La santa (im)paciencia

¡Mamá, mamá, mamá!, dice una. ¡Mira, mira, mira!, dice la otra. Ring ring ring, suena el bendito celular de la chamba que jamás apago. ¡Gua, gua, gua!, completa Fito, el perro del mal. Ante todo esto -y siempre hay más- cómo se supone reacciona una mujer-mamá que está cansada, agotada de todo lo que tuvo que hacer durante el día (en una oficina o en la casa), ¿cómo?

Podemos: respirar hasta 3 mil, alinear nuestros chakras, entrar en contacto con nuestro yo interno, buscar nuestro jardín Zen y ya está. Vuelve la calma, la paciencia y la energía para seguir adelante junto a niños incansables, que parece que hubieran comido kilos de chocolate, que les sale un diente, que todo lo que quieren saber, que les duele la panza, que no paran de correr, que no quieren comer, que no duermen si no es a tu costado, que se despiertan 6am cualquier día del año, que quieren toda tu atención y que, finalmente, son tus hijos. ¡Ah! y que no tienen botón de “apagar-dormir”.

Pero si esto pasa TODOS los días de la santa semana, una y otra vez, pues una se cansa. Recuerden que son seres humanos, sienten, se molestan, se cansan, se alegran, se deprimen, no son robots que jamás se afectan por nada, ni tan fuertes como para que lo que sucede a su alrededor no lo sientan.

Hay algo gracioso -y preocupante- cuando una mamá se siente cansada y/0 molesta, que no quiere saber nada de sus hijos por unos minutos.  Quien siente esto, se cree, es un mala mamá. ¿A quién no le ha pasado por la cabeza encerrarse en un cuarto y que afuera hagan lo que quieran? ¿Quién no ha sentido que ya no puede más, que quiere tirar la toalla? ¿Quién no ha dicho: ¡me desmadro, esta vez me desmadro!? ¿Quién no ha tenido ganas de gritar (o gritó) como una loca: ¡SILENCIO, BASTA!? ¿Quién no pensó: una más y los aviento contra la pared o los mando a Abu Dabi sin pasaje de retorno? Je, creo que eso lo pensé sólo yo 🙁

Sentir, no te hace mala mamá. Cansarte, no te hace mala mamá. Querer tiempo para ti, no te hace mala mamá. Querer estar completamente sola, no te hace mala mamá. Te hace humana.

Procuremos no llegar al punto de realmente querer aventarlos contra la pared, vayamos despacio, planifiquemos y deleguemos. Tratemos de vivir una vida sencilla y práctica, la perfección es pura ilusión y mientras la intentas encontrar y alcanzar te pierdes de todo lo que va sucediendo a tu alrededor. Hay que reconocer que los hijos representan esfuerzo físico y emocional desde que llegan a tu vida y en adelante, y son también quienes merecen ese esfuerzo.

Date tiempo, no seas tan dura contigo misma, a veces (varias veces) las mamás nos cansamos.

Hablamos,

Lu

9 comments

  1. Muy cierto Lu .. yo ya estaba cerca al punto de lo de Abu DAbi .. jajaja … y he sacado tiempo de no se donde para Ir al gym y relajarme ahi … sino ya iba a explotar .. ! Animo !!

  2. te doy toda la razón, los niños son fantáticos! pero a veces el esfuerzo fisico y emocional nos puede superar…a Vera Lucia, cuando no doy más le pido 5 minutos, entonces me lavo la cara, cuento hasta mil, leo un poquito mi libro favorito o veo cualquier programa de Tv, como para poder recordar que nada estan dificil ni tan terrible que no pueda superarlo…todo tine su tiempo y su lugar…
    hasta para poder descansar

  3. bueno, yo ten go mi momentos “de aventarlos contra la pared”..pero apenas termino de pensar me estremezco, necesito vacaciones…pero apenas pasa una hora sin mi hija, otra vez la necesito…buuuuu

  4. Lu te felicito siempre tienes las palabras precisas para describir las distintas emociones y situaciones que se nos presentan. He optado por llevar al parque a mis hijos luego del cole con la finalidad de que descarguen energía aunque sea en un 25%.

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