La tercerización de la vida privada.

Roberto Lerner, la crianza y la invasión -consciente- de la privacidad de la familia:

Hace muy poco compartí un artículo de Frank Furedi, un sociólogo inglés, en Spiked. Furedi es el especialista en desactivar la influencia de los especialistas, cuando se trata de la crianza de los niños. Digamos que pone en evidencia los lados oscuros de la invasión de los batallones de expertos en la privacidad de las familias.

En nuestros tiempos hay dos afirmaciones que se dan por evidentes, sustentadas en incontrovertible evidencia científica.

Por un lado, que lo que los padres hacen o dejan de hacer, en las dimensiones más variadas y, muchas veces, discretas o francamente intrascendentes, deja una huella indeleble —sobre todo si ocurre en los primeros años de la vida— y determina el futuro de los hijos. ¡Ay de los críos si no se los estimula como se debe, se los disciplina como se debe, se les enseña como se debe, se los somete a estándares como se debe! Están, los pobres, condenados a la mediocridad fracasada o la patología, que parecen haberse convertido en sinónimos.

Los padres son, entonces, omnipotentes en cuanto al futuro de sus hijos.

Por el otro lado, que, siendo legos en materias de desarrollo, psicología, neurociencias, nutrición, entre muchas otras disciplinas que tratan de aquello que produce los resultados ideales —personas asertivas, prosociales, curiosas, consideradas, emprendedoras, inteligentes, vigorosas, que envejezcan lento y sano, buenas parejas y mejores padres, así como exitosos profesionales—, estamos descalificados para la crianza científica que, supuestamente, los produce.

Los padres son, entonces, impotentes en cuanto al futuro de sus hijos.

Combinando esas dos afirmaciones, convicciones rocosas, se termina por producir una generación de progenitores culpabilizados, seguros de su ignorancia, que piden a gritos regulación externa —interesante, dada la mala prensa que tiene la regulación en la economía—, y dispuestos a lo que podría llamarse, sin exagerar, la tercerización de la vida privada, en general, y la crianza de hijos en particular.

Roberto Lerner, Psicólogo.

Hablamos,

Lu

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