Distimia. Humor perturbado

Me dió, de nuevo. El corazón se me rayó, por ti.

Las cosas simplemente pasan. Lo que querías hace diez años probablemente lo olvidaste, o quizás lo conseguiste, quién sabe, quién sabía. Desentono una y otra vez con todo aquello que tengo y quería. Es decir, siempre quise ser una ama de casa perfecta, atenta, detallosa, todo aquello que tu abuela siempre soñó que seas. A la vez quería comerme el mundo, escalar y escalar laboralmente, hasta tener los piez hinchados. Familia linda, trabajo perfecto. Juntas ambas, no separadas.

Me siento (sí, yo no más, mi ego y yo, yo de nuevo) en una desigualdad tremenda. Resulta que por aquellas cosas que uno no puede controlar (y sí que me gusta controlar) soy la ama de casa, nada más, por ahora. Ya no está aquella Lu, que vivía preocupada porque las cosas funcionaran en la oficina, que pasaba horas en reuniones, que simplemente tenía que pensar y pensar acerca de cómo resolver, para eso me pagaban. Linda, de tacos, perfume, coqueta, sin soltar el celular. Llamando cada 5 minutos a chequear cómo iban las cosas en casa, viendo por internet las tareas de la princesa, mientras elaboraba un presupuesto, harto café, un par de puchos o más.

Siento la desigualdad, y me caigo. Qué tonta, eso pienso en mis ratos de lucidez y racionalidad. No quiero levantarme de la cama, uso zapatillas todo el tiempo (son lo más cómodo del mundo con tremenda panza), no uso perfume porque todos apestan ahora, soy tres veces lo que era antes. Si bien pienso y pienso, imagino e imagino cómo serán las mañanas con Alejandra, las medias mañanas, las tardes, las medias tardes, las noches, las madrugadas, por ratos -como este- pienso en todas las tonterías arriba escritas.

Recuerdas cuando cantaste al teléfono, para mi, esta canción:
No puedo pasar una noche sin ti
no quiero reir si estás lejos de mi
no quiero vivir tú no eres para mi

mañana puede cambiar
mañana me necesitarás
tus besos, tus besos, tus besos me harán olvidar.
Una noche sin ti. Metadona

Extraño sentirme como en esa época.

Lu.

3 comments

  1. Lu, tu eres una de las mujeres que más admiro y he admirado en este corto pero intenso tiempo que tengo el gusto de conocerte, tu filosofía de vida y las ganas que le pones a las cosas (aunque muchas reaccionas toda traviesa y loca) son geniales a seguir, ahora te ha tocado cumplir ser la columna perfecta para el nacimiento de Alejandra y seguir siendo el apoyo de Anace y no es fácil eh? y aunque no te reviente el celular y no tengas reuniones que duran 5 horas, tu trabajo de mamá es admirable.

    Un bso

  2. Todo te parece ahora tan cpmplicado, el cambio radical es fuerte y la chambota que te espera, pero no te desanimo, todo pasa y la alegría que los hijos nos dan es lo mejor , te deseo lo mejor….besito….Vivi.

  3. Cuando me siento de esa manera trato de regalarme un cambio de look, o algún detallito que me estimule como un buen libro o una salida sola a una exposición de arte pero, sobre todo me dedico a mirar detenidamente a mi pequeño Bastian y eso me hace ver que todo el tiempo que le dediqué a él y no al trabajo ha valido la pena.

    No te derrumbes. Es sólo un pequeño descanso del que volverás con las pilas recargadas.

    Un abrazote.

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