una casa adelante, todo podría seguir igual.

Algunas mujeres creemos en la inoperancia de los hombres para realizar labores doméstica, y bajo esta idea (“él no sabe, él jamás hizo, él no lo hace como yo, cómo lo va a hacer él, ya lo hizo y le salió mal”) no delegamos, no damos espacio y oportunidades de aprendizaje. Esto que tenemos muchas mujeres de querer hacerlo todo no ayuda, no ayuda, no ayuda, repítelo: ¡no ayuda!

A ambos -hombres y mujeres- nos toca reflexionar acerca de nuestros roles, tarea difícil en una sociedad tan machista. Se puede empezar por casa, estoy segura. Hombres que lo hacen todo en casa, conozco varios. Papás que se quedan en casa y hacen de la casa su lugar de trabajo, conozco varios, felizmente. Hombres/papás que no hacen diferencias hay bastantes.

Hablamos,

Lu

2 comments

  1. qué importante que aprendamoS – papás y mamás – a delegar, confiar en compartir responsabilidades… y sí, las mujeres estamos “configuradas” para trabajar más…Yo siempre digo: en casa me canso más, je!

  2. Es verdad, a veces pensamos que sólo nosotras podemos hacer esto o aquello en casa y/o con los hijos, tremendo error, porque terminamos haciendo todo nosotras sin darle oportunidad a nuestra pareja y claro, para ellos es una situación más cómoda, no lo hacen, pero no lo hacen porque nosotras no lo permitimos.
    Es verdad, la crianza de los hijos y el cuidado de la casa hoy en día es tarea de ambos, pero sabes Lu, cuando pienso cómo fue la crianza cuando yo era niña, donde los papás simplemente NO intervenían, y cómo es ahora, creo que vamos avanzando, hoy por hoy mi esposo hace muchas cosas que mi padre jamás hizo con nosotros.

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