Los domingos.

No todos, pero sí la mayoría, me esmero para preparar en el almuerzo lo más rico -a veces extraño- que pueda para mis chicas. De lunes a viernes estoy metida en la oficina, los sábados siempre hay algo que hacer y los domingos quiero descansar, pero también quiero disfrutar (como todos los días).

Me encanta cocinar, si no hubiera sido psicóloga, en mi larga lista de qué otra cosa pudiera haber estudiado se encuentra el ser chef. Ir al mercado, escoger, picar, mezclar, poner sal usando los dedos, hacer llorar a tus ojos con la cebolla, el olor del ajo en aceite caliente, la cara de todos a punto de comer la primera cuchara. ¡Me fascina!

Este domingo pensaba en qué hacer, considerando que ando mal del hígado y que todo debía ser medio light. Vi la foto de un tomate gigante, con queso y de inmediato pensé en “caprese”. Aquí les paso mi idea, es un buen acompañamiento para casi cualquier comida, el olor es una maravilla y el sabor ufff:

Tomate caprese:

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Es bien fácil, consigue un tomate bien gordito y córtalo en rodajas pero no completamente, que no se separen las rodajas. Luego ponle queso entre rodaja y rodaja, yo usé queso de cabra y queso philadelphia, ponle tanto como quieras. Luego agrega hojas de albahaca, mientras más pongas más rico queda, según yo. Y para terminar ponle encima mucho queso mozzarella. Este tomate lo pones al horno unos 15 minutos y ¡no sabes!

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Puse el tomate caprese acompañando al pollo a la plancha y papas orgánicas que estaban súper ricas. El arroz fue un exceso, pero un exceso bien rico.

3

¿Quién quiere un tomate?

Hablamos,

Lu

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