“Bichofobia”

Mi nombre es Lu y soy “bichofóbica”. Tenía 7 años cuando comenzó todo, cuando mi mamá -y su sádica personalidad- hacía lo posible por asustarme con cuanto bicho pudiera.

“Hijita agarra esto”, me decía desde el 3er piso de la casa. Yo, desde el primero, atenta esperaba suelte “eso” y cogerlo para que no se caiga. “¿Lista?”, me decía (con cara de loca, pero no me daba cuenta). “Sí, mami”, decía yo, ilusa. Algo iba cayendo, yo iba de derecha-izquierda-arriba-abajo, movimiento rápido y PLUM, PLAF, ¡AHHHHHH! Mi mamá me había pasado desde el 3er piso un gusano negro gigante, de esos que andan en las enredaderas de las planta de maracuyá. Yo, para que no se caiga, en cuanto caía a mi mano hacía fuerza, entonces no sólo tenía al gusano sino que además lo había aplastado en mi pequeñas manos. ¿Se imaginan la cara de mi progenitora? Tirada en el piso, gozando su maldad. ¡¿Para eso tienen hijos papás y mamás, para eso?! 🙁

Bueno, así pasó y pasaron mil cosas más. El resultado: no puedo ver bichos, entro en estado de pánico total, se me cierra el pecho, me pongo morada, se me salen los ojos, grito incoherencias y al final me desmayo. Bueno, sólo grito.

Pero aquí algo importante, los niños nacen sin miedos, sin prejuicios, sin nada negativo. Todo eso se lo pasamos los demás, los papás, su entorno, nuestra reacción resulta siendo un modelo que pueden repetir. Entonces, yo no quiero que mis hijas le tengan miedo a los bichos, porque sé -de manera racional- que no pasa nada si tocas un “chanchito”, si agarras un gorgojo, o pones en tu mano un gusano. Es decir, que guarden sus temores para cosas que realmente den miedo, ¿no? Qué cosas serían esas, ese es otro tema.

Entonces, Aldo (mi esposo) que es amante de los bichos y de todo ser vivo (y viscoso) de este planeta, ha sido el modelo de Ale y Ana. Con Anita no hemos logrado mucho, pero Ale ha sido una perfecta aprendiz.

Me he llevado cada susto y he tenido que aguantarme cada grito cada vez que Ale viene hacia mi con su voz más dulce y me dice: “Mami, mira esta belleza, no es precioso”, y PLUM me pone en las manos un chanchito o un gorgojo. “Sí, hijita, qué lindo”, mientras dentro de mi, con el corazón en la boca y al borde del desmayo, digo: “¡¡¡Oh por Dios, aleja de mi este bicho, qué asco, cómo puedes tocarlo, lávate las manos con desinfectante, guácala, voy a matar a tu padre por enseñarte a agarrar estas cosas!!!”. Y se lo devuelvo.

Lo hace a cada rato, cualquier momento es buen momento para tocar un bicho. Eso sí, no toca arañas,  su papá le ha enseñado que las respete hasta que sea grande, que no se les acerque. Entonces, no entra en pánico, las sigue con la mirada, pero no las toca, llama a su papá sin gritar y juntos la llevan a un macetero, “porque las arañas tienen un misión en la vida, mamá, comerse a las moscas”.

¿Qué voy a hacer con la niña toca bichos y mi bichofobia? 🙁

Hablamos,

Lu

8 comments

  1. Hola Lu, también soy bichofóbica, pero más selectiva, le tengo un asco tremendo a las cucarachas, a los “toritos” esos que suenan cuando chocan con los focos o flourescentes, al igual que esos moscones negros que zumban (pego un grito y salgo corriendo en donde sea que estoy) hay otros que son más tolerables como los chanchitos (para mí); no hay duda que mi madre me ha transmitido ello, pero no disfrutando sino sin querer queriendo, pués a ella uno de esos escarabajos le incó su agijón cuando era pequeña. Y de igual forma, aunque he intentado con mi pequeño Fabrizio -quién ama los animales y le gusta observar chanchitos y hormigas en el jardín, si pudiera trajera un gusano de afuera para las macetas de la casa no hacer lo mismo- no puedo con las cucarachas. Es importante ser conciente de como nosotros podemos influir en nuestros peques con nuestros temores, y tratar de superar algunos por ellos mismos verdad?

  2. No puedo evitar comentar…Se me salen las lágrimas de lo que me río… Me imagino la cara de Ale feliz con sus bichitos y tu sufriendo en silencio… Y en mi imagen está Aldo atrás de la puerta arrastrándose de risa 😛
    Por suerte Erika no tiene muchos miedos pero ha aprendido sin mucho escándalo que de los bichos se encarga su papá.

  3. Cuando niña solía hacer rabietas, de esas que te tiras al piso para patalear, pues bien, mi mami siempre me decía “se te va a subir un bicho…!!!” y claro, yo seguía en mi berrinche, hasta que un día, estaba tirada en el piso patas arriba cuando me doy cuenta qeu tenía una cucaracha en el pecho, ya se podrán imaginar el resto, sí, fue horrible, horrible. Hoy no puedo ver ninguna cucaracha sin entrar en pánico.
    Por otro lado, mi esposo con lo que no puede es con los toritos, según él, que le pongan un tigre de bengala al frente, pero jamás un torito, entonces imagínense ya caida la noche, en la cama viendo los últimos programas y de pronto un torito dándose de golpes contra el techo, es que mi esposo saca el zapato y se pone a darle caza y no vuelve a la cama hasta que lo haya matado o lo mande al jardín. Ha progresado, antes era yo la que tenía que atraparlo…al torito…
    Pero bueno, como padres, hay que ser “machos” frente a los hijos pues es verdad, nosotros les pasamos nuestros temores.

    1. Me he matado de la risa leyéndote, te imagino, me imagino a tu esposo, al torito 😀

      Más allá de hacernos los machos está el superar de manera real nuestros miedos, para que ya no nos molesten más 🙂

  4. Lu, me encantó tu post, ya me imagino las mas alucinantes situaciones en la que te han puesto… jajajaja…. particularmente no le temo a los bichos (insectos, aclaro) salvo una que otra polilla gigante que se le ocurre meterse en las conversaciones en los campamentos, pero tranquila mi temor, horror, pavor, estupefacción, asco y finalmente grito de loca en crisis es cuando me encuentro con una rata, las detesto… es insoportable… no se que mision tienen en este mundo pues los insectos si hacen su trabajo y hay que agradecerlo, pero las RATAS???!!!

  5. Jajajajajajaja yo trato de ser racional y fuerte y saco toda lo valiente demi hasta q veo una cucaracha. No se cuando me hice miedosa de los bichos me imagino q me lo paso mi mama pero lo de las cucarachas lo recuerdo exactamente. Tenia unos 7 u 8 anios cuando mientras hacia mi tarea se me subio una en la pierna. Lo peor es que yo pensaba que era un pelo en mi pierna y sacudia mi pie cuando digo voy a ver donde esta y lo voy a sacar de una vez y vi una cucaracha ENORME subida en mi pantorrilla. Pegue unos gritos q todos salieron corriendo a verme y creo mate a la cucaracha de un infarto porq no recuerdo nada de ella. Solo se que desde ese dia veo una y se me paraliza el corazon, trato de ser valiente pero lo primero q hago es salir corriendo 🙁
    Mi nina no le tiene miedo pero tampoco se le acerca, lo q si mata son las polillas chiquitas y es bien gracioso verla sacarse su sandalita para matarla me recuerda a mi 🙂

Deja un comentario