El poder de la introversión.

Hoy leí este artículo de Lucía de Althaus y lo comparto con ustedes. Los papás somos, a veces, “de temer”. Manejamos un “ideal predeterminado” de cómo deberían ser nuestros hijos, para que resulten siendo adaptados a lo que la sociedad “exige” de ellos. Pensamientos que podrían generar (una injustificada) frustración porque nuestros hijos son como son, únicos, especiales, valiosos tal cual son, aunque esta no sea la forma que habíamos imaginado. Son simplemente: mejores.

Durante la actuación de un nido, unos padres ilusionados por ver a su pequeño de 2 años terminan decepcionados pues su tímido hijo no quiso salir a escena. El niño, por su parte, siente frustración por no haber sido tan extrovertido como los otros. ¿Por qué exponemos a un niño introvertido y tímido a una situación tan ajena a su personalidad? Susan Cain, autora del libro Silencio: El poder de la introversión en un mundo que no para de hablar, explica que nuestra sociedad valora extremadamente la extroversión, la sociabilidad y el trabajo en equipo, dejando de lado el poder de la introversión, siendo esta una cualidad que produce buenas y grandes ideas. Esta tendencia va dejándoles a los niños tímidos e introvertidos la sensación de que están fallados y que no encajan en este sobreestimulado mundo. Respetar la introversión de nuestros hijos, sin presionarlos para que se “adapten” socialmente, favorece el desarrollo de una personalidad maravillosa y creativa que está en potencia. ¡No todos tenemos que ser iguales!
Lucía de Althaus.

Un artículo para reflexionar, para compartir. Y para hacernos recordar que ¡no todos somos iguales!.

Hablamos,

Lu

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