Día internacional del juego

Un niño que juega es un niño sano.

No importa si lo hace con un juguete o con varios, no importa si juega solo o con sus amigos. Made escribió una oportuna reflexión acerca del Día del Juego y su importancia en niños y adultos:

El 28 de mayo se celebró el Dia Internacional del Juego y, aunque me enteré un poco tarde, me detuve en mis múltiples actividades de “adulto responsable” para reflexionar sobre la importancia de tomarme un tiempo para jugar con mis hijas: ser de pronto la clienta de una experta mini peluquera o una comensal de un fino restaurante con comida de plástico multicolor…

Siempre supe que el juego era una parte muy importante en la vida de un niño pero nunca me puse a pensar en lo que aquello significa realmente para el futuro adulto. Buscando información sobre este tema encontré un artículo acerca de lo que dijo la Presidenta de la “Asociación Internacional por el Derecho a Jugar” en España, Imma Marín, quien es especialista en Comunicación y Desarrollo a través del juego, que quiero compartir con ustedes:


“Y es que…

Jugar es, por encima de todo, una actitud vital, una manera concreta de abordar la vida: libre, placentera y gratuita.

El juego nos identifica como personas y nos define. Johan Huizinga en su maravilloso libro Homo Ludens, nos dice: “el juego auténtico constituye una de las bases más esenciales de la civilización”. Y es cierto, la pulsión del juego forma parte de nuestra historia, nos define como personas y como comunidad, mostrándonos así toda la profundidad.

Pero a menudo los adultos olvidamos y hasta menospreciamos esta capacidad. Nos volvemos serios y nos ocupamos de cosas importantes y útiles. Como el viejo del planeta que visita el Principito.

Porque el juego nos compromete, nos muestra tal como somos, espontáneos y naturales. Y eso nos pone en una situación de incertidumbre y vulnerabilidad que nos da miedo. Miedo al ridículo, a lo que dirán, vergüenza…

Así, hablamos de juego en sentido y tono negativo: deja de jugar y ocúpate de cosas serias, te pasas el día jugando y no tomas nada en serio. Estate atento ¡esto no es un juego!

by Natali Sejuro

Pero sabemos que cuando nos damos permiso para reír, soñar, jugar… y somos capaces de tomarnos menos en serio… nuestra mirada al mundo cambia.

El adulto que juega, igual que el niño, está más preparado para abordar de manera creativa los viejos y nuevos retos, ha desarrollado más defensas a la frustración y expresa de manera más sana sus sentimientos y emociones.

Porque si hoy, como adultos, somos capaces de superar retos de la vida es, probablemente, porque un día nos atrevimos a subir a una bicicleta…

Si disfrutamos de la contemplación de un cuadro es porque muchas tardes nos quedamos embobados viendo bailar una peonza…

Seguramente, si podemos ponernos en el lugar de otro es porque alguna vez jugamos a ser otra persona…
Démonos permiso y recuperemos la capacidad de jugar y de disfrutar lo que somos y lo que tenemos.”

Y ahora, ¿a qué jugamos?, termina Made.

Es importante que en estas épocas en las que tanto niños como padres estamos ocupados con nuestros “deberes” escolares o laborales dediquemos tiempo al juego. Los niños necesitan jugar, necesitan el juego espontáneo y libre. Desarrollar su creatividad, proteger su salud física y mental. ‘El juego es un excelente mediador para cualquier tipo de aprendizaje‘, explica el presidente de la Asociación Española de Pediatría (Aeped), Carlos Paredes.

Hablamos,

Lu

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