¿Por qué preguntas tanto Ale?

  • Ale: ¿Qué estás comiendo mamá?
  • Yo: Fruta
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: Porque tengo hambre
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: Porque estoy a dieta 😛
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: Porque la ropa no me queda 🙁
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: Porque antes comía mucho y engordé
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: Porque el estrés hace que coma más.
  • Ale: ¿Por qué?
  • Yo: (Ya con los ojos chinitos la miro y tenía tremenda sonrisota en la cara) Ale…
  • Ale: ¡Es una broma mamá!, me dice matándose de la risa.
  • A partir de los tres años aproximadamente, los niños y niñas empiezan con la -a veces temida- etapa del “por qué”. Pero ¿por qué preguntan tanto? ¿por qué justo cuando estamos ocupados? ¿por qué no se satisfacen con nuestras respuestas?… Ya ven, nosotros también preguntamos bastante 🙂

    by Blancucha

    Preguntar es una vía de aprendizaje natural que con el tiempo, lamentablemente, perdemos. Cuando un niño pregunta el ¿por qué de algo? no necesariamente busca llegar a algún punto u obtener una respuesta correcta, están investigando, indagando, curioseando, aprendiendo o bromeando como la pequeña Ale. No buscan súper respuestas, muy estructuradas o de difícil comprensión. Al contrario esperan respuestas cortas y sin querer queriendo este juego de preguntas y respuestas aumenta sus habilidades linguísticas, su capacidad para comunicarse (con nosotros).

    A través de las respuestas que les ofrecemos, o no, los niños “miden” la disponibilidad y disposición de las personas hacia él o ella y buscan conseguir atención también. Es importante contestar, conversar y promover que ellos mismo encuentren respuestas. Hay que reforzar la idea de que preguntar está bien, no nos hace tontos, al contrario, nos ayuda a conocer y aprender un poco más cada día. Evitemos el: “Deja de preguntar tanto” o el “no sé, no sé”, ya que sólo limitan la curiosidad y la espontaneidad.

    Sí pues, hay días en los que no es tan fácil todo como para tener disposición de contestar una fila de “por qués”. Paciencia y buen humor, ¡son la clave! Los niños no siempre escogen el mejor momento para hacer sus preguntas, pero qué saben ellos de todo lo que tenemos que resolver, qué saben ellos de malos momentos.

    Invitémoslos a reflexionar acerca de sus preguntas, a no dejar de preguntar jamás.

    Hablamos,

    Lu

    2 comments

    1. Me encanta leerte, Sebastian tiene casi la misma edad de Ale y pareciera que lo que escribes esta hecho a mi medida ja,ja,ja.. A caba de cumplir 03 au00f1os y desde hace unos meses anda con lo de la preguntadera y si pues casi nunca es en el mejor momento, solo queda tomarlo de la mejor manera y disfrutarlos, es delicioso verlos crecer.

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