La pérdida de un bebé..

Este testimonio lo leí en un blog que se ha vuelto mi favorito, se trata de “Mamacitas”, experiencias de maternidad, crianza y vida, contadas por papás y mamás. Esta nota es para compartirla, para que sirva de apoyo solidario a otros padres que hayan pasado por la penosa experiencia de perder un bebé.

Léanla y compartan su experiencia:

Perder un bebé….y seguir caminando. Escrito por: Susana Klien.

Mi pareja y yo esperamos bastantes años para tener hijos y por mucho tiempo lo vimos como algo que ocurriría en un futuro muy lejano. Un buen día ambos decidimos que estábamos listos y poco tiempo después salí embarazada. Empezamos de cuando en cuando a comprar cosas, a contar a la familia y amigos, a pensar cómo haríamos con los trabajos, la guardería, etc. Recuerdo como si fuera ayer el día que fuimos a la revisión de los tres meses y cuando entrábamos una pareja salía feliz con la ecografía de su bebé. Mientras esperábamos yo solamente pensaba que ojalá mi hijo o hija se pusiera en buena posición para su primera foto, ya que había que enviársela a toda la familia que vive cruzando el océano. Una vez adentro la sonógrafa me pidió que me echara, me puso el gel y empezó a mover su máquina. Estuvo moviendo el aparatito un buen rato y de ahí se volteó y nos dijo “lo siento mucho pero lamentablemente el corazón no late” y luego añadió que me iba a referir con una unidad especial para que me explicaran lo que venía a continuación. Como nos vio en estado de shock nos dijo que saliéramos a tomar aire y más tarde fuéramos a la unidad especial, que ella les iba a pasar nuestro expediente. La cabeza me daba vueltas y yo pensaba que se podía había equivocado, que cómo con esa máquina iban a ver si el corazón estaba bien o no, que no podía ser y que no podía pasarnos eso a nosotros. Pocos minutos después, eternos, ambos nos miramos y nos dimos cuenta que era cierto, habíamos perdido nuestro bebé y salimos con el mundo que se nos venía encima. Fue un derrumbe de ilusiones, planes, alegrías, proyectos y un dolor inmenso porque ya queríamos profundamente a alguien que ni siquiera conocíamos. A eso se sumó en los siguientes días una intervención quirúrgica necesaria porque tuve una “pérdida silenciosa”, que implicaba que tenían que evacuar el feto y que aunado a todo te deja emocional y físicamente desecha.

Poco tiempo después volví a salir embarazada y poco antes de los 3 meses nuevamente una sonógrafa y las mismas palabras “lo siento pero no escucho el corazón”. Nuevamente esa intervención tan dura. Nuevamente el sentimiento de impotencia, la tristeza, el cansancio, las preguntas, las culpas.

Las dos veces me dijeron en la oficina que tomara el tiempo que necesitara para recuperarme. ¿Recuperarme? Sí, es cierto, como muchos dolores en la vida pasan, o mejor dicho, una aprende a vivir con ellos, pero igual se quedan en tu memoria. Ambas veces regresé poco tiempo después al trabajo, pues mi cabeza necesitaba pensar en otras cosas. Era peor estar en la casa y dar vueltas a lo que había pasado y repasar mentalmente cada cosa que hice que pudo haber desembocado en la pérdida. A veces me invadían sentimientos profundos de culpa, el “si hubiera esto o lo otro”, “si no hubiera trabajado tanto”, “si hubiera tenido menos estrés”, a pesar de que racionalmente sabía que en casi todos los casos no hay nada, absolutamente nada, que una hubiera podido haber hecho para evitar una pérdida.

Los siguientes meses fueron difíciles. Nos tomó tiempo guardar las cosas que habíamos comprado para nuestro hijo o hija. Un buen día las metimos en una caja y las pusimos en el depósito para desaparecerlas, como si eso fuera a hacer desaparecer lo que había ocurrido. Fue duro por mucho tiempo ver bebés o mujeres embarazadas, hasta en películas. Una vez fui al gimnasio y cuando entré al cambiador estaba lleno de mamás con bebés (no sabía yo que era día de clase de natación para bebés). Me quede paralizada viendo todos esos bebés gritando, llorando, riendo y sentí un vacío inmenso junto con un llanto incontrolable que me hizo salir corriendo. En este proceso una muy buena amiga salió embarazada, pobre, creo que no sabía cómo decírmelo después de lo que yo había pasado, pero claro que me alegré muchísimo por ellos y por supuesto que cuando cargué por primera vez a su hija recién nacida se me hizo un nudo en la garganta.

Durante este proceso tanto mi pareja como yo empezamos a escuchar muchas amigas/os que habían pasado por lo mismo, o de gente que conocían que había pasado por eso. Fue como destapar una caja de pandora. Y es que la pérdida en el embarazo ocurre mucho más de lo que una cree; al parecer una en tres mujeres tiene una pérdida en algún momento de su vida, muchas veces sin darse cuenta. Sin embargo, es una de las cosas de las que menos se habla y para las que yo creo se necesita muchísimo más apoyo y discusión. El silencio contribuye a que mujeres y hombres lleven esta tristeza solos. Estadísticamente la mayoría de las pérdidas ocurre antes de los 3 meses y por eso la gente no cuenta que está embarazada antes de eso. Pero la verdad es que si es un bebé deseado, duele aunque sea temprano en el embarazo.

Cada persona y pareja es diferente en términos de cómo procesan su duelo, porque una pérdida implica un duelo y se llora, grita, habla, recuerda y sobre todo, procesa. En este tema el dolor del padre casi siempre se invisibiliza. La gente normalmente piensa en la madre y le preguntan a su pareja “¿cómo está ella”, pero pocas veces “¿cómo estás tú?”. El también ha perdido un bebé y también le invade la tristeza y la culpa, aunado la impotencia de ver que tu pareja tenga que pasar por el proceso físico de la pérdida.

En nuestro caso creo que fue mejor que la gente supiera porque así evitábamos preguntas incómodas y típicas de “¿cuándo van a tener hijos?”, “¿están intentando?” y demás. Además la gente trataba de ser más sensible y entender que estábamos pasando un proceso difícil y complicado, que en algunas ocasiones no queríamos ver a nadie, que a veces no queríamos ir a determinados sitios porque nos traían recuerdos, etc. Fue importante saber que la gente que nos quería lo sentía y lo decía, que nos daban nuestro espacio pero haciéndonos saber que estaban ahí. Sé que mucha gente no sabe qué hacer cuando alguien que conoces sufre una pérdida en el embarazo, pero basta un “lo siento”, eso es suficiente. Y de hecho poco tiempo después hicimos el esfuerzo por empezar a salir de nuevo y volver en cierta manera a nuestra vida “normal”.

Como las pérdidas ocurrieron en Inglaterra y acá no te ve un especialista hasta después que tienes 3 pérdidas seguidas -hasta 3 pérdidas las consideran “normal”-, una asociación voluntaria llamada la “Miscarriage Association”, cuyo lema es “conocimiento para poder ayudar”, nos mandó mucha información que nos ayudó a responder algunas preguntas que teníamos, a procesar lo que había pasado y a sobreponernos un poco, esto además del amor de toda la familia y amigos que nos quieren y el apoyarnos entre los dos. En este proceso también leímos mucho sobre por qué ocurren las pérdidas, los hombres y la pérdida, cómo afecta a las familias una pérdida, etc. También nos informamos sobre cuándo dejar de intentar, pues estábamos claros que no queríamos seguir pasando por el proceso físico y emocional de una pérdida si definitivamente el tener hijos naturales no era viable. Empezamos además a averiguar sobre trámites de adopción, acelerando en cierta forma una decisión que ya tenemos pues siempre hemos pensado en adoptar alguno de nuestros hijos y es un proceso que toma varios años.

¿Cuándo intentar de nuevo? Dependiendo de qué tan avanzada fue la pérdida o que el médico tenga una opinión diferente, normalmente es cuando una se siente emocional y físicamente en capacidad de volver a intentarlo… y seguramente nunca te sentirás 100% en capacitad de hacerlo. Y es normal después de una pérdida pasarte angustiada un buen tiempo del embarazo siguiente, si es que sales embarazada. Con el tercer embarazo fuimos casi un día a la vez, yo llena de angustias y de pensar lo peor cada vez que ocurría cualquier cosa, y mi pareja lleno de pensamientos positivos tratando de empujarme y sostenerme. Pero al final, avanzado en el embarazo, procesamos mejor que a veces las pérdidas suceden y no hay mucha explicación de por qué (cuando no hay un tema médico detrás). Tuvimos mucha suerte pues nuestra hija nació sana y todo salió bien.

Termino este post haciendo un homenaje a nuestras abuelas, madres, amigas queridas del alma que han pasado por el proceso de una pérdida en el embarazo, y decirles cuánto las admiro por seguir adelante. Y también a nuestras parejas, todos aquellos hombres o mujeres a veces invisibilizados pero que sienten al igual la pérdida de un bebé en el vientre. Yo definitivamente no hubiera podido salir adelante sin el apoyo de él.

Información recomendada:

– En la página de la Miscarriage Association encontrarás muchos folletos importantes que puedes descargar gratuitamente (en inglés).
– El foro “Superando un aborto” proporciona un espacio para que mujeres y hombres que han sufrido alguna pérdida gestacional compartan información y apoyo.
– El blog “el parto es nuestro” tiene una sección llamada “El parto en el corazón” donde gente que ha sufrido pérdidas gestacionales comparte sus historias.

Hablamos,

Lu

Datos:
Esta nota la tomé del blog “Mamacitas

6 comments

  1. Yo tambien tuve una perdida, fue hace varios años pero nunca la olvidare, porque una madre no olvida a un hijo aún cuando no haya tenido la dicha de haberlo tenido en sus brazos (algo de eso lo digo aqui http://milkshakedefresa.blogspot.com/2008/02/en-memoria-de-mi-angelito.html). Me es inevitable recordarlo porque fue en navidad así que cada año cuando todo se comienza a poner navideño ese recuerdo asoma para ponerme un poco tristona. Creo que hubiera sido bueno saber que el nacimiento de un bebe no es la regla sino la excepción y que las pérdidas son muy comunes, quizas todos los ginecologos del mundo deberían decirtelo no con animo de alarmarte pero si para que lo sepas y quizas solo quizas no sufras tanto tanto.Yo me pase días de días llorando en mi cama, mi jefa tambien me dijo que me tomara todo el tiempo que quisiera para recuperarme y la gente de mi oficina me mando un lindo arreglo floral con una tarjeta llena de cariño pero nada compensa el dolor de perder a un ser amado y esperado. Yo lloraba por ver a un bebe, por ver dibujos animados, por acordarme y a veces lloraba junto con mi esposo que tambien sufrió mucho!!. Recuerdo que cuando nos dijeron que habiamos perdido al bebe no pude evitar ponerme a llorar alli mismo y al ratito mi esposo que me consoloba tambien se puso a llorar. Recuperarnos nos tomo mucho tiempo, yo volví a mi trabajo porque queria olvidarme,quería ahogarme en mis casos y expedientes, sumergirme totalmente en todas las horas laborables posibles y con ello evadir el dolor que se apoderaba de mi constantemente. Lei mucho, llore mucho, rece mucho y poco a poco pude recuperar mi vida y mis ganas de seguir adelante. Cuando quede embarazada por segunda vez trate de no ilucionarme tanto!!! rece mucho porque este bebe se aferrara mejor a mi y porque aquellos factores que generaron la pérdida no volvieran a confluir en mi, no quice pensar en que estaba embarazada hasta que paso un buen tiempo, llore cuando oí el corazón de mi hija. Para mi cada día que pasaba sin que hubiera signos de pérdida era un triunfo de la vida y así vivía el día a día no me deje pensar mucho en cuando naciera mi bebe, no sucumbi a mis deseos de registrar lo que sentía cada día como lo habia hecho con mi primer bebe, no compre nada, no deje que me hicieran baby shower hasta que tuve casi ocho meses de gestación..ý luego llego mi hija y lo lleno todoooo aún cuando quedó siempre ese pequeño vacio de aquel bebe que no fue, aún cuando cada navidad pienso en él y lo lloro un poco, aún cuando abrazó a mi hija y me siento profundamente agradecida por su vida quizas más que aquellas que tuvieron al suerte de no tener una pérdida y que creen ingenuamente que quedar embarazada significa necesariamente tener un bebe en tus brazos. Ahora espero otro bebe, me siento mas calmada pero igual no le dije a nadie de él hasta que pasaron los cuatro meses.un día a la vez.

    1. Corali, gracias por tu comentario. Eres una luchadora.
      Yo creo que no hay ingenuidad en querer tener a tu bebé cuando estás embarazada, al contrario, hay mucha ilusión.
      Carpe Diem.

  2. Lu, gracias por compartir con nosotras este artículo. La verdad que me ha hecho llorara. Porque el embarazo de mi Aitana fue muy complicado, muchas semanas (meses) en cama me llenaron de angustias y miedos. Y siempre tuve el temor de que en algun momento suceda algo malo.

    Gracias a Dios recibimos esta bendición tan preciosa que es mi hija Aitana, que ya tiene 1 año y 4 meses.
    Leer estas lineas me ha hecho valorar aún más el tener un hija sanita.

    Admiro a esas mujeres y hombres que pasaron por algo así. Mi mami pasó por un aborto de unos gemelitos ..y aun después de 32 años llora cuando lo recuerda y hasta ha soñado con ellos.
    Fuerza esas mujeres…

    1. Gracias por tus palabras.
      Yo tuve amenaza de aborto con Ale, mi 2da hija, dos meses en cama y mucha calma hicieron que pasáramos esa terrible etapa.
      Cariños.

  3. Después de haber leído esto, y aunque ya lo sabía, me doy cuenta de la sensibilidad que sentiré el resto de mi vida por la pérdida de mis 3 embarazos, los 3 igual de dolorosos en el corazón. Me considero una persona fuerte, que trata de sonreir en vez de llorar, y al igual, cuando veo a una mujer embarazada, no dejo de sentir una tristeza muy profunda porque mi esposo y yo, queremos y deseamos otro bebé… digo otro porque Dios me dio la oportunidad de tener a mi milagro, una niña hermosa, que ahora tiene 5 años! y que gracias a Dios fue mi primer embarazo y todo resultó a la perfección.
    El hecho de querer darle un hermano, y nosotros darnos la oportunidad de tener otro hijo, nos hizo “obsesionarnos”. Desgraciadamente los 3 siguientes, fallidos, nos han partido 3 veces el corazón, y ya no mas.
    Por esto mismo, mi hija ha madurado de una manera increíble y nos ha unido aun más a ella.
    Ella sabe que lo intentamos, sabe por el proceso que pasamos y que sus 3 hermanos están en el cielo.
    Para nosotros ha sido toda una experiencia y a la vez una ENSEÑANZA, de saber que cuando a alguien le pase algo como lo de nosotros, hay que estar ahí, con esa persona, para al menos darle un “lo siento” o un abrazo como a mi me hubiera gustado que lo hicieran conmigo.
    Es increíble que de tu 100%, (llámese familia y amigos) solo el 0.00002% se hicieron presente de esa manera.
    Hasta el momento estamos negados a volver a internarlo, aunque uno no sabe que Dios te tiene preparado mas adelante.
    Por eso, hay que sonreir y vivir y demostrar que somos fuertes y algo que me gusta decir: Soy testigo de que la vida no se acaba y hay que seguir pa’delante!
    A las compañeras que escriben aquí: no se decaigan y sobre todo no pierdan la fe, cualquiera que sea la decisión tomen, mucho ánimo!!
    Les mando un abrazo y un “lo siento”, aquí estoy…

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