¿Madres esclavas de sus hijos?

El mal que afecta a las mujeres profesionales americanas, dice este artículo de lanacionya bien entrado el siglo XXI no es el sexismo sino algo que los grupos feministas -que lo denuncian como algo igualmente peligroso- llaman el “niñismo” (childism) o la “kindergarquía” (kindergarchy).

Es el resultado de una obsesión: ser madres más que perfectas. En Nueva York y las grandes ciudades norteamericanas, esto implica una larga lista de tareas y obligaciones que van desde alimentar a los niños sólo con comida orgánica, llevarlos -personalmente- a cada clase de ballet, mandarín, cocina gourmet para preescolares y violín Suzuki; ni qué hablar a cada práctica de fútbol, béisbol o patinaje artístico después de varias horas de trabajo voluntario en la biblioteca del jardín de infantes. Desde antes de nacer (sin peridural, naturalmente, para evitar químicos), los bebes ya habían sido sobrestimulados con una cantidad de técnicas para que les guste la música clásica y la buena lectura. Y para proteger sus colitas -y el medio ambiente- de lo artificial, los pañales “top” son nuevamente de tela, que hay que lavar a mano y secar al sol.

Si bien algunas partes de este artículo resaltan por la poca información acerca de crianza y cuidado del medio ambiente, se presenta también como una oportunidad para conversar acerca de la actitud de muchas madres que sin quererlo -creo- cuestionan los modos y métodos de otras madres como ellas.

Hay toda una onda, desde hace siglos, de catalogar negativamente (o mirar feo) a quien no sigue las “mejores prácticas” de crianza, a quien no logra hacer “benchmark” de lo nuevo, lo “in”, lo “mainstream” acerca de criar hijos. Es tan fácil juzgar a quien dejó de trabajar por dedicarse a sus hijos, y a quien siguió trabajando 3 meses después de haber dado a luz (estas últimas resultan, según otras madres, las peores madres). Son tantos los traumas adjudicados ante lo que uno hace o deja de hacer con sus hijos. “No le hables fuerte, no le hables bajito, colegio progre, colegio católico, la tele es mala, la tele educa…”.

Gran favor que les  hemos hecho los psicólogos también, alimentado cada uno de sus prejuicios y temores. En la búsqueda del instinto, muchas madres hemos perdido la brújula de lo que nos parece correcto y hemos hecho lo que “dicen” los demás es correcto, la sociedad que espera una madre perfecta critica y no soporta, el entorno no apoya, el padre “ayuda” en casa, no asume la chamba completa como suya también.

El artículo habla de todo “un poco”, léanlo. Pero más allá de lo que dice es importante reconocer que mientras nosotras -madres- hagamos lo que consideremos debemos-tenemos-queremos hacer, conscientes de decidir bajo nuestra propia voluntad, con nuestra maternidad, siendo -la mayor parte del tiempo- consecuentes con nosotras mismas, pues lo que digan los demás EN SERIO no importa.

Hablamos,

Lu

La nota completa lanacion.com

4 comments

  1. Creo que esto parte por algún sentimiento de culpa que llegamos a sentir las madres que trabajamos en una oficina, dejamos a nuestros niños muy pequeñitos al cuidado de otros porque después la licencia tenemos que regresar al trabajo, y que pura muchas, tenemos que seguir trabajando. Entonces llegas a la casa y te enteras que tu bebe ya dijo sus primeras palabras, ya ya dio sus primeros pasos y cosas así….y no estuviste ahí.
    Entonces surge el sentimiento de abandono y la culpabilidad y hay que compensarlo.
    Lo cierto es que la vida es complicada y no hay un manual exacto que aprender.

  2. Querer ser Madre mas que perfecta, no esta mal no? siempre y cuando uno quiera serlo y nadie se lo imponga. Lo que si creo que esta mal es señalarlo como “exclavas” de sus hijos, el titulo de este post no me parece nada bueno, porque si contribuye a catalogarlas de este modo.

    1. En la búsqueda de la perfección -que no existe- nos perdemos de importante detalles.
      El título del post es un cuestionamiento, no una postura que sigamos en este blog.
      Cariños,
      Lu

  3. Uis en mi caso han cambiado muahcs cosas, ni cine ni cenas tranquilas ni nada, es mas ya la peque no nos deja ni comer juntos, cuando me siento en la mesa preparada a comer con el papi, ella empieza a protestar o por hambre o por suef1o o por ganas de jugar.Es increible como espera a que coja el cubierto para comenzar a levantar el culete del sofe1 o de donde este puesta para decir que quiere jarana Por otro lado, no tengo tiempo ni siquiera para hacerme las cejas vaya!!!Es la primera vez en mi vida que hago la cama en 4 veces si no son mas, que barro a cachos y cuando quiero retomarlo no se por donde voy y tengo que volver a empezar .Tambien me ha cambiado para ver la tv, antes me sabia hasta la programacion entera, ahora ya no se ni de que es cada canal vaya!!!una locura pero que sin duda no cambio ni yo y creo que ni mi pareja tampoco.No sabria hacer la cama si no tengo que parar .y como eso todo lo demas. Me encanta tener que dejarlo todo por mi hija +3Vota esta respuesta:

Deja un comentario