¿Cómo elegir el colegio para nuestros hijos?

En esta época del año muchos papás estamos pasando por “procesos de postulación” para que nuestros hijos ingresen al colegio que consideramos es el ideal para ellos. Anita, mi hija mayor y nosotros acabamos de pasar por uno de estos procesos. Y digo “nosotros”, a pesar que no intervenimos en exámenes ni nada, porque finalmente se convierte en un tema de la familia completa.

¿Qué aspectos tomar en cuenta? Hace unas semanas llegué por casualidad a ver la charla de León Trahtemberg en un TEdxTukuy de este año. León es educador y en esta charla intenta -y creo que lo logra- clarificar la visión de los padres y maestros acerca de cómo elegir el colegio para sus hijos. Convencido de que la educación está llena de paradigmas ineficaces, que no responden a la realidad, León se ha convertido en un luchador  que confronta lo establecido bajo la premisa que “en la educación no debemos olvidar que cada alumno es distinto y que la educación debe tratar de ser personalizada”.

Esta charla llegó en un momento preciso, justo cuando casi me convencían de que hay un estándar en la educación, que todos los niños deben responder de cierta manera y si no lo hacen de plano están mal. Anita rindió exámenes de conocimiento para la postulación a su nuevo colegio, salió genial en Comunicaciones (19). Pero en Lógico Matemático no le fue igual, a pesar de ser la primera en su salón en ese curso, y que los temas trabajados de colegio a colegio se llevaban una larga distancia. Creímos que no iba a pasar, que el examen de conocimientos sería concluyente. Felizmente no fue así.

Sentimos tanto respeto hacia nosotros de parte del colegio, hacia Anita y sus talentos. Ellos consideraron, además del examen de conocimientos, todo aquello en lo que Anita es buena, talentosa, exitosa. Y dijeron -obviamente- la queremos en el colegio. Y justamente del examen de ingreso habla León Trahtemberg en su charla y dice que:

La evaluación de ingreso.

Es la evaluación por la cual el colegio toma pruebas psicológicas, académicas y demás al estudiante, para poder ver desde que el niño es pequeñito quién tiene alguna “yayita” para no aceptarlo, quién tiene una mente por debajo de la privilegiada para no aceptarlo. El mensaje que se transmite con eso es “nosotros no queremos niños con problemas y vamos a descartarlos de inmediato, y si van a aparecer despúes  los vamos a descartar después”. En cambio hay otros colegios que (…)  no juzgan al niño para decidir si lo reciben o no. Simplemente el contexto que hace que escojan a uno y a otros no, pero no porque el niño tenga alguna lesión, o alguna falla estructural, o porque su cerebro no es el privilegiado, porque lo que nos están diciendo -en pocas palabras- es no queremos niños que tienen alguna dificultad. En otras palabras, los niños que necesitan al mejor colegio son rechazados por aquellos que dicen ser los mejores colegios.

Se toma en cuenta, aunque se diga lo contrario, qué tan bueno soy en matemática y comunicaciones. Y esto, tenemos que admitirlo, los padres lo reforzamos. Lo demás no es considerado importante, arte por ejemplo, por más que demostremos que somos realmente buenos en ello. Y León comenta que “Tú éxito se va a construir sobre tus áreas fuertes, no sobre tus áreas débiles. El éxito en la vida se juega en las fortalezas. Los padres, los maestros, despreciamos los talentos de nuestros hijos, si es que estos no son los esperados”. Claro, esto no lo hacemos de manera consciente (espero).

La zapatos.

León nos pone en la siguiente situación: Padres de familia que quieren donar zapatos  escolares a alumnos de 1er grado, consultan al profesor acerca del estándar en la talla del salón. El profesor indica que el estándar es 26. Ya comprados los zapatos, todos de la misma talla, y probándolos en los niños se dan cuenta que hay algunos que calzan 28 y otros 24. Habrá que cortarles el pie a los que le quedan grande, y poner algodón a los que le quedan pequeños, porque el estándar es 26. Y si el alumno no se ajusta al estándar tiene que deformarse corporalmente para poder ajustarse al estándar que vendría a ser: el exámen, la tarea, el estilo de aprendizaje, el ritmo de avance en  los libros y demás. Una cosa tan elemental como entender que todos los niños son diferentes, y que es absolutamente evidente cuando hablamos del zapato, no es evidente cuando hablamos de las capacidades no visibles, no tangibles, como por ejemplo la inteligencia, la madurez, la capacidad de funcionmiento intelectual en ciertas áeras, la motivación , los procesos de aprendizaje. Como nada de esto se ve y, a diferencia de los zapatos, nos causa risa. Cuando decimos que esto mismo pasa en la mente de los chicos, que todos son diferentes, y piensan distinto y avanzan distinto y entienden distinto y captan distinto, y se motivan distinto y tienen distintas velocidades de procesamiento intelectual y tienen distinto intereses, etc, nos dicen NO, el estándar es este y todos tienen que aprender igual, al mismo tiempo, con el mismo programa, con el mismo libro, con la misma tarea, con el mismo ejercicio, con los mismo exámenes porque lo que manda es el estándar.

Y no hablamos sólo de la educación primaria y/o secundaria, también pasa en cuanto los niños son llevados a estimulación temprana. Y te dice que a los 6 meses ya debe hacer tal cosa, al año debe caminar, al año y medio hablar y si no lo hacen pues algo está mal. Vaya usted a terapia del lenguaje, a clases adicionales para apurar a ese bebé y “alcance” al resto. Los niños son distintos, entendámoslo todos. Anita habló al año de edad, Alejandra -mi hija menor- lo hice a los 2 años y un poco más. Anita alcanzó desarrollar motricidad fina al año aproximadamente, Ale parece que nació rasgando papeles y haciendo bolitas. Ambas aprendieron a su propio ritmo.

Acerca de copiar.

León aquí rompe con una gran paradigma, rompió con el mío. Es necesario oírlo sin prejuicio para comprender su totalmente acertado punto.

Si lo que el profesor quiere ver en la hoja del exámen es exactamente lo que está en el cuaderno o en el libro, no es acaso lo más eficiente copiar directamente?. Inclusive con puntos y comas, colores y subrarayados y los dibujos que ha hecho el profesor. El profesor que va a ver ese papel se va a entusiasmar, le estamos haciendo un favor al profesor, sentirá éxito porque ante la pregunta que hizo el alumno contestó igualito como hubiera contestado el profesor. La verdad de las cosas, si no queremos que los alumnos se copien no les hagan -los profesores- preguntas que se pueden contestar copiando porque los alumnos se copian en defensa propia, porque los alumnos que se niuegan a aceptar que su cerebro es una caja vacía que no piensa, no razona, no produce está siendo ofendido por el profesor, que le está diciendo: “yo no confío que tú seas capaz de pensar, de razonar, de entender, no confío en ti, no confío en tu cerebro, no confío en tu razonamiento así que tú limítate a estudiar y repetir lo que yo te he enseñado”. ¿No quieren que se copie? Háganle preguntas para que piense, para que analice, para que compare, para que discuta, para que confronte. NO se va a poder copiar y además frente a un mismo problema, van a tener 30 respuestas y todas pueden ser correctas. Claro, no se pueden corregir con una plantilla.

Y esto pasa. Hace unos meses Anita rindió un examen del curso “Personal Social” y cometió el “error” de poner su opinión, aquello que pensaba, lo que había inferido como respuesta. Consecuencia: “cero” en cada pregunta. Cuál fue el mensaje: “pon tan cual está en el cuaderno, no pienses, memoriza”.

Aquí les dejo el video de la charla completa de León, véanlo, escúchenlo con la mente abierta. Aunque no creo que sea necesario porque lo que dice es puro sentido común.

Hablamos,

Lu

8 comments

  1. Cuando, hace años, tenía que escoger algo para la educar a mi hijo, pensé que lo mejor era educarlo fuera del sistema de colegios… bueno, no fue posible por varias razones. Así que caí en un colegio que era, según me dijeron, “el menos colegio de todos”. Era, desde luego, un colegio particular -el estado peruano no acepta experimentos en estas cosas-. Todo el proceso de selección se redujo a una entrevista, donde me advirtieron -así, en onda de desanimarme si no estaba de acuerdo- que el colegio tenía varias actividades fuera del local, que el compromiso era que mi hijo asistiera a todas, y que el modelo era de “educación en libertad”. Al pequeño no le hicieron ninguna prueba: “ya lo conoceremos cuando vaya a las clases”.

    Cada vez que me acuerdo, agradezco haber matriculado a mis hijos en ese colegio, el menos “colegio” de todos. Sé que hay otros ahora, felizmente. Creo que el nuestro fué uno de los primeros. Nuestro, ciertamente mucho más mío que el represivo colegio donde intentaron, infructuosamente, educarme.

  2. hola porfavor me pasan el dato de esos ” no tan colegios ” estoy desesperada solo busco un cole que respete al niño como ser unico con sus debilidades y fortalezas ; pero hasta ahora solo he visto que la mayoria quiere robotitos que piensen igual .
    Ayudenme porfavor .
    Gracias

  3. Hola… recien leia el post…
    porque no hacer un articulo con nombres de esos colegios no tan colegios…
    seria interesante… a mi me interesa mucho
    no es decir si son mejor o no que los mas colegios
    es solo para saber, es mas enterarse de algunos colegios que son
    bastante tradicionales que de otros…

    saludos

  4. Si Lu!!! seria lo maximo que hicieras un articulo con los nombres de los “no tan colegios” como opcion para los padres que intentamos una educacion diferente para nuestros hijos.

  5. Hola, recien puedo leer este post, muy interesante, al igual que tu Lu, tengo dos nenas, casi de las mismas edades, me encantaria saber al igual que los anterios comentarios, una pequeña lista con opciones de esos colegios – menos colegios – seria de gran ayuda,
    saludos,
    Evelyn

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