Tartamudez evolutiva

Desde hace un par de meses Ale comenzó a tartamudear, pasó de ser una lora, de pronunciar de manera correcta las palabras y hablar con fluidez total, a ponerle mucho esfuerzo a aquello que quería decir. Se notaba que le costaba, nos rompía el corazón. Después de indagar, observar e investigar qué era lo que podía estar motivando su reciente tartamudez encontramos que: ¡nada!

El único cambio grande en su vida había sido el colegio, este es su primer año en el nido, y sentimos que esa quizá podía ser la razón. Todo lo nuevo, otros niños, las maestras, etc, etc. Luego de un tiempo de que la tartamudez llegara a un nivel muy alto, esta se extinguió.  Ahora hay algunos episodios pero nada preocupante. El tema fue que si bien nos importaba y mucho por lo que estaba pasando Ale, no se lo hicimos saber, no la corregimos, no la miramos con angustia. Eso simplemente empeoraría todo.

Acerca de este tema justo ayer leía una nota en www.bebesymas.com, súper interesante que quisiera compartirla. Se trata de la tartamudez evolutiva:

Entre los dos y cinco años, es muy frecuente que nuestros hijos produzcan algún bloqueo o repetición de palabras cuando quieren decirnos algo; es lo que se conoce como tartamudez evolutiva.

Los padres deben estar informados sobre esta etapa del desarrollo de sus hijos, y de esta forma no preocuparse demasiado, ya que sus esfuerzos por corregirle pueden estar alejados de su intención inicial de ayudar al pequeño.

El niño de esta edad, por lo general, da a esta falta de fluidez inicial la importancia que tiene, es decir: ninguna. No obstante, esto cambiará si nosotros, como padres, se la damos y le incitemos a pensar que algo de lo que hace no está del todo bien. Por ello, es muy importante que el entorno del niño haga lo posible para que esto no ocurra.

Es decir, entre los 2 y los 5 años algunos niños podrían tener algún bloqueo de este tipo, esto no pasa en todos los niños. Hay que diferenciar si esta se presenta sólo una etapa o se hace constante en la vida de nuestros hijos. De ser así sería necesario que lo pueda ver un especialista en trastornos del habla, pero OJO, ustedes son los primeros observadores (¡también los primeros alarmitas!), evalúen su entorno, el de su niño y no generen incendios donde no los hay.

En la misma nota nos indican algunos consejos -para padres- ante la tartamudez evolutiva, con los que estoy completamente de acuerdo:

  • No agobiarnos por la forma de hablar del niño. Es muy importante no manifestar, de forma verbal o no verbal, signos de impaciencia o ansiedad, ya que los pequeños captan con rapidez nuestros estados de ánimo. No pongan cara de ¡oh Dios mio, mi hijo es un tartamudo! Tranquilidad es la clave.
  • Prestar más atención a lo que dice el niño y no a cómo lo dice. Esto exactamente, hay que hacer. Intenta entenderlo, pero no lo presiones para que se haga entender.
  • Debemos evitar pedirle que hable más rápido y con mayor precisión todo el tiempo. No le digas: “Vamos, tú puedes, repite de nuevo: ca-rri-to, vamos!”. Aunque intentes ayudarlo, lo que lograrás será crear una situación de tensión.
  • Evitar la corregirle de forma frecuente, así como criticar o tratar de cambiar su forma de hablar. Una corrección es justa, es importante. Más son innecesarias, mucho menos si está pasando por un proceso de tartamudez.
  • Ayuda el mantener el contacto visual, de forma natural, mientras el niño habla. Míralo, presta atención.
  • Es importante recordar que no debemos reñir, censurar, criticar o ridiculizar al niño por su forma de hablar.
  • Debemos evitar todo tipo de situaciones de tensión para el niño. Si esto no fuera posible, es importante que nadie haga observaciones acerca de la forma de hablar del pequeño. Así mismo, se evitará cualquier contacto con personas que pudieran perjudicarle en este sentido.
  • Es vital el dar tiempo para terminar lo que nos quiera decir. No debemos adelantarnos e intentar adivinar continuamente lo que va a decir. No lo cortes al hablar, se tomarán el tiempo que necesiten, no ejerzas presión.
  • Podemos realizar actividades conjuntas de forma tranquila, con pronunciación clara y frases sencillas. Estas actividades puedes ser leer cuentos, comentar lo que se ve en la televisión o hablarle de cosas que le interesen.
  • Si nuestro hijo nos habla mientras hacemos alguna actividad que requieren concentración (conducir, cocinar…), debemos indicarle que aunque no lo estemos mirando, le está escuchando y prestando atención.
  • Evitar hablar al niño con ritmo acelerado. Esto mismo se puede aplicar al ritmo de vida que se lleve en la casa.
  • Debemos intentar que nuestro hijo se encuentre contento y relajado, expresándole de diversas formas que lo queremos, lo valoramos y disfrutamos el tiempo que estamos junto a él. Apoyo es lo que necesitarán, principalmente de nuestra parte.

La manera cómo la familia asuma este nuevo proceso del niño definirá muchos temas a futuro. Es decir, si a los 2 años tomas con tranquilidad, lo que no significa que no te preocupe, y sentido común aquellas situaciones difíciles de la crianza, estas podrían resolverse en menos tiempo, con menos traumas, generando más unión y confianza entre padres e hijos.

La tartamudez evolutiva se puede superar con normalidad si actuamos con normalidad, si hacemos lo contrario lo único que podríamos desencadenar es una verdadera tartamudez infantil. ¿De qué manera lo resolveremos entonces?

Hablamos,

Lu

Fuente: www.bebesymas.com

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