¿Sólo pavo?

¿Sólo podemos (o debemos) comer pavo en Navidad? No, ¿no es cierto?

Cuando era pequeña, en casa de mi mamá en la cena navideña siempre había pavo o pollipavo (ave mutante que se parecía al pavo por el tamaño), esto gracias al trabajo de mi papá y a San Fernando que hacían que todas las navidades mi papá tuviera un vale y fuera a hacer colas internimablemente navideñas para recibir su pavo de más de 7 kilos.

Ahora en mi casa pasa lo mismo, pero como soy una rebelde, loca y aventurera que rompe las reglas a veces sólo como pollo, o lechón 😛 . Total, la costumbre del pavo no es nuestra. Pero como no soy el grinch ni nada parecido, al contrario, en mi mesa siempre hay puré de manzana, puré de papá, galletas de jengibre, chocolate caliente (así haga tremendo calor), pues esta vez también prepararé pavo y lo que quiero ahora es pasarles mi receta que es la de mi mamá.

Aunque últimamente mi “cero complicaciones” madre sólo le pone al pavo este aderezo especial que venden en Wong y Metro, antes lo que hacía era usar una serie de ingrediente mágicos, increibles, indescifrables, que hacían que la cena navideña fuera maravillosa.

Imagen tomada de "Mis recetas"

Aquí les paso la receta que puede ser usada con casi cualquier carne, menos lechón.

Pavo navideño, al estilo de mi mamá:

Ingredientes:

  • Jugo de limón (la cantidad va a depender del tamaño del ave)
  • Pimienta
  • Comino
  • Sillao
  • Gaseosa negra
  • Mantequilla
  • Manzanas verdes
  • Agua
  • Preparación:

Preparación:

Con casi todos los ingredientes anteriores, en cantidades a su gusto, hacen un macerado (menos la mantequilla, el agua y la manzana) y lo echan sobre el pavo. ¡Nada más! Hay uno que otro secretito como que el pavo esté bien descongelado (¡Mentira!, cuántas veces mi mamá se olvidó del pavo y todo congelado lo metió al horno, pero igual se cocía, una 4 horas más de lo normal pero se cocía). El secreto es acuchillar al pavo por todos lados o, para que suene mejor, hacerle ranuras por las partes más carnosas con un cuchillo. Sólo mete y sacan el cuchillo y cuando ya hayan puesto todo el macerado encima, también lo van introduciendo por las ranuras para que por dentro el “sabor” también entre. Después de hacer echado el macerado pasan la mantequilla sobre el pavo, ligeramente como si estuvieran pasándole jabón, para que pueda tener un color dorado.

En la última rendija del horno colocan un recipiente con el agua que irán cambiando de rato en rato para evitar que el pavo salga seco. Nada más, no hay más secreto y sale el pavo más jugoso de la navidad y el más dorado de todos. Además de muy, muy rico. Cuando hagan el macerado vayan probando si quizás falta sal, si mejor ponerle más limón u otro ingrediente.

Ah¡y la manzana!, pues nada, mientras esperan que el pavo se vaya horneando se la comen 🙂

Y ustedes, ¿algún secreto para cocinar un rico pavo o pollo?

Hablamos,

Lu

1 comment

Deja un comentario