Soy pan, soy paz, soy más.

“Vamos, decíme, contáme
Todo lo que a vos te está pasando ahora
Porque si no, cuando está tu alma sola llora
Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
Nadie quiere que adentro algo se muera…”

“Hay que sacarlo todo afuera”, nos decía Aldo (mi esposo), después de haber puesto la casa de cabeza, de ver que pronto nos llega la primavera, de que es necesario -como siempre- y constantemente CAMBIAR, mejorar.

Todos estos días (geniales días de feriado) me han servido para ver aquello que no quería ver, que había dejado de ver o que simplemente ya no aparecía ante mis ojos. Cuestiones tan básicas como la necesidad de ser amable con todos, de respetar, ceder, ser menos orgullosos y más agradecidos. Y no, no soy pro Paulo Coelho ni libros de autoayuda (¡bien por quienes sí lo sean!), sólo intento y quiero ser consecuente.

Y cambiamos de posición todo en casa. El dormitorio de las niñas, la sala, el dormitorio de la Mamá Viky. Cambiamos de posición aquello que creíamos, aquello que hemos aprendido, aquello que creíamos saber. Y resulta que hoy todo se ve como nuevo, tenemos una casa nueva, tenemos nuevos pensamientos también.

Ser tan optimista me dura menos de lo que realmente es necesario. Me duelen y me indignan muchas cosas, me hacen renegar a morir muchas otras. Pierdo la esperanza con facilidad algunas veces, pero cuando la recupero… ¡POR EL AMOR DE RÁ!, nadie me detiene, nadie, nadie.

Hace casi un año perdí una amiga, casi hermana, y no la perdí físicamente, la perdí en afecto (el de ella). Yo aún la quiero, aún la recuerdo con muchísimo cariño y la extraño desesperadamente. No la entiendo, no la entenderé jamás, sólo la espero. Hace un año estaba segura de qué quería para mi, sabía qué buscaba profesionalmente, qué tipo de casa quería (no, eso aún lo sé y lo mantengo)… la cuestión es que hoy, 31 de agosto, no sé nada y ¡estoy feliz por eso!.

Estoy feliz (y no loca, bueno un tantito nada más) porque me estoy dejando sorprender. Y esto no quiere decir que haya perdido la brújula, no, sé qué la educación de mis hijas es primero, sé que ya está pagado el seguro de salud, que hay que poner comida todas las semanas en la refrigeradora, que es necesario revisar el agua del radiador del carro, que debo firmar el control de Ale todos los días, que debo saludar a mis amigos en sus cumpleaños (y todos los días que pueda), sé que si no llamo a mi papá por lo menos 2 veces a la semana me pensará más y se preocupará, sé que debo mantener agua caliente en el termo para los mates sin azúcar de mi suegra, sé que Aldo toma café sin azúcar, sé que no debo renegar, que debo agradecer más y mejor, sé que “hoy se te da, hoy se te quita”.

Sé lo suficiente para no saber nada en este momento, para aprender de nuevo y simplemente vivir.

Hablamos,

Lu

PD: Me entrevistaron, cuento mucho acerca de mi y de mi familia, de esta casa virtual, de ustedes mis lectores. Les cuento hasta mi inolvidable apellido:

4 comments

  1. Soy pan, soy paz, soy más.que buen post Lu, en forma y contenido, ideas concretas, bien puestas y sentidas. Te felicito,  en este loco mundo es muy dificil detenerse a pensar  y tomar conciencia que después de todo son pocas las cosas que sabemos con certeza, reconocerlo y sentirse bien con ello es un gran paso.

  2. Lindo post y muy sincero, por aqui te queremos mucho y estamos muy agradecidos con todos los datos que nos aportas.
    saludos y muchos cariños a la familia

  3. Yo también perdí una amiga, tampoco la entiendo, también la necesito y también la espero………….= (………………=)…………….= (……………=)..=)..=)

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