Cambio de era.

No, no son los Mayas, ni la llegada del 2012, algo pasó en cuanto cumplí 31. No me reconozco.

No se alarmen, no me he vuelto una psicópata. El cambio va por otro lado, pensé que según el mito este cambio en las personas se daba al cumplir 33 años, pero es evidente que nos más soy la misma persona. He olvidado aquello que ya sabía y he recordado lo que sabía olvidado. Siento que algo explota en mi pecho, que hace mucho calor y no es la pre-menopausia.

Me ilusiono como chiquita, me desespero igual. Me dan ganas de hacer lo que creía imposible, quiero hacerlo, me da miedo y me emociona. Espero, busco y no me reconozco. Me sorprendo de mi misma, pienso más en mi. Deseo, ruego, espero que sí y que no. No sé si me dejo entender, no los culpo si no lo hacen, yo no lo logro aún.

Es como si viviera en una realidad paralela en la que lo que deseo se puede hacer realidad, sin importar nada, nadie. Y de repente suena en mi cabeza fuerte y contundente: “Aaaabre los ojos, llegó la realidad, ya comienzas a caer y no hay paracaídas” (en la voz de Alejandro y María Laura). Y no quiero, me quedo donde puedo hacer realidad lo que deseo.

¿Será el cambio de edad? Es decir, una cosa es cumplir 24, 25, 26… Otra, muy distinta, es cumplir ¡31! ¿Les ha pasado algo parecido alguna vez?

Y sigue sonando en mi cabeza: “Aaaabre los ojos, ábrelos, abre los ojos…”

Hablamos,

Lu

 

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