Me fui, y volví.

Como quien va de un distrito a otro, me fui y volví. Un día y medio nunca es suficiente cuando estás en Cusco. Como si no fuera a volver jamás, intenté ir a todos los lugares que me gustan, los que extraño, en los que quiero estar.

Cuando vayan, cuando estén en mi lugar favorito en el mundo, vayan temprano a la Catedral, siéntense en las escaleras mirando hacia la plaza. Vean, sólo abran bien los ojos y observen. Pónganse al sol y caliéntense, vayan a la sombra también porque el calor cusqueño es matador. Caminen, caminen y caminen, tomar taxi está demás, a todos lados pueden llegar caminando. Si no conocen, pregunten, la gente en Cusco es súper amable.

Esta vez no llevé cámara, pero tomé fotos con los ojos y tengo grabadas mil imágenes. Les cuento de algunas que pude capturar con el celular:

1. La plaza de armas, en domingo. Llena de gente, Cusco completo celebraba a la Virgen del Carmen. Sol, fiesta, así es Cusco la mayoría de domingos.

2. Helado de Coca. Casi no lo pruebo, la heladería estaba cerrada. Al final, de pura casualidad, lo conseguí.

3. La piedra de los 12 ángulos. No sé cuántas fotos tengo de la piedra, será que cada vez que voy debo tomarle una, es que me tiene alucinada, no me canso de verla, de pensar y pensar “¿cómo?”.

4. Plaza de armas de Pisac, y el árbol más antiguo (y el más grande), si lo vieran notarían lo bonito que es. Si lo vieran desde un balcón en un segundo piso, mientras toman desayuno, más bonito aún.

5.  El Ayllu, pidan café, pídanlo todo. Tomen desayuno ahí, compren pan.

6. El “Choco Museo”, que pronto abrirá en Lima. Nunca vi tanto chocolate junto. La atención es de primera, cálida, y el chocolate ¡lo máximo!.

Cusco1

Y todo sigue igual en Lima.

Hablamos,

Lu

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