Las maestras de mi vida

La Señorita Pilar
Porque cuando yo estaba en el Nido no le decía Miss, era la Señorita Pilar. Tenía dos años y medio cuando la conocí, entré a su salón -para ver si me “gustaba en el colegio”- y no salí de ahí hasta que cumplí 5. Era lo máximo, era la única de las profesoras que no ponían cara de “guácala” cuando todos, a la hora de la lonchera, sacábamos nuestro táper con huevo sancochado y le dábamos un rico olor al salón.

No la recuerdo molesta, siempre sonreía, ¿cómo hacía?. Dice mi mamá que fue la mejor profesora que pude tener, que ella generó la mejor base para mi educación posterior. Yo le creo 😀

La Señorita Margarita
Dice mi mamá -porque yo he negado esta parte de mi vida- que cuando estaba en primaria quería ser Reina de la Primavera todos los años (sólo hasta 3er grado, porque después ya todos éramos considerados grandes y no jugábamos al Reinado de Primavera). La Señorita Margarita me decía que le dijera a mi papá, no entendía por qué tenía que decirle a mi papá que quería ser la reina.

Bueno, la cuestión fue que -después de chillar desconsoladamente-  en 3er grado finalmente me hicieron Reina, dejé de ser la dama, puesto que ocupé por dos largos años. En la foto, cuando me corona la Señorita Margarita, salgo con cara de “admiro al Papa y a Vargas Llosa” y la profesora con cara de “al fin pasan a 4to grado”.

La Miss que hizo que me orinara en el pantalón
Nunca recordé su nombre (¿por qué será?) . Pero su cara sí y no era muy linda que digamos, siempre molesta, siempre queriéndose comer a algún niño. Yo tenía 7 años, no encontraba a mi mamá que estaba en una reunión en el colegio. Corría entre los salones vacíos buscándola, jugando. Por andar a las corridas empujé una silla y se fue al piso, ahí estaba la Miss “Malvadina”, me miró con cara de “vas a morir niña” y me gritó: “¡MIRA LO QUE HAZ HECHO!”.

Resultado: pissssss… 🙁 Fin de la vergonzosa historia.

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La Miss, mi profe, la maestra, varias mujeres -y hombres- importantes pasaron por mi vida. Me enseñaron, hicieron que haga “el eureka” descubriendo cosas nuevas, confiaron en mi y me acompañaron a crecer. Qué genial es recordarlos ahora y decirles: ¡FELIZ DÍA MAESTRO!

Qué genial es ver a Anacé buscando un regalo para su Miss, a quien adora. Y estoy feliz que vea en ella a un referente, que la respete y la quiera. Gracias Miss Amparo por acompañar a mi pequeña en el último año de la primaria 🙁

Es también bastante reconfortante tener una maestra en el equipo. Sí, hablo de Marisa. Ella no solo pasó varios años entre niños y papeles de colores, sino que jueves a jueves a Made y a mi nos enseña un poco de todo. ¡FELIZ DÍA MARISA!

¡Felicidades a todos los maestros y maestras del Perú! Un enorme abrazo para Miss Rosi, también. Gracias por apoyarnos siempre.

Hablamos,

Lu

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