El estrés de los menores

Reproduzco tal cual el último artículo del genial psicólogo Roberto Lerner en Perú21: El estrés de los menores”.

Siempre tan lógico y práctico Roberto nos intenta abrir los ojos acerca del estilo de vida que muchas veces imponenos a nuestros hijos, la intención nuestra no es mala, queremos que sean “los mejores”, “lo más exitosos”… pero a costa de qué. Parece que el juego ya no es parte del éxito, parece que una tarde libre no está indicada para quienes buscan que sus hijos sean los mejores.

No desviemos la brújula mamás y papás, siempre vamos a querer lo mejor para ellos. Pero paremos ahí y hagamos una pregunta: ¿Qué es lo mejor? Y por favor, no nos atormentemos tratando de encontrar “la mejor” respuesta, sigan su instinto.

Ha aumentado el número de adolescentes y niños que muestran síntomas de estrés, algo que era privativo de los adultos.

Estamos presionando de manera desordenada y sin ofrecer colchones que amortigüen los efectos de nuestras exigencias. Niños apurados que son llevados de taller en taller por el temor de que las fuentes tradicionales de formación no sean suficientes. Menores ocupados todo el día realizando actividades que les son organizadas desde fuera y que no pueden asumir un ocio creativo, vale decir, actividades que vienen desde adentro de uno mismo.

Las instituciones educativas sienten la pegada de la competencia y ponen en marcha programas que generan expectativas francamente duras. Los niños, desde pequeños, están inundados de tareas y son sometidos a sistemas de calificación que los mantienen, a ellos y sus padres, pendientes de los resultados antes que de los procesos que llevan a ellos.

Los adolescentes, entre bachilleratos internacionales y la obligación de prepararse para ingresar a la universidad, no tienen tiempo para elaborar emocionalmente lo que significa concluir una fase tan importante y larga como es el período escolar. De esa manera terminan sobreconcentrándose en un proceso muy presionante que los deja exhaustos, y muchas veces, cuando logran transponer la valla, no saben bien qué es lo que hacen al otro lado. Es el origen de un primer ciclo desastroso o conductas de riesgo.

Por eso, deberíamos pensar dos veces antes de decir a nuestros hijos: “lo único que tú tienes que hacer es ir al colegio”, y, sí más bien, ofrecerles nuestra presencia para hacer cosas no estructuradas y dejarles tiempo para… pues no hacer nada.

Roberto Lerner, psicólogo.

¿Qué dicen ustedes?

Hablamos,

Lu

Datos:
Pueden leer al reconocido psicólogo Roberto Lerner en su columna de los domingos en Perú21, también -diariamente- en su blog “Espacio de crianza”.

2 comments

  1. Nunca olvidaré cuando Maria Belen con apenas 9 meses ya era “jalada” de su curso “Gateadores” por no haberlo logrado cuando ellos querían. Me “invitaron” a rehacer el curso (!!??) a lo que obviamente su papá y yo sólo nos reímos. Dijimos: “Nuestra hija gateará cuando ella quiera…jugando y sin presiones. Y punto”. Y así fue!!  Y esa es nuestra regla básica: dejarla ser, guiándola siempre, pero sin presiones! Ya bastante estresados andamos nosotros como para hacerla cargar a ella con lios de viejos, ja!
    Gracias, Lu, por compartir siempre una pepita de oro de genial Roberto Lerner.

  2. Gracias Lu por compartir estas notas super-hiper-interesantes. Debo reconocer que me reconozco, aunque estoy en la lucha constante.

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