Tan parecidas y tan distintas

El domingo estuvimos en el Parque Kennedy cambiando figuritas de nuestro álbum del mundial. Aldo y Ana cambiaban figuras, mientras Ale y yo caminábamos por el parque. Qué divertida puede ser Alejandra, realmente me divierto con ella y con cada cosa que hace.

Había música, hombres y mujeres bailando en el anfiteatro al ritmo de la Sonora Matancera y demás. Ale me decía: “Mamá canción, vuelta”! Y empezaba a bailar, moviendo todo el cuerpo al mismo tiempo, luego “la vueltita”. Todos tenían que ver con ella por lo espontánea que resultaba. Luego iba detrás de los gatos que abundan en el parque y me decía: “Mamá licial gato” (“mamá hay que acariciar al gato”, bueno quiero creer que decía eso y no que quería “lisiar” al gato, je).

Recuerdo a Ani a esa edad y era tan tranquilita, una pequeña damita. Buenísimos modales, hablaba bajito, usaba muy bien los cubiertos. Casi siempre sabíamos qué hacía, dónde estaba, y sabíamos que nos haría caso de inmediato. Todos tenían que ver con ella por lo que bien que comía sola, porque no se soltaba las trencitas y podía estar peinada todo el día mientras se la pasaba pintando y pintando. Sólo tenía algo que nos traía como locos y era la forma cómo leía y cómo veía la tele, podía hacer ambas cosas de cabeza, con los pies en la cabeza, con las piernas dobladas y que salían por su espalda. Yo decía: “en cualquier momento se me parte en pedacitos”. ¡Es súper elástica!

Claro, ahora ha cambiado. En general es una niña muy buena y tranquila, elástica sigue siendo y es toda una deportista. Pero también tiene sus cosas propias de la edad, de lo que ve, de sus experiencias, de sus modelos, de sus propias elecciones.

Aunque no tengo idea cómo será Ale a la edad de Ana, es evidente que ahora son completamente distintas pero parecidas a la vez. A ambas les gusta el chocolate, la plastelina, abrazar a su papá, que les den un beso en la frente antes de dormir. Ambas se engríen a más no poder con sus abuelitos y cuando quieren algo pueden funcionar como un equipo perfecto para conseguirlo. Ambas dicen que NO cuando no quieren hacer algo, nada que: “en un ratito mami”, sólo dicen: “No”, ambas con el mismo tono de voz, con la misma decisión. Ale grita, es revoltosa, a donde va la tienen que ver porque se hace notar. Ana observa tranquila y luego concluye.

Anoche Ale me hizo correr detrás de ella 3 veces porque no quería dormir y le decía: “Ale te cambio para dormir” y ella corría mientras gritaba: “No memé, mamá, no memé”. Ana, mientras construía un rompecabezas, veía todo con cara de: ¡Qué niña más revoltosa! Hasta que finalmente la atrapé.

Sus diferencias las hacen únicas y especiales. Algo que como padres deberíamos evitar son las comparaciones que sólo destacan diferencias entre hermanos y que a la larga –o a la corta- sólo generan dificultades en las relaciones de ambos. Evitemos las etiquetas para llamar a nuestros hijos: “la gordita”, “la inteligente”, cada niño es único y puede hacer muchas cosas y portarse de maneras muy distintas.

Hay que saber que aunque nuestros hijos nacen con varias características de personalidad, como padres podemos guiar su comportamiento de manera diferente, no tratando de encasillarlos en ciertos papeles en la vida. También podemos guiarlos positivamente para que ellos no se encasillen a sí mismos en ciertos papeles.

Hablamos,

Lu

3 comments

  1. Tienes mucha razon LU! yo también tengo 2 niñas. La mayor tiene 6 años y la más pequeña tiene 18 meses. Ambas son cómplices en todo y se adoran. Aunque, a veces, tienen sus momentos de que no se quieren ni ver. Pero es normal, cada una necesita su espacio.
    Muchas gracias por compartir esto con nosotras. Nos haces ver que nuestros hijos pueden ser tan diferentes pero parecidas a la vez.

    SLds,
    Bea

  2. Como siempre tus post son muy interesantes e importantes para entender y aceptar que cada uno de nuestros hijos son únicos, que pueden parecerse y mucho pero no son iguales; que no hay que compararlos sino al contrario tratar de apoyar sus rasgos mas sobresalientes y minimizar sus carencias, pero siempre dando amor a todos por igual, sin hacer preferencias.
    Un abrazo a la distancia

Deja un comentario